Despertar Poético

La Puerta

Todos los espacios tienen una forma de acceder a ellos, aún y a pesar de eso, todos los espacios están llenos. La naturaleza aborrece el vacío, según François Rabelais, contraponiéndose a Aristóteles, todos los vacíos se llenan. El hombre es una fracción de naturaleza, el vacío no existe en la naturaleza, por ende, el vacío no existe en el hombre y desde luego el vacío no existe en ninguno de sus planos donde habita el hombre, porque, como es arriba es abajo, como es adentro, es afuera.

Cuando las muchedumbres se empecinan en vivir las vidas de otros, están llenando un vacío que perciben tienen en sí mismos. Vacío que no lo es y lo llenan con lo que creen les hace falta, que al final sobra, porque derrama, y solo es percepción, porque los vacíos solo son emocionales, no tienen algo que los contenga más que ideas, y las ideas pueden rebosar mentes pequeñas. Eso los hace vulnerables a las interpretaciones de los demás, lo que ven de otro es lo que se reflejan de sí mismos. Por ello son fácilmente manipulables, porqué su existencia no ha sido llena de sí mismo, para llenarla debe dejar salir lo que sobra.

En el curso de una vida el hombre ha sentido la necesidad de hacer cosas fuera de las normas, fuera de su moral. Ese algo le provee de satisfacciones. Muchos ejemplos hay de ello, algunos intentan con las drogas, algunos intentan con alcohol, algunos con el sexo, algunos con la violencia, algunos con la mendacidad, algunos con la soberbia. Todos los vacíos del hombre que no se conoce a sí mismo, lo llenan con alguno de los defectos marcados por el demonio de las siete cabezas, con su inmarcesible cuota de dolor y frustración. El hombre común, aquél que vive de la frustración y en el dolor, aquél que siente que su vida tiene como destino el dolor, no sabe de otros caminos, todos sus caminos lo conducen al dolor, habla de dolor, piensa en dolor, sueña el dolor, siente el dolor, aunque éste no existe.

 Sus amistades con las mismas aspiraciones y sus mismos pensamientos, piensan en dolor, todo le recuerda al infierno en la tierra, caminan con la faz abotagada, sucia, cari descompuesto, mostrando orgullosamente al mundo que vino a sufrir, y que con su sufrimiento se ganará un espacio de paraíso. Miles de ellos hacen multitud y hasta eligen gobernantes que los mantengan dormidos en el dolor y la frustración, sus gobernantes les alimentan el ego de la ira, el ego del miedo, el ego de la venganza, todos aquellos que no sufren, que no viven en el dolor y las carencias son sus enemigos, sin saber, sin sospechar siquiera que, para cambiar toda su vida de un solo golpe, se requiere muy poco, se requiere cerrar la misma puerta que abrieron y salirse de ese sistema.

 Muchas de las veces, es solo un cambio de semántica, el quitar el “no” a las cosas para que estas en automático te conviertan en un hombre nuevo. Bastará modificar el “no puedo”, por el “puedo”; bastará modificar en “la culpa de del vecino” por “es mi problema y lo resolveré”; bastará dejar de decirse pobre para decirse rico, la riqueza es subjetiva, no solo existe en dinero, los que tienen riqueza tendrán mejores resultados que lo que tienen abundancia, la abundancia también es en carencias; bastará quitar el “poco a poco”, para decir “paso a paso”, los poquiteros son sinónimos de carencia, de pobreza, el paso a paso es señal de avance, hasta el ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha decía, “si los perros ladran, es señal de que vamos avanzando”.

 La envidia corroe las entrañas de quien la posee, la ira corroe el espíritu de quien la ejerce, todos los egos destruyen al ser superior del hombre, convirtiéndolo en un simple mortal, que se aglutina en la gran muchedumbre donde el anonimato y las situaciones comunes los absorbe y los uniformiza. Los seres superiores están más allá del bien y del mal. Para salirse del común, el camino es el mismo por donde entraron, la forma de identificar el camino que conduce a la paz interior, el apellido de la felicidad es saber de qué lado de la puerta estas. La puerta es el nódulo de equilibrio del hombre, el hombre superior ama a su alma, el hombre común ama su propiedad.

Si no amas tu alma, estás del lado de la puerta oscura, si tu intención de vida es experimentar el lado oscuro, es válido. Eso es lo que viniste a aprender. Pero sí sientes que has aprendido lo necesario y quieres dar un paso más allá de los defectos, más allá del odio, de la ira, de la gula, de la envidia, de la pereza, de la lujuria, de la soberbia y la avaricia, solo debes cruzar el umbral llamado limbo y cruzar la puerta, el mismo esfuerzo que requieres para entrar al lado oscuro es el mismo que requieres para entrar al lado de la luz. La energía que requieres es la misma, sólo distinta la polaridad. Las leyes universales nos enseñan que todo en el universo tiene su polo positivo y su polo negativo, dependerá de cada uno de nosotros elegir a cuál pasarle nuestra energía, nuestra energía debe ser entregada a los dos lados, a los dos polos en igual proporción, para mantener un equilibrio.

 Podemos hacer un símil con una planta, si la energía negativa es una planta y la energía positiva es una planta, dependerá de ti mimo a cuál de ellas regar, la que más atiendas, la que más riegas es la que crecerá, así podrás decidir a cuál vas a regar con mayor frecuencia. Si ahora, tu espíritu está alejado de la luz y la bondad y los problemas te aquejan, vives con odio hacia todo lo que te rodea, la planta que está siendo regada es la de la oscuridad, debes detener tus ímpetus y razonar antes de actuar, y empezar a regar paso a paso a esa planta que está raquítica. El hombre tiene destinado el paraíso y la felicidad, su aprendizaje en esta tierra es identificar el camino que lo lleve a ese paraíso. Eso es lo complicado, porqué llega a los lugares donde los exámenes son más complicados, tiene a su alrededor miles de maestros de oscuridad, la llamada multitud, la llamada muchedumbre es el mejor maestro de oscuridad.

 Cuando el hombre ha regado a las dos plantas de manera equitativa, y las dos reciben la misma cantidad de agua, habrá pasado el examen y se empezará a alejar de sus maestros, se convertirá en un ser solitario, pero feliz, y solo requiere abrir más la puerta de la luz, para equilibrarla con la de la oscuridad, como el día y la noche, que tienen sus horas de luz y oscuridad en similares condiciones, la misma cantidad de tiempo se nos expone a la luz y a la oscuridad.

Vemos como el mundo pareciera que se hunde en la decadencia y los hombres gustosos se quedan mirando y juzgando que efectivamente somos seres decadentes y que merecemos este destino, porque somos la peor criatura de la tierra, sin embargo, solo es percepción, muchos otros sabemos que solo es percepción, que evidentemente tenemos mucho de culpa de lo que sucede en el mundo, porque en él vivimos, y por qué somos el único ser que modificamos el entorno en un sentimiento de pertenencia, queremos poseer, no queremos pertenecer.

Tenemos hoy en día la obligación de regresar el camino, de corregir los errores, de abrir la puerta hacia la otra energía. El esfuerzo es el mismo, la maldad y la bondad son la misma energía, solo con distinta dirección, cada uno está al otro lado de la puerta, hay que abrirla para poder equilibrar nuestra percepción y alejarnos de la senda del dolor y del sufrimiento, de los pobreteados y resentidos, eso ya no cabe en este mundo, ahora caben solo los que han abierto la puerta con la firme intención de alejarse de las multitudes y sus manías, de alejarse de las encuestas de mayoría, de alejarse de las modas y preceptos que se dictan en conjunto, para pertenecerse al sí mismo, para integrarse al grupo llamado universo, al que siempre han pertenecido, pero que se les ha olvidado, porque a eso vinieron a esta tierra, a recordar, a abusar de su inteligencia y usarla a su favor.

Abramos ya la puerta para retornar, se requiere el mismo esfuerzo que hicimos al abrirla para entrar, ya soportamos el umbral del dolor, vayamos al umbral de la felicidad antes de la muerte nos llegue sin haberla disfrutado.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *