Despertar Poético

8M, porque soy mujer

¿Podría soñarme como soy; o soy como me he soñado? ¿Soy un hombre que se interioriza en una mujer o una mujer con la conciencia del hombre? ¿O soy las dos cosas? El 8M de 2021 nos sigue dejando interrogantes sin una respuesta acertada, no es que no la haya, es que no la queremos entender, nuestra interpretación es burda aún, soy un hombre que no acepta el complemento de mujer, parado frente a una mujer que no acepta al complemento del hombre, somos enemigos en franca reconciliación. Mientras eso llega, las mujeres empiezan a tomar conductas propias del hombre antiguo, de ese hombre que ya está desapareciendo porque se está integrando al amor, mientras la mujer emancipada, liberada de la coyunda mental y moral en la que se había encasillado por no creer que es un ser no superior, no inferior, sino igual al hombre, esas conductas la han hecho ser violentas, creyendo que la violencia es parte de su sino actual, así interpreta su modernidad, así interpreta esa libertad que se le ha ganado al hombre, y diremos como siempre “no todas las mujeres” y dirán “no todos los hombres”.

 Cierto, no todos los hombres sobajan a la mujer, y no todas las mujeres siguen el camino de la violencia, es un grupo que no ha encontrado su identidad individual y la busca en la muchedumbre, en la conciencia colectiva, esa inefable masa informe de personas que solo siguen fines particulares cobijados en el anonimato de la muchedumbre. Una vez encontrada esa respuesta en la muchedumbre, a sabiendas que no es la correcta, actúan como si eso fuese la panacea, y gritan, y roban y destruyen y vandalizan, mientras la mujer individual o el hombre individual conmemoran, observan y aprenden, llegarán callados y se irán silentes, dejando tras de sí una ofrenda desesperada que señala que allí una vez hubo algo que no podía cargar su conciencia: un abuso, un atropello, una injusticia, todas con el sello de abuso de género, y no es más que el ego de la persona agredida y agresiva poniéndose de acuerdo para estar en paz, buscando el equilibrio, y no sabe cómo, y lo más sencillo es expresarse mediante la ira, la inefable manifestación de nuestra propia ignorancia del yo, que se refleja únicamente para ser combatida y dominada.

El 8M de 2021, queda para la historia, mujeres jugando el papel que se creía exclusivo de los hombres, marchando, con la idea de destruir a una cultura que según su apreciación es imagen del patriarcado, aquel patriarcado que ya ha desaparecido, que solo queda en la semántica, que solo queda en el discurso acorde a sus reglas, pero que en la práctica ya no se refleja. Las mujeres han ganado todas las batallas, sin embargo, la que están librando por ser ellas mismas aún no la libran, es la más complicada, no es fácil ser “yo”, es más fácil ser todos ustedes, porque así cuando me juzguen, solo diré que éramos nosotros, no diré “era yo”, así mis tropelías quedarán ocultas en el velo de la ignominia y el anonimato de las multitudes.

 ¡Jamás seré mujer!, porque el colectivo es machista, solo seré la mujer que quiero, si hago lo que combato, así la lógica. Si la mujer se diera cuenta del poder que tiene, no temblaría el hombre de miedo, temblaría de emoción, al poder ser uno con una mujer. La mujer emancipada ha logrado ser el parteaguas de algo más grande: “la creación”. Cierto es que hay resquicios que nos mueven las ideas, donde el hombre sobaja a la mujer, donde los hombres matan a las mujeres, donde los hombres violan a las mujeres. En esos espacios y resquicios debemos trabajar para evitarlos, para eliminarlos, las mujeres deben empezar a retirarse de las zonas de conflicto. Siempre habrá zonas de mayor confort, hacía allá deben dirigir sus pasos, no hacía convertirse en lo que combaten, esa idea solo debe ser de los políticos, no de las mujeres. Una mujer no debe ejercer violencia ni contra ella, ni contra ellas, ni contra el conglomerado, debe ser amor, debe ser comprensión, debe ser razón pura, debe ser intuición, la fuerza del hombre está en decadencia, no deben camuflarse en ellos, deben ser únicas, porque lo son.

 Si las mujeres se dieran cuenta del poder que tienen, no buscarían emancipación física, buscarían tener los poderes que les son propios, no el poder político, sino el poder de la mente. Tienen una fortaleza enorme, que culturalmente ha sido manipulada y no es por el hombre propiamente dicho en calidad de género, es por el mercado. El mercado es quien pone las reglas. Las mujeres tienen el poder de salirse de esa dinámica, deben no dejarse manipular, deben ser libres, emanciparse de sus propios miedos, de sus propios obstáculos que solo están en la mente. Las mujeres son más que violencia, son más que identidad de género, son más de lo que ellas creen o crean basadas en la conciencia colectiva, tienen que empoderarse de sí mismas. El querer pelear con el mundo porque el hombre es malvado es tratar de resolver un problema psicológico que ellas pueden resolver desde la familia, desde las amistades.

 El hombre no es su enemigo, tampoco la homosexualidad es el camino, el camino es el autoconocimiento y la creación de entes amorosos. El hombre y la mujer son dos polos que al unirlos sacan la luz más hermosa que existe. Lo masculino y lo femenino es la base de la creatividad interpersonal, los dos son los cocreadores de la vida expresada en un niño, los niños llegan al mundo limpios de dogmas. Las desviaciones de los hombres y mujeres que no se respetan es puramente psíquico, cuando un hombre o una mujer aman, cada uno se crea nuevamente, cada uno nace a una nueva vida, son complementos inseparables, son creados el uno para el otro, es una ley, la séptima ley universal. Toda la creación se da entre la unión de lo masculino y lo femenino, no se da de otra manera, por eso podemos decir que la homosexualidad es un fracaso en la unión de las polaridades, por eso los homosexuales sufren de dolor, por esa separación de polos, que no se resuelve metiéndose más en su ego sexual, eso no le va a resolver separando las polaridades, por eso sentirá que su vida es un fracaso.

 Lo mismo pasa con el heterosexual que no puede amar, aunque tiene una ventaja sobre el otro, la profundidad del vacío emocional que quieren cubrir, uno tapado por el vacío producto de la separación de la polaridad masculino – femenino, el otro solo por su negación psicológica, la polaridad de masculino – femenino se observa en toda la creación y su función principal es eso: creación, renovación, continuidad y eternidad en la vida, se nota no solo en el hombre, se nota en animales y plantas, la función principal de la polaridad es la de penetrar y la de recibir, en la naturaleza en su enormidad la vemos en la polaridad entre la tierra y la lluvia, entre el río y el océano, entre la noche y el día, entre oscuridad y luz, entre materia y espíritu. La materia la creemos entender, el espíritu es más difícil, pero se puede entender.

 Las mujeres deben emanciparse sí y con urgencia de la programación, de eso que las hace sentir menos, de eso que las hace menos, muchos de los problemas que combaten son provocados por sus propios miedos, provocados por su propia mente programada en negatividad, no en complemento, no es creación.

Lo que expresan en la conmemoración del 8M es reflejo de un ente social enfermo, las mujeres deben salir de esa zona enferma y convertirse en seres de luz, creadoras de vida y amor, deben convertirse en los antípodas de lo que combaten y alejarse de todo aquellos que signifique dolor, así sea físico o mental. Si siguen los mismos patrones de conducta, no lograrán cambiar las consecuencias de esa conducta, siempre serán las mismas. Si una mujer es abusada en casa, trabajo o escuela, es menester actuar, buscando otros lugares, aligerando las cargas. Si sabes que por un camino encuentras siempre la misma piedra, debes quitar la piedra o cambiar de camino, un pequeño cambio de rumbo nos ofrece paisajes distintos, un cambio de mentalidad nos ofrece un mundo distinto, la mujer y hombre son la fuerza más grande de la creación, sin ellos el hombre no existiría, no se entendería.

 El 8M debemos conmemorar a la creación, a la unión de fuerzas masculina y femenina, no al abuso del mercado, no al abuso del poder, no a la muerte de las abusadas en manos de sus abusadores, los hombres también mueren por esos actos, deben salirse de esa dinámica, deben convertirse en algo más que golpeadoras y vengadoras, las dos fuerzas cocreadoras se necesitan como un mano necesita a la otra para aplaudir. La sabiduría divina es destino y su decreto nos hace amarnos. El universo ordena que para tener nuestra parte de eternidad, cada uno se debe unir con su consorte, la magnificencia de esto se refleja en la tierra y en el cielo, el cielo es hombre, la tierra mujer, cuando la tierra extraña el calor, el cielo se lo manda, cuando requiere frescor y rocío, el cielo se lo manda, el cielo hace ronda como un marido que trabaja para su mujer, la mujer gobierna sobre sí misma, cuida todo nacimiento, lo nutre, lo alimenta, no separado del cielo, sino a la par, en conjunción.

 Hagamos un 8M distinto, lejos de la política, lejos de la violencia, lo que ha pasado no se puede cambiar, lo que se puede cambiar es lo que hoy hagamos, y el cambio debe ser en el interior de cada una de ellas y de cada uno de ellos, para que impongan respeto mutuo y colaboración, todo es mental, la mente debe ser liberada de presiones sicológicas, de miedos, debe ser limpiada de programaciones del deber ser y el deber hacer, el hombre y la mujer están planteadas para la conservación de la vida, la consecución de la especie, el universo tiene en sí la existencia del deseo de la parte una y de la otra parte, deben ser como el día y la noche, que parecen enemigos, pero ambos sirven a un mismo fin.  Así la mujer y el hombre, cada uno amará al opuesto en aras de la perfección de ambos, la teoría de Freud debe ser sobreseída, la sexualidad no es la única herramienta que nos une, debe ser parte del camino a la eternidad, pero no está solo, no es separado de todos sus cuerpos, físico, emocional, mental e intelectual, todos son uno, como el hombre y la mujer son uno con el universo, el 8M debe ser modificado en su esencia, no debe ser más político, debemos buscar la paz y la empatía, el odio y rencor, solo genera más odio y más rencor, nunca amor, que hace falta, el 8M debe empoderar a las mujeres sobre sí mismas, no en competencia contra ellas o contra el hombre, pueden cambiar su mundo, como pueden cambiar gobiernos, son multitud, solo falta usar esa conciencia colectiva distinta a como lo maneja el hombre, porque son la parte del equilibrio de esas fuerzas, no más violencia, es lo que queremos combatir.

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