Despertar de la tierra

Despertar de la tierra

El calendario de las catástrofes es otro


Croacia es el ejemplo viviente de que el tiempo es relativo y que los calendarios son sólo instrumentos del hombre para llevar la estadística de las desgracias, ¿Por qué habría de temblar en vísperas de navidad?, si son tiempos de guardar, de disfrutar en familia, de compartir, de vivir, de ser felices, ¿Por qué habrían de morir y sufrir personas en vísperas de la conmemoración del nacimiento del hijo de Dios? Deberían ser días de convivencia. Nada en este mundo nos haría pensar en pasar lo días felices en completa infelicidad, por ello vemos que los designios de los dioses no coinciden con nuestras necesidades emocionales, los tiempos de los dioses y de la tierra son perfectos. Apenas nos estamos dando cuenta que nosotros, el hombre, debemos de adaptarnos a los tiempos de los dioses, a los tiempos de la tierra.
El ciclo de la vida en el universo sigue su curso, las personas seguirán muriendo y es más por la gran exposición a la muerte, por la enorme cantidad de personas en el mundo, que por la muerte en sí. Recuerdo un ejemplo que viene en los libros de matemáticas en primaria, decía el ejemplo que, si tenías 100 canicas en un frasco, de las cuales 60 son azules, 20 rojas, 10 verdes y 10 amarillas, ¿Qué canica tiene más probabilidad de que la saques? Ahora es más evidente que antes que es la azul, antes batallábamos con esa sinrazón, la misma con la que batalla el hombre de nuestros días, ¿Por qué debería salir azul, si hay de todas? Cierto, así el hombre: ¡Si me subo a la montaña! ¿Por qué habría de morirme de frío, o de falta de oxígeno, o de una caída, o de una avalancha, si voy bien pertrechado?, ¿Por qué debería de morir en una explosión del volcán si no le hago nada y solo vivo a sus faldas?
Cierto que la ley de probabilidades es subjetiva, al igual que la estadística, pero mientras el hombre esté presionando a la tierra, ocupando todos los espacios, indefectiblemente morirá por la densidad de ocupación. La ley de probabilidades aumenta a favor de la muerte del hombre.
Vemos con cierto agrado que la tierra se renueva conforme el hombre se repliega obligado por un virus, vemos que los animales se reproducen, vemos que las plantas medran, vemos que la atmosfera se limpia, por fin las estrellas son visibles desde cualquier parte del mundo. No es que sea un año nuevo, el tiempo no tiene fronteras, existe porque lo creamos y solo transcurre, la medición del tiempo la naturaleza lo confina en ciclos, primavera, verano, otoño e invierno, o día y noche, y el día y la noche galáctica, que es otra manera de llevar cuenta del transcurso de los ciclos, por ello el calendario de los mayas o los aztecas, era más preciso en el control de acontecimientos, tenían más certeza de su muerte, nosotros solo tenemos como certeza a la muerte, no la fecha, quizá sea mejor y no sufrir por ello, pero viéndolo desde un ángulo distinto, si sabemos los acontecimientos por suceder en el futuro ¿Podemos prever una muerte tranquila?, puede ser, al menos sufriríamos menos por las sorpresas.
Para algunas personas saber el día de su muerte es motivo de pesadumbre, para el Gran Pez, era un alivio, pues podía enfrentarse al destino con la cabeza en alto, a sabiendas que ese no sería su día y podría hacer afrentas al destino del hombre de manera gallarda, y podía generarle a sus descendientes una vida más amable. Quizá esa visión nos falte, pues podemos dilucidar el destino del hombre, y lo que pinta en este año no es favorable, viene más muerte por pandemia, la pandemia se sale de control, guerras intestinas en Estados Unidos, Guerras de dominio y control realizadas por China y Rusia, guerras intestinas en Latinoamérica, disfrazadas de control de estupefacientes, desastres climáticos por el descontrol propio de la tierra provocado por el hombre y por la alineación planetaria.
Todo pareciera estar en contra de la vida del hombre, pero no es así. El hombre en su insistente necesidad de poder y dominio se olvida de la humanidad, los intereses personales se anteponen a los globales, no sabe que cuando no haya personas contra quien pelear sus peleas no tendrán sentido. Cuando sólo queden sus conocidos, nada más le quedará pelear contra sí mismo. En ese momento sabrá que las guerras y muerte de semejantes eran innecesarias, que el esfuerzo, recursos e intenciones podrían ser enfocados a otros medios, como a la conservación de la vida, a la prevención de la vida, a la restauración de la vida, se requiere el mismo esfuerzo, sólo es cambiar la percepción, cambiar el discurso, eso es lo que los gobiernos no quieren, porque no dan votos, pero daría tranquilidad a la humanidad.
Si ya sabemos el porvenir, ¿Conviene que la humanidad lo sepa?, desde luego, que prevean, que se preparen; por ejemplo, Europa central tendrá fríos intensos, nevadas intensas, los sismos seguirán sucediendo en el cinturón de fuego, y aumentarán en la zona central europea y asiática, los ciclones seguirán pegando fuertemente en el caribe y Asia, las lluvias seguirán derrumbando pueblos, los incendios seguirán devastando grandes bosques, nadie los para. Pero lo que, si se puede hacer, es rehacer la conciencia de recuperación de la vida, se pueden prever las muertes por fenómenos, se puede revertir una guerra con una contra orden, se puede salvar al mundo, se puede salvar a la humanidad y para eso se requiere únicamente intención y retirar a los políticos de las decisiones sobre la vida de sus votantes, ellos son capaces de mandarlos a la muerte por una idea, cuando las ideas solo deben concentrarse en la conservación de la vida.
Vemos como una idea nos acerca a la muerte, lo recientemente sucedido en Estados Unidos, lo que sucede en Venezuela, en México, donde una idea te enemista entre amigos y familia, eso debe cambiar, debe fortalecerse la idea de la vida, de la convivencia, y la ley que debe imperar se llama “amor”, en los aspectos que quieras, es mejor eso a la guerra. La guerra es símbolo inequívoco de muerte, la muerte es ineficiente sin la vida, pero la vida es una sola cuando la cuidas, cuando la detestas se convierte en “vidas”, como una cosa, sin forma, sin nombre, sin identidad, todo ser vivo se convierte en interés, en algo impersonal y deja de ser lo que es: el equilibrio del universo.
Todo esto es sin consideración de tiempo, todo esto sucede y sucederá sin tomar en cuenta al calendario, los sucesos no dependen de las intenciones del hombre, no dependen de las buenas nuevas, no dependen de que un día decidas ser mejor y al otro no. La energía requiere constancia, como la cosecha requiere mucho esfuerzo en el cultivo, desde la siembra. Así, los tiempos nuevos no llegan si el hombre no se renueva, los tiempos mejores no llegan si el hombre no es mejor. La vida te va enseñando día a día el camino de tu mejoría, depende de ti, si los tiempos que te llegan te son favorables o no, depende de ti si te enfrascas en una lucha fuerte contra el universo, si te resistes al cambio.
Los tiempos serán siempre los mismos, porque tendrás que sufrir el eterno retorno de las cosas, deberás ver que las catástrofes no lo son, si los toros los ves desde la barrera, si tienes el dato, si tiene el calendario de ellas, si ves, sabes o intuyes que va a nevar, bien puedes prever alimentos y calefacción, o bien puedes irte a un lugar soleado, si sabes que va a pasar un huracán por tu zona, bien puedes irte a lugares altos, lugares fuertemente construidos, que no son propensos a inundaciones, o puedes irte a un lugar sin riesgo de lluvias, debemos ir aprendiendo a caminar de la mano del calendario de las catástrofes, así como en la sicología, para curarte de la enfermedad, primero debes reconocer que la tienes, para curarnos de catástrofes, debemos reconocer que existen, la cura está en nosotros, los que tenemos ese concepto, ellas tienen su calendarios, vayamos adaptándonos a él.

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