Despertar de la tierra

Despertar de la tierra

El 2020, parte II


Hay situaciones que se repiten en nuestras vidas, esas repeticiones nos dan la idea de que la vida se basa en patrones bastante comunes y repetitivos. Una ley, llamada recurrencia, todo en el universo es recurrente, los patrones de la vida se repiten constantemente, con mayor o menor energía, pero se repiten. Lo único no recurrente suele ser la mente humana, la cual es capaz de crear escenarios disimiles en situaciones adversas, crear felicidad en la desgracia, crear desgracias en la felicidad, esa transgresión suele ser necesaria para el buen vivir, para el equilibrio del grupo social.
Este año, pareciera que no es un patrón repetitivo: pareciera que viene costurado solo, pues nos han sucedido eventos únicos, sin embargo, estos eventos únicos son parte de un patrón de eventos únicos ya vistos hace miles de años, cuando a la tierra le tocó pasar por esta parte del zodiaco en su tránsito por el universo. Esta época nos ha sorprendido, a veces no tan gratamente, pero sí que nos ha sorprendido, no solo porqué el año se está terminando muy rápido, sino porque ha traído eventos únicos. Los sucesos que estamos viviendo son únicos en su tipo por su magnitud, cierto es que, son desgarradores si te metes en la mente de la desgracia, pero son espectaculares y con gran enseñanza, si tu mente está activamente positiva.
Uno de los eventos de interés máximo sucedió el día 6 de octubre de 2020, la depresión tropical que se convirtió en el huracán Delta. En este día, alcanzó la categoría 5 en pocas horas, un fenómeno de este tamaño no lo veíamos desde el 2005, cuando surgió el poderoso huracán Katrina en la misma zona del Caribe. Los recuerdos no son gratos para las personas que viven en Quintana Roo, como no lo son para los que sufrieron daños materiales con el paso de Delta, en esta misma zona. Lo bueno, para las personas de la zona, es que no sufrieron daños en sus personas. Sabemos que estos fenómenos no son malos en sí, lo malo es que nosotros nos hemos empeñado en vivir en las zonas de riesgo.
Hemos comentado anteriormente que estos fenómenos logran mantener el equilibrio en las zonas donde suceden, buscan nivelar los picos atmosféricos, tanto en temperatura como en vida, cada renovación del aire, del agua y de la tierra requiere una transformación enorme, los huracanes lo demuestran, pareciera que destruyen, pero la cantidad de vida que llevan, la cantidad de energía que proveen es necesaria para la continuidad de la vida. Evidentemente quisiéramos que nada se moviera de nuestro confort y sentirnos seguros siempre, sin que una sola brisa despeinara nuestros cabellos, pero la vida tiene sus altibajos, tenemos que aprender a vivir con ellos, quisiéramos románticamente que todo fuese como un día soleado de domingo en el parque con nuestra canasta de comida, bajo la sombra de un enorme árbol, de frondosa copa, pero no puede ser así, necesitamos ser movidos constantemente para quitarnos las telarañas mentales, para quitarnos los estereotipos creados y prepararnos para un futuro más movido aún.
El huracán Delta estaba pronosticado que no tocara tierra, pero cambió de rumbo por alguna razón, como si existiera una instrucción de hacerlo e impactó tierra en categoría 3 en Puerto Morelos, se pronostica que cruzará la península de Yucatán, donde bajará su fuerza y se internará en el golfo de México, donde volverá a tomar fuerza, y alcanzará categoría 4, con vientos de hasta 260 km/hr. Al menos en Quintana Roo, dejó mucha agua y solo daños materiales, la naturaleza es sabia.
El 2020 sigue sumando eventos, muchos de ellos señalamos son agradables por el simple hecho de permitirnos vivirlos y verlos, para reconocernos como parte de un universo formidable, evidentemente hablando desde la barrera, no frente a los toros. Los habitantes de la península podrán comentarnos sus experiencias posteriormente y veremos cómo aprecian el poder generador de la vida. Mientras eso pasa, vemos que por la noche del día 6 de octubre de 2020, sucedió en el ejido Lázaro Cárdenas, de Ciudad Victoria, la caída de un meteorito, algo que veíamos común en Rusia o la parte norte del mundo, pero no es nuestras latitudes, pero vemos con agrado que ya están sucediendo en México de manera recurrente, recordamos el que se vio en Uruapan o el de Guerrero, y no es cosa menor, la tierra está entrando en una zona donde abundan los meteoritos, y corremos ese riesgo, o tenemos esa ventaja de poder apreciar estas formidables experiencias de vida, pues no es fácil ser testigo de esos fenómenos, porqué tienes que estar en el lugar y la hora correcta.
