DE LA ETICA, EL CIVISMO Y EL BUEN GOBIERNO

Mucho se ha dicho de la visita del Papa Francisco a nuestro hermoso país, llenando grandes espacios noticiosos con un cúmulo de sentencias en su contra por no haber recibido a los papás de los 43 desaparecidos de Ayotzinapa,  que no metió a la cárcel a los sacerdotes pederastas, que no señaló a ningún político por la desaparición de las mujeres de Juárez; en fin, porque no nos salvó de la runfla de gañanes que tenemos por gobernantes, cuando se cansó de decir que desea que hagamos mucho ruido, que luchemos por rescatar nuestras tradiciones y recursos, que vigilemos el armónico crecimiento de mercados y obras que evitan la política del descarte (discriminación).

Y es que poniendo en un orden de ideas más razonadas, los comentarios que nos merece la visita referida, tendríamos que decir que el Papa es sólo un Obispo, en el que recae la administración y guía de la iglesia católica. No es un fiscal, ni procurador y que en su congruencia sobre la discriminación, no recibió en privado a ningún grupo que significara la exclusión de muchos más lastimados por la misma tragedia,  pero que no han politizado la ausencia o muerte de sus familiares.

El Papa les dijo a sus obispos y arzobispos que deben de ser más cercanos a la gente y estar por sus necesidades y carencias, que no quería faraones en palacios y banquetes, que no necesitaban de carros ostentosos para moverse y que no se cansaran de darle la mano a quien se la solicitaba; predicar con el ejemplo de sencillez, humildad y fraternidad, para así poder predicar la misma actitud de los católicos en general , evitando esa doble moral de acudir a misa los domingos para concluir el día con un gran dispendio en bacanales y borracheras que solo los hace visibles ante los excluidos de manera trágica y grosera, generando rencores y desánimo entre la población.

Como jefe del estado Vaticano  dio muestra de una inigualable diplomacia, al no hacer alusión a ninguno de estos vicios al estado Mexicano, cumpliendo con un respeto absoluto a la autodeterminación de los pueblos; pero hizo el señalamiento de los faraones en su discurso de palacio nacional, frente a los nuevos políticos que usan casas de 80 y más millones de pesos, que comulgan en misa por imagen y no por convicción, que al igual que a sus obispos y arzobispos les deja ver la desigualdad en la que viven la mayoría y lo incongruente de su ser y su decir.

En Chiapas habló de la discriminación ante un gobernador que se encontraba en la zona reservada para amigos y colaboradores (vip), en Michoacán ante el jaloneo de un muchacho y el cansancio del día sentenció: “no seas egoísta” y reconociendo su falta y a manera de ejemplo soportó el jaloneo del gobernador que se deshizo en oportunidad de presentarle a su gabinete y asesores, en Juárez habló de los desplazados migrantes, de su asedio por grupos que buscan explotarlos de las mil formas que la imaginación concibe; pero en todos sus discursos no dejó de señalar al narco y las mafias, como una sombra que acompaña a todos los gobiernos y la impunidad generada en este virtual amasiato.

Los principios que señaló una y otra vez no se encuentran en la biblia 400 a c, los discutió Platón, así como las formas de gobiernos incluyentes que denominó DEMOCRACIA  y la ETICA como norma de conducta de los hombres públicos, conceptos que encontramos en el manuscrito de Morelos: Los Sentimientos de la Nación, cien antes de nuestra Constitución, que habla de derechos humanos, de equidad entre los Mexicanos y de responsabilidad de los gobiernos, siendo todos estos códigos, leyes y constituciones letra muerta hoy día.

Tenemos nuevos gobiernos y los excesos y gastos altos en fiestas y taxis aéreos, pagos de desastres ocasionados o sólo por cubrir a nuevos funcionarios, nos dan signos de lo lejos que seguiremos de los ideales de Platón, Aristóteles, Morelos o el Papa.

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