El crecimiento espiritual (Despertar Poético)

El crecimiento espiritual

Todos los hombres soñamos con alcanzar la felicidad, eso mueve nuestro paso por esta tierra, y esta nos huye cual ninfa ante la mirada lasciva del fauno. Algunos hombres la buscan hurgando en el dinero, otros en las posesiones, otros en las drogas, otros en el juego, otros en el conocimiento, otros en las relaciones interpersonales, y llegan a la edad en que ya no les importa y aseguran no haberla encontrado. Pero hay unos pocos, muy pocos, que la buscan en sí mismo, y se dicen maestros. Gracias pues a los muchos que no la encuentran, se debe el éxito de las grandes empresas de consumo, aquellas que medran con los egoísmos de las personas.

Las empresas estudian las debilidades del hombre y se la viven aportando recursos sustitutos que llenen los sentimientos que le creó al hombre la cultura de mercado que esas mismas empresas crearon, con la máxima “crea la necesidad, después el remedio” y “un hombre curado es un cliente perdido”, así vemos al hombre desesperado en comprar los milagros que no existen, pero tiene fe en que sí.

Así la ninfa llamada felicidad se les escurre de las manos, se les va, pierden el camino por estar ocupado buscándola, el hombre ve pasar a la felicidad frente a su cara y como encontrarla requiere de un esfuerzo enorme, y aparte no la identifica, la deja ir. El hombre es buen productor de placebos, inventa argucias para engañarse y engañar a su conciencia y vive la vida fingiendo ser feliz, mientras sufre porque en su cultura le enseñaron a sufrir, como parte complementaria a la felicidad, no le han enseñado a no sufrir, a no batallar, a no desear, a no mentirse, a no ser consumido. El hombre busca excepciones en la tierra, en la materia, en la ciencia, pero la ciencia solo cuantifica, sustituye fenómenos, es parte de otra puesta en escena del hombre mismo.

En la búsqueda de la felicidad, el hombre llega a sentir hastío por la materia, en ese momento empieza a despertar y empieza a buscar opciones que le permitan ser feliz, abandona el mercado, entonces entran en escena los otros placebos más moralmente aceptados: la religión, la terapia psicológica, los rituales, las meditaciones, los mantras. Los llamados maestros iluminados, coinciden que debes buscar la manera de eliminar el mal que traes de nacimiento, sin embargo en el nacimiento no puedes identificar el mal o el bien, y con todas las alternativas que tienes no logras desterrarlo, y a pesar de todos los esfuerzos no encuentras la felicidad, ¿Será que no te paras a verla?, y te cuestionas ¿Qué hago mal? ¿Cuál es mi propósito en la vida?; pero no te cuestionas ¿Qué busco y por qué lo busco?

Así, el hombre seguirá la carrera interminable de la búsqueda de la felicidad,  mientras la felicidad está allí, transparente, simple, llana, no desea ser encontrada, pues no es objeto que esté perdido, es parte integral de hombre, es como el carpintero que pierde el lápiz trayéndolo en la oreja, así está el hombre, para poder identificarla debes ser un hombre equilibrado, aquel que no lucha más allá de lo necesario para vivir, de aquel que ha trabajado el desapego y no tiene nada que lo ate al mundo, el hombre que es luz, los antiguos sabían de eso, los mayas, los mexicas, los toltecas, los egipcios, los vedas, los budistas, todos ellos tenían la fórmula de la felicidad, y se daba en el bienestar mental y en el crecimiento personal y espiritual.

Existe un documento escrito en sánscrito (Lengua indoeuropea que se conserva en los textos sagrados y cultos del brahmanismo del siglo XV al X A.C. en la India) que nos enseña una serie de posturas filosóficas diseñadas para poder obtener bienestar mental y crecimiento personal, necesario para identificar la felicidad, este documento señala las condiciones que requiere el hombre para llegar a la abundancia y sabiduría y son:

  • – Recibirás un cuerpo, podrá gustarte o no; pero es tuyo por el tiempo que dure esta vida.
  • – Aprenderás muchas lecciones, la vida es una constante experiencia de aprendizaje.
  • – No hay errores solo aprendizaje, el crecimiento como persona es un proceso de prueba y error.
  • – Una lección se repetirá hasta que sea aprendida. Se presentará de formas distintas, pero no dejará de hacerlo hasta que se aprenda.
  • – El aprendizaje no tiene fin; nada en esta vida está libre de lecciones.
  • – Ahí no es mejor que aquí; cuando ahí se convierta en aquí, simplemente obtendrás otro ahí y así sucesivamente.
  • – Los demás son espejo de tu persona; Lo que amas u odias de otra persona, es el reflejo de lo que amas u odias de ti.
  • – Lo que hagas de tu vida depende de ti; Tienes todas las herramientas y recursos que necesitas.
  • – Las respuestas se encuentran dentro de ti. Confía en tus instintos, y en tus más profundos sentimientos.

La vida en equilibrio es una elección… y para elegir ser un hombre equilibrado, debes de conocer y respetar las leyes universales y ser un seguidor de la filosofía del Jesús el Cristo que bajó al infierno consciente de la causa y efecto de esa bajada que no caída, estas leyes fueron difundidas por Hermes Trismegisto el tres veces grande, el sabio egipcio comparado al Tot egipcio, padre de la alquimia y desarrollador de las creencias metafísicas, anunciador del cristianismo y creador de la tabla esmeralda, la que te da acceso al todo, al universo, esas leyes se denominan las siete leyes herméticas de Hermes Trismegisto. Para la comprensión del funcionamiento del universo que es todo, como el hombre es parte del todo, se hace necesario el conocimiento de las 7 leyes o principios herméticos, legado de la humanidad:

  • – Principio del mentalismo, ley de afinidad: El todo es mente. El universo es mental. Más allá del cosmos, del espacio, del tiempo y de todo cuanto se mueve y cambia, se encuentra la realidad sustancial, la verdad fundamental, el 99% del universo es espiritual, solo el 1% es material, lo que podemos palpar y sentir por nuestros sentidos. Todo cuando nos rodea, incluyendo nuestra respiración y nuestros pensamientos es denominado materia, pero más allá de lo que vemos, percibimos o comprendemos está la realidad, el todo, el espiritu, lo que llamamos Dios, el cual podemos considerarlo como una mente infinita, universal y viviente, que está detrás de todo lo que entendemos como creador. Todo cuanto hay dentro del Universo pertenece a una creación mental. Nos movemos, vivimos, creamos, sentimos y pensamos dentro de una mente, que crea el Todo. Somos parte de él. No existe nada fuera del Todo. Por eso, por afinidad, nuestros pensamientos atraerán a nuestra vida formas mentales similares. Los acontecimientos que se nos presentan son creaciones mentales nuestras y su calidad, buena o mala, dependerá de nuestros pensamientos, por lo que es muy importante que tengamos el control de ellos, y que estén concentrados en lo que estamos haciendo sin permitir que vaguen. Los pensamientos no pueden ser superficiales, tienen que salir desde la conciencia y estar en el grupo de las creencias para que puedan tener el efecto requerido. Pensar, orar, o hablar sin conciencia de lo que se dice o piensa, no tiene ningún efecto, es desperdiciar la energía. La mente, así como todos los metales y demás elementos, pueden ser transmutados de estado, de grado, de condición, de polo y de vibración. La verdadera transmutación hermética es una práctica, un método, un arte mental; consiste en cambiar de naturaleza, de sustancia, de forma, transformarse en otra.
  • – Segunda Ley Universal: Principio de Correspondencia. «Como es arriba es abajo, como es abajo es arriba». Este principio explica que siempre hay una correspondencia entre las leyes y los estados del ser. Hay planos que no conocemos, pero cuando aplicamos esta ley empezamos a comprender su mecánica. El ser puede tener relación con los planos inferiores, pero no puede identificar los superiores. Por ejemplo, el ser humano tiene relación con las plantas y los animales, los cuales son de un plano inferior, pero ellos no tienen conciencia de nuestra vida, aunque pudieran interrelacionarse directamente con nosotros, como en el caso de un animal. «Como es arriba, es abajo» indica que por ejemplo una hormiga se organiza, trabaja, tiene un sitio donde vivir, busca una sociedad para vivir, etc. Hacer todo esto de una manera rudimentaria y sin ninguna conciencia, es solamente instintivo. Los seres humanos realizamos la misma actividad, pero con conciencia de ello y con un campo de acción mucho más amplio. Los ángeles por ejemplo, estando en un plano superior al nuestro, también trabajan sirviendo a la humanidad, pero es una labor muchísimo más sutil de la cual nosotros no tenemos real conciencia, aunque sepamos de su existencia, porque no hemos tenido la experiencia vivida. El Principio de Correspondencia es uno de los más importantes, ya que nos ayuda a comprender la organización del Universo en los diversos planos: mental, material y espiritual. Es una Ley Universal.
