Codex Gigas (Despertar Poético)

Codex Gigas

Las personas le tememos a Dios,

Le tememos al Diablo,

Le tememos a lo desconocido. Codex Gigas

Al hombre le gusta lo extraordinario, lo desconocido, porque cuando se siente que ha logrado descifrar algún entuerto, siente que la vida vale la pena, y después de la inquisición quedaron pocos libros que consultar. La maldad innata del hombre, tergiversada por ideas insanas, lo hacen presa fácil de la superchería disfrazada de justicia en la fe. De toda esa época oscura e incendiaria, que casi desaparece todo vestigio escrito, quedaron algunos ejemplares dignos de conservarse debido a su rareza y manufactura, como el libro “los destinos del alma” de Arsenie Houssaye, forrado con piel humana, el Manuscrito Voynich o el Necromicon.

 Entre los libros extraños se encuentra el llamado Codex Gigas, Liber Pergrandis o Gigas Librorum, el libro más grande que se conocía a la fecha; el mito dice que sus páginas fueron confeccionadas con pieles de cientos de burros, surgió gracias al pacto hecho entre un monje condenado a muerte y el mismo Diablo en el año 1229. La leyenda señala que el monje Benedictino Hernán Il Inclusus, lo elaboró en el siglo XIII, en lo que hoy es la República Checa. La traducción del título del libro Codex Gigas del latín al español significa “Libro Gigante” y ¡Vaya que lo es! Aunque ha sido denostado por considerarlo un representante del mal, nada tiene que ver con el mal, lo que, si es que por su tamaño es el libro medieval más grande del mundo, y es tan grande y pesado que se necesitan dos personas para levantarlo.

La leyenda menciona que en el monasterio benedictino de Podlazice, en Bohemia, vivió un monje que violó su código monástico, por lo que fue condenado a muerte. Sólo existía una forma para que el monje pudiera evadir una muerte dolorosa y atroz, escribir un libro que glorificara para siempre al monasterio, que lo pusiera a la cabeza de todos los monasterios de la zona, que los hiciera famosos. Un libro que contendría todo el conocimiento del pasado y futuro de la humanidad. Para salvarse, el monje les prometió hacerlo posible en 24 horas. Sus verdugos azorados ante las promesas del monje, le dieron las 24 horas para que pudiera cumplir su cometido, si cumplía su promesa sería liberado, si no, el castigo caería inexorablemente sobre él.

Los verdugos le dieron la espalda y caminaron hacía un oscuro portillo y con un golpe seco, la pesada puerta de hierro volvió al monje a la soledad. Sin perder un minuto, complacido por la oportunidad, el monje tendría por delante las 24 horas más difíciles de su vida.

Es así que el monje comenzó a dar vida a una biblia escrita sobre piel de animales, con tintas de colores e ilustraciones. Pasada la media noche, se dio cuenta que le sería imposible cumplir su misión y que su destino se encontraba escrito: la muerte. desesperado invocó y vendió su alma al Diablo a cambio de ayuda. Lo que quedó de la noche, el Diablo concluyó el manuscrito, a cambio el monje pintó la imagen del Diablo dentro del libro, sería la única imagen de ese tamaño que existe del diablo en un libro medieval, de allí deriva el nombre “La biblia del Diablo”.

 Al cumplirse las 24 horas, volvió a abrirse el portillo, dando paso a los monjes superiores. El monje con los ojos llenos de lágrimas les entregó a sus verdugos su obra, los cuales al observarla no daban crédito, era una obra enorme que les traería pingues beneficios. El manuscrito tenía un tamaño de 92 centímetros de alto, 50.5 de ancho y 22 centímetros de grosor, con un total de 624 páginas, la página 290, fue dedicada al Diablo.

El Codex Gigas empezó a cobrar fama por su tamaño y por el contenido misterioso que se suponía contenía, empezó a ejercer fuerte atracción por las personas que deseaban obtener gran estatus social, debido a que creían que al poseerlo tendrían una gran atracción sobrenatural. Aun en nuestros días ese libro sigue teniendo gran valor, en 2008, el gobierno checo pagó al gobierno de Suecia diez millones de dólares para trasladar el Codex hasta la localidad de Praga, donde sería exhibido de manera temporal en el Clementinum, un antiguo colegio de jesuitas situado en el corazón de la ciudad.

El viaje del códice comenzó en el Lógrebo, monasterio donde fue creado, gracias a que sucedió una gran epidemia que dejó al monasterio en ruinas, de esa manera el Abad decidió venderlo a otra orden monástica y poder sobrevivir. Así pasó por primera vez de una orden de benedictinos, llamados monjes negros, a otra secta de monjes de la orden Cister, que vestían túnicas blancas, llamados los monjes blancos. Allí lo colocaron en un lugar preponderante, cerca del cementerio, consagrado con tierra del Gólgota; sin embargo, no duraría mucho tiempo allí, pues la llegada de la peste negra o peste bubónica los obligó a deshacerse de él.

 La peste diezmo a los monjes tanto, que, al día de hoy, ese monasterio famoso es conocido como el museo de los huesos. La leyenda de la mala suerte se afianzaba en el imaginario colectivo, los monjes blancos supersticiosos solicitaron el regreso del Codex a su lugar de origen, pero con la gran mortandad no fue posible. Mientras tanto, Rodolfo II ascendía al trono y empezó el reinado de la región, era un amante de  lo oculto, con grandes dadivas y favores económicos se hizo del Codex, que fue entregado gustoso por los pocos monjes que quedaban vivo, y fiel a su ya fuerte leyenda, la mala suerte siguió al poseedor del Codex, Rodolfo II empezó a leerlo, y  conforme lo leía, su mente se fue desviando, al grado que fue diagnosticado con locura y perseguido por la Santa Inquisición, todo terminó para él, su reino fue presa fácil de los Suecos que derrotaron a su imperio sin siquiera oposición y le confiscaron su preciado tesoro, dejándolo en la miseria.

 Los soldados Suecos cargan el Codex y lo llevan a Estocolmo, depositándolo en la biblioteca de Cristina de Suecia, y nuevamente el Codex cambia la bonanza de las personas por desgracias, en diez años, Cristina tuvo que deponer el trono para irse a Roma convertida al catolicismo, mientras el Codex seguía en la biblioteca, y estuvo a punto de perderse en un gran incendio 50 años después de la deposición de Cristina de Suecia, pero un criado logró llegar al Codex y lanzarlo por la ventana, y ahora está exhibido en la Academia Nacional Sueca.

El contenido del Codex Gigas, no es un misterio, contiene cinco textos de los denominados largos y una biblia completa, comienza con el Antiguo Testamento seguido por dos obras de Flavio Josefo, llamadas Antigüedades Judaicas y la guerra de los judíos. Enseguida viene una colección de trabajos médicos, continuados por el Nuevo Testamento, crónicas de Bohemia de Cosmas de Praga, y dentro de los denominados textos cortos encontramos un trabajo sobre la penitencia, escritos sobre la confesión de los pecados, mostrando el pensamiento de un hombre de iglesia que ha pecado con sus pensamientos, con sus palabras y por sus acciones.

 El segundo texto corto aparece después del retrato del Diablo, y trata sobre como exorcizar a los espíritus malignos, conjuraciones capaces de prevenir o vencer el mal. Esté apartado fue el más relevante, pues le da el nombre de la Biblia del Diablo y llena de superchería fantasiosa a todo el que no lo conoce, pues el Diablo sólo tienta a con quien ya cuenta.

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