Despertar de la tierra

Despertar de la tierra

Autor: José Luis Valencia Castañeda

El futuro, como siempre: es incierto.
A la mayoría nos gusta leer noticias futuristas, el futuro nos atrae, queremos saber cómo viviremos dentro de diez, veinte o treinta años, ¿Qué situaciones nos esperan? ¿Qué debemos hacer o dejar de hacer? El período, que va a cumplir dos años, desde la declaración de la llegada del Coronavirus al mundo, ha sido maratónico. Entre infundir miedos, entre crear falsa alarmas, entre miles de noticias falsas, alguna debe de tener la razón, debe haber alguien con algo de cordura para enseñarnos si lo que hacemos es lo correcto o no.
A dos años del inicio de esta carrera y con millones de vacunas aplicadas, aun nos entra el temor fundado de que esto no ha terminado, y nos ponemos a investigar y preguntamos a diestra y siniestra ¿Cuándo acabará este martirio psicológico? Y las respuestas son iguales: “No sabemos”. Tantas cosas pueden suceder que lo único seguro es la muerte y la muerte se ha vuelto cotidiana.
Entre enero y abril de este año que se está terminando fue el período más álgido de muertes en México. Hubo tantas, que ya no se reportaban. Por todos los caminos que recorrí vi ataúdes, vi crematorios lanzando humo, vi velorios, vi entierros, vi cientos de moños negros, vi muchos mensajes de despedida. Las cifras de los gobiernos se tomaban solo como un caleidoscopio, a esas les sumábamos dos partes iguales más, si el gobierno reportaba la muerte de mil, nosotros mentalmente entendíamos que habían muerto tres mil.
En la calle se sentía la muerte, poblados más pequeños sufrieron la ola un poco más tarde en el tiempo, pero la sufrieron. Tenemos ejemplos de localidades pequeñas, de escasos dos mil habitantes, con hasta 20 muertes al mes en su etapa más alta. Algo inusitado. Y llegamos a diciembre con una relativa calma, una baja en las defunciones, una enorme baja en los contagios, las escuelas iniciaron con educación presencial y se movilizó la gente a todos los lugares que estaban acostumbrados hace ya dos años.
La vida parece normal, la mayoría se siente confiada, porqué ya tiene su esquema de vacunación completo, se sienten inmunes, y salen con confianza a la calle. Las autoridades alientan a que usen nuevamente los espacios públicos, y tienen razón, la muerte llegó a más personas estando en resguardo, aunque pareciera que se debió principalmente a los que salieron y regresaron con virus, pero algo extraño sigue flotando en el ambiente y no es tan simple como decir anda el coronavirus suelto. Las personas empiezan a morir repentinamente, sin razones aparentes, vacunadas o no, a la muerte no le ha importado, como si estuviésemos programados para llegar a un lugar y morir, como si de un pacto se tratase.
Por ahora pueden ser especulaciones los porqués, o el cómo se mueren. Lo que no es especulación, es que la muerte sigue llevándose almas, mostrando que las vacunas no son suficientes para garantizar la inmunidad, pues te exigen aún el uso de cubrebocas y gel antibacterial, y van más allá, señalando que las vacunas tienen vigencia, a los seis meses deberás aplicarte un refuerzo, así por la eternidad pareciese el slogan, vacunarte o morir, o morir vacunado por no cuidarte, y meter miedo a aquellos que no entran en el negocio de colocarse dos o tres o cuatro vacunas, para que entren al aro.
Podría ser solo eso, un negocio, porqué la pandemia sigue matando a personas, vacunadas o no. Los medios dicen que son más los no vacunados, en los pasillos se cuenta lo contrario. Lo que sí es cierto, es que un no vacunado no debe ser un peligro para un vacunad. En la lógica científica se entiende que el vacunado es quien está protegido, nada podría hacerle el virus sí ya es inmune. Algo así como ir a la guerra con armadura y espada, contra otro que no las lleva y, al contrario, usa un garrote. La desventaja es aquel que no lleva armadura, que sería la vacuna, ¿A qué le temerían?, a algo más que ya se está cocinando en algún laboratorio, o en alguna mente preparada para leer el futuro, porqué pretenden iniciar el refuerzo.
¿O será que descubrieron su fracaso y su vacuna no lo es?, ¿O se viene algo más grande?
Pareciera que ni ellos se ponen de acuerdo, ni nosotros lo sabemos, pero algo hay extraño en el ambiente y tiene que ver con nuestra salud.
La a científica británica, Sarah Gilbert, cocreadora de la vacuna contra covid-19 de Oxford/AstraZeneca, advirtió, según lo que muestra el diario Milenio el día 6 de diciembre de 2021, que una futura nueva pandemia amenaza con ser «peor» que la actual, por eso, pidió más inversión en investigación para estar mejor preparados ante esa posibilidad, o ve negocio futuro, o ve alguna amenaza que nosotros no.
Dice el diario, que dice la científica: «Ésta no será la última vez que un virus amenace nuestras vidas y medios de subsistencia. La verdad es que el próximo podría ser peor. Podría ser más contagioso, o más mortal, o ambas cosas», advertirá Gilbert en extractos de un discurso que se emitirá en la BBC el lunes por la noche. Te recomendamos… y después se lanza contra aquellos que por alguna razón no quieren vacunarse: EU aceptará entrada de viajeros que tengan mezcla de vacunas anticovid aprobadas por OMS.
Las vacunas anticovid «funcionan en todas las variantes»; desde luego, hay que promover lo que generamos, no sería discurso de los laboratorios, sino se menciona que la vacuna que ellos venden es la que dará pasaporte a Estados Unidos, algo bastante común dentro de las empresas que son protegidas por sus gobiernos, que podrían ser también los beneficiados con ello.
La científica, creadora de dosis de AstraZeneca, refuerza su discurso que forma parte de la Conferencia Richard Dimbleby, que hace intervenir cada año a personalidades del mundo de la ciencia, las artes y empresariales, así nos preparan el camino que deseamos recorrer, con narraciones de mentes científicas, pobres de aquellos que solo usan la bolita mágica, o que creen en espíritus, o que son de alguna secta o algo así, o de pequeños grupos que no creen en la eficacia, ellos sufrirán más, porqué morirán un día diciendo que podrían haber muerto con vacuna. Lo que no sabemos ahora, es si morirán antes o después de las vacunas.
Lo que se observa, al menos hasta el día de hoy, es que las vacunas no están siendo eficaces al cien y que, hasta ahora, los científicos no han dado una respuesta plausible del porqué se mueren repentinamente muchas personas aun a pesar de estar vacunadas y con noticias como está, no tenemos la certeza de que vacunados o no seamos salvos y mucho menos si llega alguna variante para la cual no exista una vacuna que nos proteja.
Así, al menos lo da a entender la científica, que es profesora de vacunología de la Universidad de Oxford y que contribuyó a crear una vacuna contra el covid-19 que se utiliza en más de 170 países y ahora pedirá que los avances científicos logrados en la lucha contra el coronavirus no se «pierdan» por falta de financiación, la cual suponemos debió de ser enorme, pues las ganancias por la venta de las vacunas así parece serlo, salvo que no sepamos algo más humano y que hayan sido donadas y no tengan recursos para seguir investigando.
Dice la profesora: «No podemos permitir una situación en la que, después de pasar por todo lo que hemos pasado, nos encontremos con que las enormes pérdidas económicas que hemos sufrido hacen que todavía no haya fondos para la preparación ante una pandemia». Esto es preocupante, los fondos de las vacunas ¿A dónde se fueron? Si solo son privados: ¿Qué hacen los gobiernos?
Las vacunas todas han sido realizadas o diseñadas por laboratorios particulares y las ganancias deben ser de los particulares ¿Qué debemos de entender con qué requieren inversión, después de tantos millones de dosis que han mandado a todo el mundo?
Entiendo que es negocio redondo, van por una tercera dosis y por África, ya se destapó la variante “ómicron”, contra la que el Reino Unido ha intensificado su campaña de vacunación y reintroducido las mascarillas obligatorias en los transporte y los comercios y contra la que México está preparado solamente con la información y seguir los patrones de los anteriores brotes; mascarilla, gel y sanitizante, la profesora nos hecha sal a la herida: . Explicará que esta variante «contiene mutaciones ya conocidas que aumentan la transmisibilidad del virus» y que «los anticuerpos inducidos por las vacunas, o por la infección con otras variantes, pueden ser menos eficaces para prevenir el contagio con ómicron».
Mientras tanto, a restringir la libertad de movimiento a los no vacunados, aunque sean los que más riesgo tengan en su personas, todos deben someterse a una prueba PCR, un gasto más, para aquellos que sigan en el sistema y quieran permanecer en él, nada halagüeño se ve nuestro futuro, al fin, cuando llegue sabremos de que se trata, hasta ahora, solo especulamos y escuchamos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *