Disyuntiva: Morir o morir lentamente (Despertar de la tierra)

Disyuntiva: Morir o morir lentamente.

El hombre ha buscado por siglos el elixir de la eterna juventud, y en esa búsqueda, ha experimentado miles de maneras que le permitieran vivir más años en la tierra, esos experimentos han acabado con la vida de miles de personas, plantas y animales, y casi lo logra, lástima, todo tiene un precio “la eternidad es tedio”, ni siquiera la existencia del paraíso prometido nos alienta a morirnos antes que los demás, queremos vivir jóvenes en esta vida, en esta tierra, en el hoy. El Al-Haya (elixir de la vida) fue perseguido por los alquimistas, como cura universal a todas las enfermedades, en esa búsqueda, Paracelso logró grandes avances en la medicina, siendo considerado “el gran maestro”. Basados en la máxima aristotélica, los alquimistas buscaban que si “todas las cosas tienden a buscar la perfección”, los alquimistas buscaban en las cosas imperfectas la formula, tanta era la fascinación por encontrar la fórmula, que Roger Bacon, al diluir oro en agua regia, creía encontrar el elixir de la vida, gracias a estos empecinados exploradores se descubrió el aislamiento del espíritu del vino. Al final, toda práctica alquímica derivó en lo que hoy la química. Todos los experimentos que se han usado para alargar la vida, han derivado en lo que hoy es la medicina, agricultura, ganadería y minería modernas, todas están enfocadas en mantener al hombre joven por más tiempo, aún sin la cura general de enfermedades. Al día de hoy, filosóficamente y científicamente sabemos que moriremos en cualquier momento, que la vida no es eterna, que el elixir de la eterna juventud llamado Al-Haya aún no se ha descubierto, pero hemos inventado artilugios para alargar la vida personal ¿A qué costo? Al costo de la vida terrenal (de la tierra), la disyuntiva ahora es si queremos morir más aprisa o más lentamente, ¿De dónde sale el que podamos elegir hacerlo lento o rápido? De los métodos que estamos empleando para alargar nuestra vida, en México la expectativa de vida ha ido aumentando en 1930 era de apenas 34 años, en 1950 aumentó a 48 años, en el año 1970 aumento a 63 años, en 1990 aumentó a 75 años, en el año 2000 llegó a 76 años, en nuestros días la expectativa está en 78 años, podríamos felicitarnos, levantar campanas al vuelo, gritar que podemos alargar la vida más allá de nuestras propias visiones, y que la piedra filosofal fue encontrada, aunque no sea eterna la juventud, hemos logrado duplicar la edad en la expectativa de vida, que la medicina, la agricultura, la ganadería son los principales pilares para ello, pues de ellas depende la salud y alimentación de la población, aunque los políticos aves de mal agüero digan que estamos peor que antes, ya ni ellos se creen ese eslogan, los números no engañan y así estamos en México, lo frío, malo, dramático y fatídico de esto es ¿A qué costo? ¿Cuánto tiempo nos durará esta panacea?, yo les diría que el costo es alto, muy alto, y que el tiempo que nos queda es poco, muy poco, salvo que revirtamos los papeles, digo este “salvo” para acallar mi espíritu, pues la raza que vive en esta tierra ahora, está viviendo sus últimos días, en tiempo de la tierra, no en el tiempo del hombre, el costo de alargar nuestro período de vida es la depauperización de la tierra, para mantener por más tiempo al hombre y a su creciente progenie se tiene que alimentar, eso significa morir de a poco, desgastando ecosistemas, dándole al cuerpo alimentos procesados para que pueda vivir y que un mismo metro cuadrado de tierra pueda hacer vivir más de un cuerpo. Cuando terminó la segunda guerra mundial, el avance tecnológico de la guerra, pronto entró a las casas del común, muchos de los avances fueron en medicina y tratamiento de heridas, pero también en alimentos enlatados y conservados artificialmente, esto provocó un aumento poblacional a partir de los años setentas, la siembra se tecnificó y la tierra se especializó en productos de alto consumo por moda, se empezaron a utilizar los insecticidas, fungicidas, herbicidas y la ingeniería genética, todo en afán de satisfacer la alta demanda de alimentos, la tierra empezó a ser envenenada, las especies nativas fueron expulsadas poco a poco por las nuevas especies, haciendo de esto un ecosistema nuevo, esto significa morir de a poco, la tierra se está volviendo estéril, los nutrientes se le están agotando por el monocultivo y falta de descanso, cada día requiere más nutrientes artificiales, herbicidas más potentes, fungicidas más poderosos, yo creo que requiere menos gula, menos población humana. Quizá suene drástico, pero si la población fuese aumentando su capacidad de adaptación, y la descendencia se rigiera por la selección natural, quizá tendríamos menos años para vivir en esta tierra, pero la tierra tendría muchos años más para dejar vivir a la sociedad en su conjunto, eso sería Morir: morir dignamente.

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