Despertar Poético

Lao Tsé y Hermes, un mismo maestro

La filosofía es eterna, el pensamiento no emerge, navega en un sinfín de olas en baja mar y pleamar, bañando a todos los espíritus despiertos que lo usan para crecer, para salirse de la esfera de vileza que las emocionen le generan. El Tao Te Ching y la tabla Esmeralda son dos navíos que navegan mares espirituales en distintos continentes, Hermes en el Egipto antiguo, Lao Tsé en la China antigua. Los dos son maestros del pensamiento, los dos son un mito, no podemos asegurar que existieron, pero no podemos negarlo tampoco. Su legado sigue vigente, los dos dejaron enseñanzas que son eternas, impersonales, atemporales, funcionaron hace miles de años y funcionan aún. Esas enseñanzas se convierten en pensamiento universal cuando las aplicamos en el devenir diario.

  Las leyes universales de la Tabla Esmeralda es la línea de pensamiento atribuido a Hermes, comparándola se observa que es la misma filosofía que maneja Lao Tsé en el Tao Te Ching, libros sagrados para quienes saben respetarse, para quienes buscan la paz interior, para quienes el templo de la paz inscrito en el corazón les es mostrado. En ambos escritos, el manejo de la dualidad se puede ejemplificar como ley o como símbolo, depende el nivel de conocimiento o conciencia que tengas al momento de leerlos. La dualidad se representa en lo que se contrapone se complementa, en ambas obras se explica de la misma manera, en Hermes como la ley de la polaridad, en Lao Tsé como el ying y el yang, son una misma visión con distinta forma de explicar. Para adaptarse a la manera en cómo se interpreta el conocimiento en distintas culturas, el equilibrio en la aplicación de las siete leyes herméticas se traduce en el Tao, aunque desconozcas las leyes, estas te afectarán.

El Tao es la consecuencia de la buena aplicación de las leyes, porqué el Tao es el principio del orden y unidad del universo, las leyes aplicadas son eso: “el orden universal”. El Tao es lo que el caos rehúye, rehúye al orden porqué lo necesita, el caos es pues necesario para entender la existencia del orden, principio básico de la dualidad. Hablaremos el Tao, para insertarlo en el pensamiento occidental, en el pensamiento mexicano que es muy similar al americano, el Tao lo representa un pensamiento filosófico antiguo, y su compilación y difusión es atribuida a Lao Tsé.

El Tao Te Ching, no solo es una fuente iniciática espiritual, es una corriente filosófica, el maestro Lao Tsé, fue un revolucionario de su época, la leyenda dice que nació viejo, por ello fue conocido como el “anciano maestro”. El mito de este maestro es excepcional, como lo son todos los mitos que se le atribuyen a los maestros que conocemos en nuestra vida cultural, a Lao Tsé le preceden sucesos inefables, la leyenda de su nacimiento menciona que su madre fue fecundada por un rayo de sol a los 82 años y que Lao estuvo dentro del útero materno por más de 40 años, y cuando nació ya contaba con 42 años, y veía la luz del mundo por primera vez con la sabiduría de un hombre maduro, los orientales lo tienen como dios cuando su filosofía la hacen religión, al libro Tao Te Ching lo consideran su biblia, escrita por dios.

En el Tao Te Ching, Loa Tsé menciona que el Tao es el camino espiritual del hombre, es el curso natural de las cosas, las leyes que rigen al universo, el libro Tao te Ching, es el libro del camino de la vida del hombre noble, humilde y generoso, en nada difiere la enseñanza oriental a la occidental, el Tao y las leyes herméticas son uno mismo, la esencia iniciática similar, los dos escritos tienen la sabiduría del hombre resumida en siete simples preceptos. Si bien, el Tao maneja una dialéctica adaptada al pensamiento oriental, no deja de ser similar al occidental en filosofía y aplicación espiritual, el manejo de la dualidad es un precepto universal, no tienen sexo, raza o filia, es solamente, a la dualidad se le pude decir polaridad, se le puede decir ying y yang, se le puede decir principio de generación, y es entenderlo es indispensable para comprender toda la filosofía del ser.

 Debemos entender no solo los conceptos objetivos, es imprescindible entenderlos en su subjetividad, el conocer la esencia universal no es en esencia sabiduría, son datos, sin embargo, al Tao se le denomina a toda existencia, en todos los reinos, así todo lo que existe o puede existir se denomina Tao, el Tao es el vacío, nada lo puede contener, ni siquiera la experiencia. Si reconoces lo positivo, reconoces en él a lo negativo, toda la existencia en su dualidad se representa en el Tao, lo bello y lo feo, la luz y la oscuridad, el día y la noche, lo malo y lo bueno, lo blanco y lo negro, el reconocer una parte de la dualidad, reconoces su opuesto, pues la dualidad está en toda la creación. El Tao es la espiritualidad, esa que se aleja de la materia y se acerca a dios, al universo, al yo, al mí mismo, donde la muerte y la vida se convierten solo en elementos propios para el crecimiento del ser, donde la fortaleza y la debilidad se convierten en elementos de control, donde el tiempo es solo la secuencia con la que medimos nuestra abstracción.

 El Tao no tiene un certificado de nacimiento, mientras exista creación, el Tao permanece, Lao Tsé nos dejó un legado espiritual, no es un libro llamado Tao Te Ching, es la esencia de la vida documentada para poder vivirla, es la enseñanza del equilibrio, es la enseñanza del hombre equilibrado, aquel que se desprende de la dualidad, al reconocerla. En el Tao trascienden todos los contrarios, allí deja de ser medida la dualidad, allí muere la lucha, allí se reconocen los caminos a la paz espiritual de José Luis Valencia. El Tao existe, lo reconozcas o no, lo nombres o no, es esencia universal, aquello que no reconoces como existente es Tao, todo lo que controlas no lo es. El Tao es imposible de controlar, la naturaleza es Tao, es la hidra martajando su cabeza para verla renacer, el Tao se crea a sí mismo.

 La enseñanza del Tao es indispensable para los que gobiernan, así, sí un gobernante no hace nada será el mejor de todos.

Para alcanzar la sabiduría espiritual se requiere mucho esfuerzo, pues debemos dejar de lado los prejuicios, debemos conectar con la naturaleza y hacer una introspección, lograr ver lo que no vemos, sentir lo que no sentimos, escuchar lo que no escuchamos eso es alcanzar el Tao, es una practica espiritual de constancia, ¿Tendremos que alejarnos del mundo común? No es necesario, solo es afrontar sus vicisitudes de una manera distinta, pasiva, la forma es aprender a desechar lo que nos afecta, podemos saber todo, estar al tanto de todo y aun así ser indiferentes como si no supiésemos nada. El Tao es la comprensión y manejo de la dualidad, reconociendo que cada cosa tiene su contraparte, eso induce al equilibrio, el crecimiento espiritual tiene sus dos fuentes, la vida y la muerte, la una reconoce a la otra, no se entendería a una sin la otra, lo que el Tao evita es lo que lo provoca.

 En 2000 años de existencia, pasó de ser una filosofía, a ser una religión, a pesar de ello, la enseñanza nos dicta que el Tao es el camino, que las leyes espirituales son el Tao, que todo es relativo, que todo es efecto derivado de su causa, que todo tiene ritmo, que todo lo positivo, tiene su negativo, representado por el Yin y el Yang, forma oriental de representar la dualidad. Las fuerzas en el universo se interconectan entre sí y son independientes al grado de la una es el resultado de la otra y viceversa, esa relación caracteriza la vida, los contrarios se complementan, el Tao es el resultado de ese complemento, no puede ser causa, no puede ser efecto, es el resultado de las dos al unirse, el Yin es lo femenino, el Yang lo masculino, hoy estás representado de un lado mañana del otro, lo femenino es la sutileza, la oscuridad, la tierra, el frío, la tierra, lo masculino es la fuerza, el cielo, la luz, la penetración, lo caliente, cada uno se representa a sí mismo y se une al otro, así se forma el Tao, leer el Tao Te Ching, te acercará a la sabiduría, no a la taoísta, sino a la sabiduría universal.

 En algo se parecen Hermes Trismegistro y Lao Tsé, bebieron de la misma fuente de la sabiduría universal, podríamos decir que son uno mismo aun sin entender que todos somos uno, sino que ese maestro fue en realidad el otro maestro en otro tiempo, la misma idea, distinta semántica, adaptada para el pueblo que debía recibirla, algunos pensadores mencionan al Tao Te Ching como un libro iniciático de orden metafísico, y tendrán sus razones, la filosofía del libro así lo señala, no es un libro común, de rituales y conjuros, solo es la enseñanza del sentido común, el más común de los sentidos, aquel que es abandonado por el hombre actual,  por ser simple y se complica en la obviedad, en su sencillez, el Tao es más antiguo de lo que mencionan los escritos, más antiguo que Lao Tsé, la enseñanza ya era sagrada antes de él, Lao Tsé solo se encargó de escribir el libro para que pudiese ser distribuido con mayor celeridad y tino, sin atenerse al uso de la memoria, sin atenerse a las desviaciones que el lenguaje vivo le generara, dejo la constancia de un pensamiento que hoy nos ayudará a vivir en la paz del mí mismo, Hermes y Lao Tsé, son y serán los maestros por definición, su pensamiento permeará a las mentes listas a recibirlo, y el mundo hoy, se está preparando para hacerlo posible, no importa cuál de los dos prefieras, el crecimiento espiritual personal es el camino.

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