En México, no se había visto tan de cerca una luz de ese tamaño, ni con tantos espectadores o testigos, eso quiere decir que pasará a ser parte de nuestro devenir cotidiano, ese día se reportó la caída de escombros candentes en varios lugares del municipio, en algunas áreas se incendiaron árboles, los testigos señalan la majestuosidad del evento, sorprendidos y agradecidos con la experiencia, desde luego, nuestra cultura adoradora de la muerte, le gusta el cinismo y el humor negro, algunos personajes señalaron que este meteorito se debió al descubrimiento de 59 sarcófagos en Giza, en Egipto, dice “¿Quién les manda abrir las tumbas de los faraones?”, otro más cercano a nuestra cultura moderna dice “quisiera ser presidente para que en las situaciones más difíciles de una crisis, me den ganas de jugar béisbol”…
Las tres situaciones podrían estar interconectadas, si tomáramos en serio el efecto mariposa, y una no podría ser sin la otra o viceversa, así se maneja la subjetividad y así se maneja el nivel de percepción de cada uno de los humanos. Una situación similar sucedió en Brasil, la luz fue de menor alcance, y de menor tamaño, pero al final fue un meteoro.
En la zona Europea, tuvieron una semana movida, varios sismos sucedieron de manera casi simultánea, en Navarra, Pamplona, norte de España, en las islas inglesas y al norte de Noruega, una línea que pareciera se está abriendo en el norte del continente Europeo, nuestra percepción es que la línea del polo se está desplazando y las energías se están moviendo hacia el ecuador, forzadas por factores magnéticos externos, como si una fuerza de atracción desplazara el eje de la tierra hacia otro lugar, mientras en la zona central entre Ecuador, Perú, Trinidad y Tobago y México sigue temblando de manera continua, con sismos ligeros, que no ponen en riesgo la integridad de las personas, mientras que en Estados Unidos, uno de los países destinados a desaparecer en cuanto se haga el cambio de eje, las aves están muriendo por miles en la zona de White Sand, sin que los científicos tengan una explicación acertada.
Es lógico pensar que la tierra está mutando, es lógico pensar que el paso por este lado del universo, entrando a la constelación de Acuario esté provocando todos los cambios, solo nuestra percepción y nuestra ignorancia nos provoca desconcierto, la tierra tiene que hacer lo que le corresponde, aun a costa de nosotros, los que somos simples espectadores veremos cómo se nivela en su energía, mientras vemos desaparecer a miles de nuestros hermanos hundidos en sus propios miedos, en su propia ignorancia, viendo como teniendo toda la información dentro de sí mismos para salvarse y salvar a su casa la soslayan, porque quieren quedar bien con los demás mortales que sufren la misma enfermedad.
Para esa enfermedad se inventaron la razón, los libros y la conciencia, pero prefieren no usarla porque es una carga muy pesada que no están dispuestos a soportar, sigamos pues cargando fardos ajenos, soportando dolores externos, la vida no dejará de serlo porque pensemos distinto, la muerte no dejará de serlo porqué la adoremos, los ciclos se cumplen como parte de un patrón universal, cuando nos integremos al uno, al universo mismo, dejaremos de sufrir por la tierra, porque seremos la tierra misma. 2020 aún no termina, estamos seguros que nos sorprenderá antes de que termine, los fríos de octubre, son los fríos que sufríamos en diciembre de hace 20 años, se nos adelantan los acontecimientos, señal de que los polos se van acercando, al tiempo, dicen por aquí… al tiempo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *