Cuarto Poder. ¿Buscando opciones?

Etelberto Cruz Loeza.

LA COMISIÓN AFIRMABA QUE DE UNA BUENA O MALA ELECCIÓN DEPENDÍA LA SUERTE DE LA NACIÓN. UNA BUENA ELECCIÓN LLEVARÍA A LOS MEJORES HOMBRES A LOS PUESTOS PÚBLICOS Y UNA MALA ELECCIÓN LOS PARTIDOS Y LA INTRIGA SE SOBREPONDRÍAN AL VOTO NACIONAL. PROYECTO DE LEY SOBRE ELECCIONES POPULARES. 1836. LAS ELECCIONES Y EL GOBIERNO REPRESENTATIVO EN MÉXICO. (1810-1910). JOSÉ ANTONIO AGUILAR RIVERA. COORDINADOR. BIBLIOTECA MEXICANA. COEDICIÓN CONACULTA, F.C.E. E I.N.E. 2010.

Los pasados lunes 13 y martes 14 del presente, por MILENIO televisión, en el tiempo de Asalto a la Razón, de Carlos Marín, se entrevistó a Diego Valadés, ex procurador de la República, director de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, constitucionalista y docente de la Facultad de Derecho de nuestra máxima casa de estudios.

Coincido con su punto de vista sobre la actitud final de nuestro país sobre el mentado muro Trump: No existe ni una base legal o política que nos obligue, como nación, a pagar la construcción y equipamiento del citado muro.

Igualmente, si el H. Congreso norteamericano ve, analiza y pesa los gastos-efectos – económicos, políticos, relaciones bilaterales e internos con la población migrante latina – legal o ilegal -, y demás, de esa construcción, no le autorizará la construcción de esa pared.

Además, igual que Diego Valadés, considero que si el presidente norteamericano Donald Trump insiste en no aceptar la realidad, antepone la suya, distorsionada, y pone en riesgo el equilibrio total, integral, de su nación, el H. poder Legislativo norteamericano pueden plantearle el temido Impeachment a su poder Ejecutivo.

Mas lo que atrajo mi atención fueron sus juicios sobre el llamado Gobierno de Coalición. De entrada, él está de acuerdo, técnica y políticamente, de un Gobierno de Coalición.

MILENIO, diario, en su edición del 15 del presente – al día siguiente – presentó la nota, que transcribo, casi totalmente.

Respecto al 13 Congreso Ibero Americano de Derecho Constitucional, que se realizó a principios de febrero en el Palacio de Minería, dijo que “los políticos como Diego Fernández de Cevallos, Manlio Fabio Beltrones y Cuauhtémoc Cárdenas coincidieron en que para las elecciones de 2018 una solución política es intentar un gobierno de coalición”.

De entrada, estas personas están equivocadas y hablan en función de su visión e intereses.

¿Por qué “solución”?

¿Qué conflicto, problema existe, hay o se está formando?

Las elecciones de 2018 no son un conflicto. Son un mecanismo, una herramienta que como maduro pueblo, en pleno ejercicio de su soberanía y autonomía, ha construido y se ha dado para resolver sus conflictos de convivencia-coexistencia social, manifestación, práctica y ejercicio democrático. Nada más.

Nuestro país, sus instituciones políticas y su sociedad, se han enfrentado a conflictos serios – invasiones, usurpaciones, imperios – espurios y de facto -, guerras civiles, pérdidas de territorio, devaluaciones, y demás y, siempre, invariablemente, ha encontrado en las elecciones la herramienta para entregar el supremo poder político, el Ejecutivo, a una persona y a un grupo que en ese momento, consideró eran el mejor y los mejores. Estos señores, y quienes piensen como ellos, están diametralmente equivocados.

Esto sería otra forma de gobierno, representativo, pero nuestro sistema de gobierno representativo no está mal. Está fuerte, vigoroso. Acaso lo que real y verazmente, está en crisis, son los partidos políticos y con este tipo de salidas, no resuelven su alejamiento, distanciamiento, separación, no representatividad y hasta divorcio con la sociedad que dicen representar.

Continúa: En este tipo de gobierno, el Ejecutivo, tendrá que buscar en el Congreso otras fuerzas políticas, diferentes a su partido, para que se asocien en torno a un programa de gobierno, y reconoció que esto actualmente esto “se da de manera informal para asuntos electorales, para votaciones de temas específicos, es decir, cosas coyunturales”.

Valadés dice…el Ejecutivo tendrá que buscar en el Congreso otras fuerzas políticas diferentes a su partido. En otras palabras, se entiende que sería el presidente electo… (Él mismo lo reconoce: se hace coyunturalmente, no estructuralmente)… ¡es lo que hizo Enrique Peña Nieto al presentar el Plan por México!

Es evidente que desde la elección del 2000, el poder Ejecutivo federal está en manos de la minoría más grande y se está gobernando con minorías. Y Enrique Peña Nieto sorprendió con la coalición entre todos los partidos representados en el H. Congreso de la Unión y construyó una mayoría artificial y sacó las llamadas Reformas Estructurales de Gran Calado.

Que las cúpulas de los partidos coaligados NO SUPIERON, NO VIERON MÁS ALLÁ DE SUS NARICES Y NO SUPIERON ACTUAR, NI NEGOCIAR, NI GANAR… ¡ESO FUE OTRA COSA!

Y muy seguramente para la elección del año 2018 se presentará el hecho de la fragmentación, atomización y balcanización del voto, y se tendrá un gobierno de minoría.

Acaso, esas personas – Diego, Manlio, Cuauhtémoc y demás -, estén pensando por sus intereses particulares y de partido, y obligar a los partidos&candidatos a formar, en su caso, un gobierno-gabinete de coalición y estructurar una propuesta de programa de gobierno, que ya no sería del partido-persona que obtuvo el triunfo, sino de TODOS los partidos que lo obligaron-obligarían a configurar esa propuesta.

Pero, ¿Por qué no dejar que la sociedad, como la naturaleza, encuentre la salida, solución? Pero, ¿solución-salida a qué?

No existe crisis política, ni social, ni crisis económica.

Sí, existen, tenemos conflictos, problemas económicos, sociales, inseguridad, impunidad, desconfianza, incredulidad, reformas estructurales – particularmente la Educativa y la energética – en proceso, pero para todos ellos la solución no es la crisis.

Una cosa es que los partidos políticos carezcan de cuadros, de LÍDERES; una cosa es que por las razones que sean, los llamados líderes políticos, pierdan, extravíen la credulidad, la confianza de la sociedad en ellos; una cosa es que los depositarios del voto soberano del pueblo lo defrauden y no sean congruentes con la función, el momento y las circunstancias y posibiliten con su omisión-incongruencia la impunidad, la corrupción. Y otra cosa, muy distinta, que estemos en crisis, para cuya solución se busque, anticipadamente configurar un gobierno de coalición: ESA SÍ SERÍA UNA CRISISN DE PODER.

Si estos señores están preocupados por la muy certera definición de la elección del titular del Ejecutivo federal por la minoría más grande y desean que haya una coalición que gobierne, la solución es la llamada Recall: Segunda Vuelta y la ratificación del mandato.

Y esta modalidad, no es nueva. En nuestros procesos electorales del siglo XIX – época Centralista y posterior, al triunfo de la República -ya se utilizaba. No hay de qué espantarse.

La Segunda Vuelta obligaría a los dos candidatos con mayoría de votos recibidos a acudir a una segunda vuelta y, tendrían la opción de acercarse a los partidos chicos y que quedaron fuera de esta fase de la contienda, y hasta a su actual oponente, para proponer y conformar una coalición y configurar un plan de gobierno y así, ir fortalecido, a una elección de formulismo, pero ya sería estructuralmente, no coyunturalmente.

Tanto los Gobiernos de Minoría, los Pactos para Gobernar, los Candidatos independientes, la Segunda Vuelta y la Ratificación de Mandato son manifestaciones de la vitalidad de nuestra democracia y de nuestras prácticas políticas.

Habrá que dejarlas ser y actuar.

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