Despertar de la tierra

Despertar de la tierra

La tercera ola


La transformación de la tierra, conforme avanzan los días, se está haciendo más evidente. Independientemente de los acontecimientos sociales, que modifican las geografías y las conciencias, la tierra tiene un tren de cambio impresionante. Desde 2012, fecha señalada por los mayas como el inicio de una nueva etapa espiritual, la tierra ha entrado en la espiral de cambios brutal. No sólo lo ha manifestado en la capacidad que tiene de autorregularse, sino en el poder con que lo hace. Este año, no nos hemos cansado de demostrar con hechos que hemos sido parte del problema que pretende la tierra solucionar, y también no nos hemos cansado de decir que somos la solución que no la queremos dar.
Esta solución ya ni siquiera es pensada como solución global, sino solución particular, propia. Porqué ya depende de las acciones pequeñas o grandes que hagamos en lo individual para poder ahora sí ser uno con la tierra en lo general. De nada nos sirve ocultarnos en las multitudes, si la mente colectiva no está funcionando adecuadamente. Las mentiras y mitos que tienen todas las sociedades están provocando su autodestrucción, porqué creen que, destruyendo a la tierra, solo destruyen algo impersonal.
Esos mitos los llevan a creer que vivir en sociedades grandes es más seguro (alimentación), y vemos que efectivamente no, persisten problemas alimentarios graves de fondo. Otro mito es la creencia generalizada de que dios nos ayudará a salvar los problemas que nos hemos provocado y vemos que la manera de entender de dios no es el mismo que el nuestro, así que dios nos deja morir maratónicamente, por ello vemos que las mayores desgracias “humanas” se dan pues en los grandes grupos sociales, y que dios ayuda, sí, pero solo a aquellos que se esfuerzan por entender sus designios y no a quiénes creen que los designios están alineados a su pobre pensar.
Este mes y el que falta para concluir el año, son los que nos indicarán cual será la dinámica del siguiente año. Sabemos que no terminará el año sin darnos otra sorpresa, pues la cadena de acontecimientos viene en oleadas, fuertes, desde el 2017, cuando el despertar de los volcanes, las grandes cadenas de sismos, los poderosos huracanes e infernales incendios nos decían que algo fuerte estaba por llegar. Este año, la segunda oleada de acontecimientos se empieza a registrar nuevamente.
Estas dos últimas semanas hemos experimentado una nueva oleada de sismos a nivel mundial sin precedentes y empiezan a manifestarse en lugares poco comunes, como el sucedido en Massachusetts, en la costa este de Estados Unidos, considerado como atípico, o en zonas más al norte, como Noruega. Vemos como el cinturón de fuego se estremece con mayor intensidad, miles de sismos se suceden a diario con intensidades hasta de 7 grados, como el anterior sucedido en la frontera de Grecia y Turquía, de 6.1 en el sur de Chile y Argentina, o Japón. Esta segunda oleada nos hace prever una nueva etapa no solo de sismos, sino de los eventos que le son anejos, como los huracanes, los cuales ya nos demostraron que son igualmente poderosos.
Este año ha sido uno de los más prolíficos, ya contábamos en 2017 la cantidad era alta y no llegaban a ser más de 35 meteoros por año. Este año 2020 llevamos más de 50, en ambos océanos, en el océano atlántico, se tenían previstos 21 nombres para los huracanes que se formaran y vamos en la tormenta 28, después del 21, siguen nombres del alfabeto griego, hemos batido un récord y estos últimos huracanes, han dejado severos daños en centro américa y el sur de México, Tabasco aún sufre por las inundaciones en una vasta región, junto con Chiapas, mientras que el cruce de Eta (nombre griego) por el golfo, dejó daños en Cuba y costa Este de Estados Unidos.
En esta segunda oleada, esperamos el nacimiento y erupción de volcanes, de los cuales el Merapi ya reinició con actividad, en la zona de Malgban en la India reportaron misteriosos sonidos y vibraciones que sacudieron las viviendas y agrietaron casas. Caso similar sucedido en México, en la zona de Chiapas, en el municipio de Tenejapa, se reporta el posible nacimiento de un volcán. Los pobladores se muestran temerosos, pues se presentaron movimientos de tierra extraños, con ruidos desconocidos. Estos movimientos causaron daños a las viviendas, como si hubiese sucedido un sismo de gran magnitud.
Decíamos que esperamos la erupción de volcanes, porque el abril de este año el mismo día 10, 15 volcanes hicieron erupción: Klyuchevskoy, en Kamchatka; Shiveluch, en Kamchatka; Aso, Kyushu central; Kuchinoerabu-jima, Islas Ryukyu; Sakurajima, en la isla Kyushu, Japón; Ibu, en Halmahera, Indonesia; Krakatoa, Indonesia. Arrojó una columna de ceniza que alcanzó los 15 kilómetros; Merapi, en Java Central, Indonesia; Semeru, en Java Oriental, Indonesia; Dukono, se encuentra en Halmahera; Kerinci, Sumatra; Popocatépetl, México. A las 22:15 se registró una explosión que generó columna eruptiva cercana a 1 km de altura y emisión de fragmentos incandescentes a corta distancia; Sangay, Ecuador; Sabancaya, Perú y Nevados de Chillán, Chile.
Esta actividad intensa se está volviendo común, al día de hoy 10 de noviembre de 2020, podemos ver en el monitoreo de volcanes, que el cinturón de fuego está muy movido, que el cinturón central de Asia comienza a tener forma y que toda la meseta central comienza a aumentar en actividad. Esta segunda oleada se está manifestando también por el cambio de clima en la región ártica, el deshielo en la zona de permafrost siberiano está aumentando, grandes extensiones de tierras están apareciendo y con ello el cambio de clima en el norte de Europa y Asía.
Vemos como los sucesos climáticos y geológicos empiezan a aparecer en Noruega, Inglaterra, Francia, Rusia o Suecia, en este último país, el monte Kebnekaise ha bajado su corona en 24 metros gracias al deshielo, este país también batió sus propios récords de temperatura, pues entre los meses de abril y mayo tuvo una media superior en 10 grados a lo que había tenido en los últimos cincuenta años. El 26 de julio batieron otro récord, llegaron a 34.8 grados, en un país con climas invernales es algo catastrófico. Esta segunda oleada provoca descontroles climáticos extremos, en unas regiones relativamente cercanas unas de otras se verán climas extremos en su composición, una región padecerá sequía extrema y la otra, lluvias extremas. En México ya lo empezamos a notar, en la zona norte en Chihuahua, Sonora, Durango, Coahuila y Zacatecas tenemos problemas de agua, mientras que, en Chiapas, Tabasco, Campeche, Quintana Roo y Yucatán sufren de exceso de agua.
Estos fenómenos se van a ir intensificando de manera gradual, hasta que sintamos la presión tan fuerte que tengamos que cambiar nuestros patrones de consumo a la fuerza. El año siguiente es un paradigma, se van a romper más los patrones establecidos, las enfermedades desconocidas empezarán a resurgir, lo mismo que pasa con animales que se creían extintos que empiezan a aparecer. De las enfermedades que se consideraban erradicadas o desconocidas tenemos al covid19 de propagación mundial, al sarampión que aparece en Estados Unidos, Francia y Madagascar, el Ébola en el Congo, Fiebre amarilla en Uganda, Dengue en Centroamérica, el MersCov en Arabia Saudita.
De los animales que se creían extintos, empiezan a aparecer ejemplares como la Civeta Malabar en la India, considerada extinta desde 1987; Lobo Gris en la alta Normandía en Francia aparece después de haberse reportado extinto desde 1920. En México fuimos testigos del arribo de la Tortuga Laud, especie en peligro de extinción y que se manifestó gracias a la baja presencia humana en las costas. Lo mismo pasa con el Jaguar que se empezó a mostrar más por la falta de interacción del hombre que por la necesidad de exhibirse.
Esta segunda oleada nos traerá consigo pues, climas cada vez más extremos, se acercan fríos extremos, con heladas impresionantes. Mientras eso llega, las muertes por coronavirus seguirán y pronto se unirán a todas las muertes que estarán relacionadas a los hábitos de consumo de alimentos industriales, que no son alimentos, ni siquiera placebos, los placebos son inocuos e inofensivos, se deberían llamar seudo-alimentos, para quitarles esa aura de nutrición que no tienen y ponerles su verdadera cara.
El mundo tendrá que enfrentar toda esa carga de salud y muerte que se empezó a gestar desde la segunda guerra mundial con la industrialización de los alimentos y que vimos en auge a partir de 1970.
Son cincuenta años de dañar a la humanidad y apenas vamos a recibir los frutos, esa será la tercera oleada de enfermedad y muerte, una verdadera pandemia que hará parecer a las pestes del siglo XVIII como resfriados comunes, todo el daño que tienen ya los cuerpos humanos se reflejarán en mayor medida en el 2021, las muertes por enfermedades crónicas empiezan a subir y no tienen aún un programa de contención, los gobiernos están más preocupados por mantenerse en el poder que por proteger a los que lo sostienen económicamente en él, por eso, al principio de este escrito señalábamos con tiento que el cambio tendrá que ser en lo individual, la muchedumbre estará sumida en el miedo que la muerte le hará sentir, cuando los efectos de sus hábitos lo acerquen a ella.
Esa tercera oleada, será la más difícil de contener, los patrones de consumo están muy arraigados, solo la muerte los sacará de eso. Los que están afuera, solo les queda mantenerse y aguantar.

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