Opinión

Despertar Poético

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Hablar con ángeles. Parte 2

Nos enseñaron cuando éramos niños que debíamos encomendar nuestro sueño al ángel de la guarda, no nos dijeron por qué, solo nos dijeron háganlo para que sus sueños sean tranquilos y no tengan alguna pesadilla, y nosotros inocentes lo hacíamos con toda la intención de dormir tranquilos y lo largábamos, pasando el tiempo, cuando la programación surtía efecto, dejamos de dormir tranquilos, empezamos a ensombrecernos con necesidades y vimos al ángel de la guarda como un obstáculo que no nos dejaba encajar en el ambiente social. Encomendarse era de mojigatos y niños, y empezamos a sufrir por ello, porque habíamos perdido la fe.


Perdimos toda espiritualidad porque queríamos ser hombres de este mundo, actuales, modernos, estar ad hoc. Nada nos lo impedía, más que los atavismos de un pasado que queríamos borrar, y vemos con tristeza que, siendo adultos, viejos o no tanto, que ese pasado no podemos sortearlo sin sufrir las consecuencias, que están representadas por el miedo. Hemos abandonado a nuestro ángel, él no nos ha abandonado. Recuerdo la ilusión de los niños pequeños solicitando protección, orando fervorosamente:
“Ángel del señor, que eres mi custodio, puesto que la providencia soberana me encomendó a ti, ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname en este día, amén”, o la oración más conocida, más no rezada por completo “ángel de mi guarda, mi dulce compañía, no me desampares, ni de noche, ni de día, hasta que me entregues en los brazos de Jesús, José y María, con tus alas me persigno, y me abrazo de la cruz, y en mi corazón me llevo al dulcísimo Jesús, con dios me acuesto, con dios me levanto, con la virgen María y el Espíritu Santo”.


Estas simples oraciones al día de hoy le serían de mucha utilidad a los seres humanos, para que al menos mantengan despierta la fe. Pero hemos olvidado que si pedimos se nos dará, que si tocamos se nos abrirá, hemos cerrado la puerta del pedir, y hemos callado el pedir, porque nos sentimos omnipotentes, cuando la omnipotencia es solo responsabilidad de la fuente creadora de todo lo que hay en el universo, si no es que es el universo mismo una mente en sí misma. Llamar al ángel guardián, es hablarte a ti mismo en otro plano, es hablar con tu yo superior, es hablar con tu consciencia, esa que está ligada a la fuente de donde sale todo lo creado.


Hablar con el ángel es hablar con el enviado, porque un ángel es un ser espiritual que viene a nuestra ayuda, a salvarnos de nosotros mismos, a hacernos conscientes de nuestra propia identidad. Esos ángeles están con nosotros durante el paso que hacemos por esta vida, ellos son inmortales, son energía y le hablan a la nuestra. En los dogmas se menciona que los ángeles fueron creados por dios como servidores y mensajeros que nos comunican la voluntad de él, y que sirve para auxiliarnos y protegernos. Esa es una gran verdad. Todos tenemos uno o más ángeles custodios, que nos señalan el camino que debemos recorrer, que nos cuidan en las tareas que debemos atender para lograr el aprendizaje, pero hemos perdido la capacidad de comunicarnos con ellos, y nos perdemos en las marañas que nos creamos nosotros mismos, y solo depende de volver a intentarlo. A estas alturas de la vida, los ángeles están dispuestos a mandarte señales físicas, para que creas en ellos, solo tienes que pedírselo.
Recomendaría, que nuevamente regresáramos a esa cursi y a veces engorrosa tarea de pedirle a nuestro ángel guardián que nos cuide, nos proteja y vele nuestro sueño, pero también podemos pedirle sabiduría, podemos pedirle que nos haga más receptivos. Para empezar, debemos comenzar a ser humildes y reconocernos como el problema, que todo lo que nos sucede no le sucederá a nadie más, que somos los únicos culpables de los sucesos que riegan nuestra vida, y que las palabras que decimos modifican nuestro entorno y nuestra percepción, que debemos medirlas, cuidarlas y sacar únicamente las necesarias.


Que nuestro pensamiento está ligado íntimamente con la red del pensamiento universal en una red enorme, como una gran conexión nerviosa similar a la del cuerpo y que cada pensamiento de amor se va a crear criaturas amorosas y situaciones agradables y que cada pensamiento de desamor se va a crear inquina y maledicencia que nos repercute en odios y miedos, debemos regresar a casa, debemos regresar a nosotros mismos, cuna y destino de todo lo que nos sucede, pues somos la esencia de lo divino, somos dios en esencia, somos universo en creación, somos tierra en correspondencia, ninguna de nuestras células trabaja sola, todas trabajan en conjunto, todas obedecen a una orden universal, así trabaja la tierra y así trabajó el cuerpo, todos obedecen a un orden.


Ese orden hoy está obcecado, tiene que regresar al equilibrio y depende de ello la intención del hombre, depende mucho de la ayuda que podamos obtener de los ángeles, depende de la ayuda que nosotros demos al prójimo como espejo de esos ángeles. Debemos empezar nuevamente la conexión y la comunicación, debemos ser prudentes, que todo lo que nuestra mente crea, en nuestra realidad se genera, debemos ser prudentes con nuestras solicitudes, debemos eliminar a los ángeles dadores de salud y dinero, debemos hablar con aquellos que nos ayudarán a superarnos, a ser mejores, a ser uno con la creación. Es muy simple en su complejidad, solo se requiere hablar.
Algunas personas los escuchan en su oído, algunos los ven en sus sueños, algunos los sienten en el ambiente gracias a las esencias que traen consigo. Otros los escuchan a través de los signos o símbolos, pero todos reciben respuesta.


Para aquellos que se son incrédulos, los invito a una sesión personal de platica con ángeles, solo deben hacer un ejercicio de introspección, de resolver lo que aún no han podido con ustedes mismos. Posteriormente realizar tres respiraciones profundas y hacer las preguntas que quieras resolver. La respuesta la tendrás siempre y cuando identifiques las señales.
Una manera sencilla de iniciarte es acercándote a una planta, la que quieras, en la quietud de tu hogar, verla fijamente, como si vieras los ojos de tu amado, o amada, sea pareja o hijo, y saludarla, preguntarle por sí. Esa planta, no tardará en responderte, esa misma señal puedes identificar cuando hables con tu ángel. Lo más reconfortante es el grado de energía que te concederá, trasladando a paz y tranquilidad.


Ustedes preguntarán sí el mismo ángel nos cuida desde que nacemos hasta el día que morimos, les diría que sí, que es el ángel guardián, pero no necesariamente el mismo, aunque sí la misma función. Porqué cuando vamos creciendo, vamos desarrollando habilidades distintas y requerimos ayuda más especializada y podemos tener no uno, si no varios ángeles, que nos ayudarán a salvar las situaciones que nos ponga la vida. Podríamos mencionar algunos ángeles que se han identificado como guardianes de nuestras vidas, colectivas e individuales, uno de ellos lo conocemos como Metatrón, se trata de un arcángel poderoso, el más poderoso del reino celestial, algunos se han atrevido a señalarlo como el “pequeño Yahvé”, es el que guarda la sabiduría de todo lo que existe, él dirige y ejecuta el plan de dios, profundiza nuestra mentalidad y sensibilidad, el poder recibir claramente lo que existe en este mundo espiritual.


Con él se conoce al futuro, se conoce el motivo de las cosas que son o como son; también hemos escuchado de los arcángeles, Rafael, Gabriel o Miguel, que es el enemigo de satanás, desde luego todos los ángeles lo son, pero este arcángel se encarga de pesar nuestra alma acorde a nuestras acciones y poder darnos la oportunidad de redimirnos, existen enormes cantidades de ángeles encargados de nuestra seguridad espiritual, y son nuestros guías en esta vida, solo es empezar a entender las señales, los invito a leerlas, se sorprenderán del poder que tienen y de los canales que hay para lograr la comunicación.

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