Despertar Poético

La teoría del Yo Soy

El hombre en la búsqueda de su equilibrio emocional y espiritual ha explorado miles de opciones para lograrlo, son pocos los que han llegado a ese estadio, muchos los que han caminado en ese rumbo. Hemos leído en los anales de la historia, que el hombre para equilibrar su espíritu ha inventado religiones, dogmas, credos, oraciones y ritos, y estos van desapareciendo conforme el nivel espiritual del hombre va creciendo. Lo mismo pasa con las religiones y sus dioses, estos van desapareciendo conforme el nivel cultural y espiritual del hombre va ascendiendo. Esos hombres que se adhieren a los dogmas empiezan a trastabillar cuando sus dogmas se desmoronan, cuando aquello en donde depositan su fe se rompe, sus caminos se empiezan a enlodar y caminan dando tumbos, buscando otras alternativas, enfocándose en alimentar su fe, creer en algo.

 Son pocos los que encuentran el camino adecuado a su necesidad, la mayoría es una inefable muchedumbre que camina ciega, dolida, deseosa de ser oprimida en su espíritu, porqué su creencia en la redención a base del dolor es enorme y es posible que sí lo necesiten para crecer. Pero no necesariamente es lo correcto, hay un camino mucho más angosto pero acogedor, ese camino es el del Yo Soy. Es un camino en la espiritualidad, no en el dogma, no en la religión y está diferenciado de la sicología por la semántica de una manera agradable.

En la psicología, Freud señalaba que el Yo es la parte consciente de la mente, que satisface los instintos inconscientes, relacionadas con el mundo externo, se relaciona con la inefable muchedumbre, y desarrolla la teoría del Súper Yo, que es el alter ego, aquél que supera la base instintiva, es donde entra la espiritualidad elevada al mí mismo. Jung reforzó un poco más el Yo, relacionándolo con la conciencia. Pero el yo solo entra en el presente perfecto, como núcleo de conciencia. Mientras el Súpero yo, donde entra la teoría del Yo Soy entra la conciencia, que es el ser superior que yo soy, o que somos todos cuando nos desligamos de los patrones entendidos de la sociedad, diferenciarlos no es complicado, solo basta una pequeña dosis de introspección y una dosis enorme de observación, esa observación nos hará identificarnos.

 Saber quiénes somos y sobre qué camino andamos, allí separamos el Yo, del Yo Soy, el yo que pertenece a esta tierra, en esta región, en esta sociedad en la que encajo porque interactúo con ella, aunque esté o no de acuerdo con el comportamiento social de las multitudes. Mientras que Yo Soy, es mi personalidad, esa que se rige por normas universales de ética y amor, dos conceptos que parecieran disociados, pero que son uno mismo, porqué la ética se basa en las reglas morales y las reglas morales se basan en el Yo Soy, ese personaje superior que sufre ante las desgracias, ese personaje que sabe dónde no meter la nariz para no sufrir un altercado, ese personaje que te retira de la maldad, ese personaje que descubre la mala intención en las palabras dulces del hombre que quiere pisar al hombre.

 El Yo Soy es amor y es ética y es moral, el yo, se debate entre las guerras pírricas, entre el costo – beneficio, entre el perder y ganar y en las consecuencias de todos esto, asumiéndolas como destino usando el libre albedrío al azar, sin usarlo como creador de destinos.

La teoría del Yo soy, como un ente superior al Yo, el Ello y al Súper yo de la psicología, está basada en la creencia de la superioridad espiritual, dejando atrás el pensamiento materialista y el encuadre en el que meten al yo psicológico, sin la disección que nos da ese ser ante las miles de facetas que representa en el vivir del aquí y el ahora, el yo soy es el yo espiritual que va más allá de la psicología, el identificarlo no requiere de tener conocimientos específicos de psicología o teología, es solo un ejercicio de introspección y de preguntas internas, desligadas de la esencia social, el no seguir los cánones sociales, el no seguir los patrones que la muchedumbre sigue, ni tener como afirmaciones lo que la mayoría tiene, pues las mayorías únicamente tienen intereses comunes no tienen ni la verdad, ni la razón.

 Jean Cocteau señalaba que “no se debe confundir a la verdad con la opinión de la mayoría”, dilema existencial de las sociedades que ha provocado el crecimiento existente en las sociedades, bueno o malo no importa, eso solo es percepción, pues bien la teoría del yo soy, es superior a eso, es la búsqueda de esa verdad absoluta que aglutina todas las verdades que tienen los individuos y que nos hacen quemar sesos incansablemente y que no hemos podido descubrir aún, sin embargo, la teoría del yo soy, no como decreto o afirmación, sino como la conformación de un nuevo ente personal y llano, que existe únicamente en el yo, en mi persona, en cada persona, es un ente individual. Allí está el yo soy, no solo la afirmación, sino el ser consciente, el ser ético, el ser moral, el ser universal.

 En la literatura de Saint Germain, se menciona al Yo soy, como un preámbulo para la confirmación del ser en el universo espiritual de la divinidad y los maestros ascendidos, como un ente que proclama y se reafirma, desde luego este yo soy viene de un vocablo o mantra antiguo de voz “I am”, que en nada tiene que ver con el yo soy o yo estoy de la traducción inglesa que se hace de manera literal como traducción, las voces como se describen y que traen una connotación mágica, deben ser habladas como lo enseñan los maestros o los que saben del resultado del uso de esas palabras, porque las palabras tienen poder y la vibración que se expresa en ella es quien las hace poderosas, no la traducción en sí.

Por ello, en la lectura de los decretos del Yo soy de Saint Germain, la afirmación del yo soy debe decirse “I am”, para que la fuerza del decreto sea superior, no tanto como señalarse a uno mismo el ser una determinada circunstancia, entendemos y concordamos que al empezar a decretarse uno mismo ser algo positivo le quita intención a la negatividad de las enseñanzas, pues al declararme por ejemplo “yo soy amor”, estoy quitándole fuerza al odio, si yo declaro; “yo soy la luz”, dejo a la oscuridad de lado, de alguna manera, independientemente del uso del mantra I am como inicio de las declaratorias del yo soy como voz poderosa, el yo soy, en el aquí y en el ahora tiene una connotación positiva, pues ningún ser cuerdo podría declararse por ejemplo “yo soy idiota”, nadie quiere sentirse sobajado y mucho menos por sí mismo, aunque la programación de sus padres, familia o grupo cercano lo bombardee de ese tipo de señalamientos, el yo soy los cancela o los detiene, porque la espiritualidad es personal, es propia, y no se puede modificar si tu mente y tu espíritu se unen para producir sensaciones positivas, eso es el principio de transformación que todo individuo que ha descubierto que es sí mismo lleva energía y es energía, porque la energía no se destruye, solo se transforma, es una de las bases o principios básicos del Yo soy, transformarme internamente, hacerme poderoso Enel momento que me decreto serlo, el decreto aquí es solo las afirmaciones que nos puedan dar el decir “yo soy”, no cosa, sino algo superior, el hombre debe aprender a retirar también el término cosa de su lenguaje, es muy común dentro de la muchedumbre, el sentirse usados y cosificados, o transformados en cosa, solo en el uso del lenguaje, la cultura popular tiene muchos ejemplos, la música de alto consumo, las palabrejas usadas para referirse a las personas, todas alejadas del yo soy, para el yo tengo, y yo uso, no para elevar al espíritu, no para elevar a la conciencia a un estadio más alto, el hombre deberá aprender a descodificar el lenguaje que usa, y debe empezar a usar el “yo soy” como un ejercicio de auto conocimiento,  no como un ejercicio de egolatría o narcicismo, sea mantra, sea Saint Germain, sea Jung o Freud, la teoría del yo soy, deber usarse para que uno mismo eleve su percepción de sí mismo, y pueda mejorar su estado emocional de manera significativa, las facetas del hombre serán siempre los obstáculos que él mismo se ponga, esas faceta son necesarias para sobrevivir en la sociedad, esa inefable muchedumbre que se rige por reglas propias, algunos malintencionados las usarán para sus intereses personales disfrazadas de decisión mayoritaria, un ejercicio mortal para el ser individual, le quita la esencia, y la hace bajarse a la conciencia social, que siempre será distinta, y siempre será inferior, George Bernard Shaw menciona con algo de tino, que las minorías algunas veces tienen la razón, las mayorías nunca, y efectivamente, la teoría del Yo soy, es la representación de la razón, en lo individual, el hombre piensa de una manera más comunitaria, en comunidad , jampas pensará de manera individual y solo se regirá por el ego y los deseos insanos que desea desbloquear, hagamos pues un ejercicio de introspección con el I am y yo soy paralelos y decretar positivamente lo que tu conciencia dicta, ella siempre tendrá la razón.

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