Cuarto Poder… Lamentaciones presentes

Por Etelberto Cruz Loeza.

LAS NACIONES QUE IGNORAN LA HISTORIA ESTÁN CONDENADAS A REPETIR SUS TRAGEDIAS. NO SE DIO CUENTA QUE LA CORRUPCIÓN ES IRREVERSIBLE CUANDO HA LLEGADO A PUDRIR EL ALMA DE UNA NACIÓN. LA COLUMNA DE HIERRO. TAYLOR CALDWELL.

LA PATRIA ES IMPECABLE Y DIAMENTINA…

COMO LA SOTA MOZA, PATRIA MÍA,

EN PISO DE METAL, VIVES AL DÍA,

DE MILAGRO, COMO LA LOTERAÍA.

VERSOS DE SUAVE PATRIA, DE RAMÓN LÓPEZ VELARDE.

En realidad el país y su sociedad están en calma, pero bajo la capa de tensión superficial que viste a la sociedad nacional existe una configuración de desconfianza, de incredulidad, y hasta de indiferencia, escepticismo: no se cree en nada o casi nada de lo que afirma, informa y muestra el gobierno-presidente de la República y todos los lemas oficiales se cambian y se mofan de ellos: Joder a México es la función de mi gobierno… Lo malo también cuenta… ¡Y mucho! Jamás en la historia de nuestro país – reciente-moderna-contemporánea – un presidente de la República manifestaba una aceptación social tan baja: después del llamado gasolinazo bajó a ¡12! Vamos, ni Ernesto Zedillo la registró tan baja después de la devaluación generada por el Error de Diciembre de 1994: ¡tenía credibilidad y confianza!

Acudo al formato e interrogantes expresadas por Fernando del Paso cuando recibió en Mérida, Yucatán, el Premio José Emilio Pacheco 2015:

“Me duele hasta el alma que nuestra patria chica, nuestra patria suave, parece desmoronarse y volver a ser la patria mitotera, revoltosa y salvaje de los libros de historia…Me da pena aprender los nombres de los pueblos mexicanos que nunca aprendí en la escuela y que hoy me sé sólo cuando en ellos ocurre una enorme tragedia. Sólo cuando en ellos corre la sangre: Chenalhó, Ayotzinapa, Tlatlaya, Petaquillas… ¡Qué pena, sí, qué vergüenza que sólo aprendamos su nombre cuando pasan a nuestra historia como pueblos bañados por la tragedia!…Nunca como hoy en día me pregunto qué hicimos, José Emilio, de nuestra patria, a qué hora y cuándo se nos escapó de las manos esa patria dulce que tanto trabajo les costó a otros construir y sostener. ¡Ay, José Emilio! Sí, dime, cuándo empezamos a olvidar que la patria no es una posesión de unos cuantos, que la patria pertenece a todos sus hijos por igual, no sólo a aquellos que la cantan y que estamos muy orgullosos de hacerlo; también a aquéllos que la sufren en silencio…Tú mismo lo dijiste: los pobres, tarde o temprano ellos, en masa, heredarán la tierra…pero ¿hasta cuándo, José Emilio, hasta cuándo? Ese día no parece llegar nunca…Éramos muy jóvenes y teníamos toda la vida por delante y toda la patria también… ¿pero qué patria? ¿La de nuestros padres, la de nuestros abuelos o la sola patria nuestra? Teníamos una enorme responsabilidad que cumplir: la de cuidar el patrimonio que habíamos heredado y cuya integridad se ha visto amenazada tantas veces. Dime, José Emilio, ¿cumplimos? Hoy, que el país sufre de tanta corrupción y crimen, ¿basta con la denuncia pasiva? ¿Basta con contar y cantar los hechos para hacer triunfar la justicia?…Algo se está quebrando en todas partes… ¿Qué se hizo el México post-68? ¿Qué proyecto de país tenemos ahora? ¿Qué proyecto tienen quienes dicen gobernarlo?…Conozco tu país – decía el gringo –pasé una noche en Tijuana. Éstas son las palabras que me sé de tu idioma: “puta, ladrón, auxilio, me robaron”, ¿en qué se diferencian estas palabras de “policía, autoridad, socorro, me extorsionaron”?…Ay, José Emilio: ¿Qué hemos hecho de nuestra patria impecable y diamantina?…Lo que te puedo y quiero decir ahora que estoy viejo y enfermo, pero no he perdido la lucidez: sé quién soy y sé lo que estoy haciendo y lo que estoy diciendo. Lo único que no sé es en qué país estoy viviendo, pero conozco el olor de la corrupción… dime José Emilio: ¿A qué hora, cuándo, permitimos que México se corrompiera hasta los huesos?… ¿A qué hora nuestro país se deshizo en nuestras manos para ser víctima del crimen organizado, el narcotráfico y la violencia?… ¡Ay, José Emilio! No sé qué más decirte. No sabes lo triste que estoy…Acepto el premio que tiene tu nombre, porque sé que se me lo da de buena fe, no sin antes subrayar que lo más importante en la vida no es recibir galardones- aunque se merezcan – sino denunciar las injusticias que nos rodean”.

Al laureado escritor Don Fernando del Paso, le daré mis respuestas y mi visión y percepción sobre sus lamentaciones: efectivamente nuestra patria parece desmoronarse y volver a ser la patria revoltosa y salvaje de los libros de historia…parece regresar ese México bárbaro y sí, es penoso y vergonzoso que aprendemos los nombres de nuestros pueblos porque se hunden en mares de sangre, en estruendo de dolor, arropados por la tragedia. ¿Qué hicimos de nuestra patria, nosotros los viejos? Confiar a ojos cerrados en quienes tenían-tuvieron el gobierno-poder-autoridad. ¿Cuándo se nos escapó de las manos esta patria dulce que tanto trabajo costó a nuestros padres fundadores construir, rescatar y sostener? Cuando empezamos a olvidar que la patria es de todos y no de unos cuantos pillos y cuando llegan al poder, se la reparten como botín; cuando olvidamos que la patria es por igual de todos y también de quienes la sufren y la sueñan en silencio. Es muy cierto, algún día, como ya lo hicieron hace 217, 150 y 107 años, los pobres, la Masa, la clase media, se levantarán y recuperarán su tierra, su parte, la patria que también es suya, pero ¿cuál patria? Ésta, la que aun es un poco nuestra, lo que queda – mucho, poco o nada, pero la reclamarán -. Por los escenarios actuales, es sensible que no cumplimos nuestra responsabilidad de cuidar el patrimonio que recibimos de herencia. También es cierto: algo se está quebrando en todas partes, sobre todo la confianza, la credibilidad, y los jinetes del hambre, inseguridad y miedo se han enseñoreado de la patria. Desconozco qué se hizo, dónde se perdió el México-post 68. Igualmente, si existe un proyecto de nación. Los que nos dirigen tienen miedo y por política no presentan su proyecto.

Carezco de la respuesta a su pregunta de cuándo, nosotros los viejos, permitimos que México se corrompiera hasta los huesos, pero tengo algunas ideas sobre la hora en que el país se deshizo en nuestras manos para ser víctima del crimen organizado, el narcotráfico y la violencia.

¿Cuándo? Cuando el país y su sociedad fueron detenidos por las frivolidades, incompetencias y traiciones a la patria de quienes ejercieron el supremo poder y no fueron congruentes con el país y su circunstancia y lo desviaron hacia un modelo de desarrollo ajeno a nosotros y que seguramente, aun no estábamos preparados para él: 1980 y todo creció negativamente: pobreza&miseria e involucionamos hacia el actual estado de postración.

¿Cuándo? El primer minuto del 1° de enero de 1994, cuando inició su vigencia el Tratado de Libre Comercio de América del Norte que terminó con el proteccionismo, nacionalismo y estatismo a la mexicana que China – cuando abrió sus mercados, con Nixon – y ahora Trump pretende restablecer en Estados Unidos. ¿Y a qué hora? A las 17.12 horas de la tarde, en la colonia de Lomas Taurinas, de Tijuana, el 23 de marzo del año de la desgracia: 1994, cuando disparos de una Taurus acabaron con la posibilidad de un líder que reimpulsara y rectificara lo hecho por 3 presidentes atrás.

¿Cuándo? Cuando los líderes sociales no supieron gobernar, ni administrar, la abundancia ni la nación y cedieron espacios de poder y de justicia y de Derecho, para tratar de gobernar, y quisieron más, y pactaron con quienes les disputaron – legal o en la opacidad social – el poder para gobernar con espacios de gobernabilidad: el país y su sociedad se les fueron de sus manos.

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