  • – Tercera Ley Universal: Principio de Vibración. «Nada está inmóvil, todo se mueve; todo vibra.» Aquí se explica que todo está en movimiento, que nada permanece inmóvil, y muestra cómo este conocimiento que ha sido dado mucho tiempo atrás, hoy también puede ser comprobado por la ciencia. La diferencia entre las manifestaciones de la materia, de la mente y del espíritu, radica en su tipo de vibración. Desde el plano más elevado hasta la más densa materia. Todo vibra y todo se mueve, desde el Todo, que es espíritu, hasta nuestros pensamientos y nuestros cinco sentidos. Las moléculas, los átomos, nuestras células están en continuo movimiento. La cantidad de estos movimientos marcará la calidad de la vibración. Si es rápida es positiva, si es lenta es negativa. Que la vida gire dentro de un entorno positivo dependerá de lo que trabajemos internamente para lograrlo. Podemos elevar la vibración de nuestros pensamientos por medio de la meditación y las afirmaciones. Con ello poco a poco, lo que empieza como una letanía termina grabándose en nuestro subconsciente, provocando cambios naturales de acción. Por lo tanto, la resolución de nuestra vida será positiva. Cuando optamos por pensar y actuar negativamente, estamos manteniendo una constante baja vibratoria. Si nos empeñamos en vivir dentro del odio, el rencor, la envidia, la tristeza, el dolor, la corrupción, etc. estamos atrayendo hacia nosotros acontecimientos y personas de la misma calidad vibratoria. De la misma manera, los pensamientos provocan emociones de igual calidad. A su vez, las emociones producen sustancias químicas en nuestro cuerpo de la misma calidad. Es aquí cuando nuestro físico refleja alguna enfermedad o dolor. Nuestra vibración interior materializa la vibración exterior. Cuando decidimos vivir dentro del amor, el servicio, la alegría, la felicidad, nuestra vida transcurre dentro de este mismo flujo. De igual manera, nuestros pensamientos positivos desencadenan emociones positivas que se verán reflejadas en nuestra vida por medio de acontecimientos brillantes y continuos milagros. Las sustancias químicas que se esparcen dentro de nuestro cuerpo a causa de estos pensamientos, se reflejarán manifestando salud y vitalidad.
  • – Cuarta Ley Universal: Principio de Polaridad. «Todo es doble, todo tiene dos polos». Todo es doble, todo tiene dos polos, todo tiene su opuesto. Los semejantes y los antagónicos son lo mismo. Los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado. Los extremos se tocan. Todas las verdades son semi-verdades. Todas las paradojas pueden reconciliarse. Este principio nos explica que en todo hay dos aspectos y que los opuestos no son más que partes de la misma cosa, diferenciándose únicamente por su grado o vibración. Por ejemplo, el odio y el amor, el blanco y el negro, el bien y el mal. Ambos son lo mismo pero con diferente vibración, uno es positivo y el otro negativo. Podemos poner el ejemplo de un termómetro, el cual tiene una línea de graduación. Si se le sumerge en agua caliente, el termómetro subirá, y si se hace en agua helada, bajará. A final de cuentas solamente está señalando la temperatura con diferente valor. Así funciona el principio de polaridad. El comprender este principio nos da la capacidad de transmutar nuestros pensamientos. Por ejemplo, si vivimos con miedo, podemos cambiar la polaridad y transformarlo en valor. No podemos quitar el miedo, borrarlo de nuestra vida, porque si lo hacemos estaremos borrando también a su positivo, en este caso el valor. Por eso es importante no eliminar sino transformar. Lo importante de esta transmutación es que cuando percibimos emociones de baja vibración, podemos transformarlas elevando su vibración; para ello, imaginar y visualizar resulta muy útil. La conciencia de este principio abre las puertas al inicio de una transformación interior total, porque comprendemos que el poder del cambio es nuestro y no depende de las personas ni de las circunstancias. Podemos asumir nuestra propia responsabilidad.
  • – Quinta Ley Universal: Principio del Ritmo. «Todo asciende y desciende, todo se mueve como un péndulo». Todo fluye y refluye; todo tiene períodos de avance y retroceso; todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo. La medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que hacia la izquierda. El ritmo es la compensación. Este principio significa que nada se mantiene en el mismo estado, que todo cumple un ciclo. Es decir, a todo periodo de actividad le sigue otro de descanso. En todos los planos y en todos los elementos que los componen se cumple en forma irreversible esta ley. Por ejemplo: el día y la noche; las estaciones del año; el contrapunto del verano es el invierno y el de la primavera es el otoño; las plantas que al período de dar frutos, flores y hojas, le sigue una etapa en que pareciera que duermen, para luego volver a florecer. El ciclo de la vida también cumple con esta ley: todo nace, entra en una etapa de evolución y en cierto punto empieza a declinar hasta que muere. Los universos se crean, alcanzan el punto más bajo de materialidad y entonces comienza la oscilación de vuelta. Los soles nacen, llegan a la cumbre de su poder, y empieza el proceso de retrogresión. Estos son los grandes ritmos, pero el Principio lo vemos en todo. El conocimiento de esta ley hace que podamos neutralizar sus efectos en nuestra vida. Existe el plano superior y el plano inferior de conciencia. Si cada vez que vemos venir un periodo de sufrimiento logramos mantenernos en el plano superior, tendremos el control de la situación, es como ver el problema «desde arriba». De esta manera solamente nos atacará en el inconsciente. Este método tiene una desventaja, que así como neutralizamos el Principio del Ritmo en el sufrimiento, también lo estaremos neutralizando en la alegría. Por lo tanto lo viviremos con menor intensidad, ya que las emociones también siguen su propio ritmo y a periodos de alegría, le seguirá otro de dolor, de la misma intensidad. Los herméticos aplican esta ley a ciclos mayores como el proceso de reencarnación. Se dice que a una vida llena de alegrías la seguirá otra llena de dolor. De ahí la importancia de aprender a neutralizar los efectos del ritmo, ya que de esta manera nos estamos creando una vida más equilibrada.
  • –   Sexta Ley Universal: Principio de Causa y Efecto. «Toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa». Toda causa tiene su efecto, todo efecto tiene su causa. Todo sucede de acuerdo con la Ley. La suerte no es más que el nombre que se le da a una ley no reconocida. Hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la Ley. Este principio nos hace ver que la suerte no existe. Tampoco existe la casualidad. Todo es una causalidad. Esta ley es la verdad de que toda siembra tiene su cosecha, de que todo lo que hagas se te devolverá. Nada escapa a ella. En cualquiera de los diferentes planos que existen, esta ley se manifiesta, es trascendental, puede reflejarse de una vida a otra. Es la respuesta de un Universo perfectamente bien organizado, que es la mayor fuente de abastecimiento para el hombre y para la vida, pero le da a cada quien lo que ha buscado y lo que merece. No hay error, se trata de una ley justa, que lo abarca todo, tanto los pensamientos como las acciones. Para que las cosas salgan como queremos, es necesario expandir nuestra conciencia, para saber cuál será el resultado de nuestras acciones. Este es el secreto de los triunfadores, los que pareciera que todo lo que hacen está limpio de errores, y sus proyectos siempre son un éxito. Ellos conocen el proceso de esta ley, tal vez de manera inconsciente, pero saben que «x» pasos producen «y» resultados. Eso es tener conciencia, saber el resultado final. Así es en todos los aspectos de la vida. Si analizamos por qué nuestra vida es como es, podremos saber cuáles son las causas. Esto daría fin a nuestro karma, ya que esta ley está íntimamente ligada a lo que es el karma. En este caso no será tan difícil encontrar la causa a nuestros problemas actuales si nos remontamos al pasado. Pero hay efectos que venimos arrastrando de vidas pasadas, por eso hay sucesos que no comprendemos, por más que nos esforcemos por evitarlos siempre salen a flote. Para descubrir su origen hay técnicas más profundas, como la meditación, las regresiones y la hipnosis. A veces sucede que alguien muere sin que podamos arreglar nuestras cuentas con esta persona. Entonces Dios, que es amor, nos da la oportunidad de hacerlo en una vida futura. Esa es la mecánica en todas nuestras facetas. Hasta que no aprendamos lo que necesitamos, no dejaremos de tener experiencias desagradables. En otras ocasiones sucede que encontramos a una persona y pareciera que la conociéramos de siempre. Esto quiere decir que en una vida anterior hubo una relación armónica que se manifiesta hoy, tal vez para continuar expandiendo esta energía en la Tierra. Estos son los amigos de toda la vida o los matrimonios que siempre reflejan amor.
  • – Séptima Ley Universal: Principio de Género. «Todo tiene su principio masculino y femenino». Este principio encierra la verdad de que el género se manifiesta en todo, estando siempre en acción los principios masculino y femenino. Esto no sólo ocurre en el plano físico, sino también en el mental y en el espiritual. La mente subjetiva o subconsciente, que es la que sueña, imagina y visualiza, corresponde al elemento femenino. Al elemento masculino corresponde el consciente o mente objetiva. En el mundo físico este principio se manifiesta como «sexo», y en los planos superiores toma formas más elevadas, pero el principio subsiste siempre el mismo. Ninguna creación física, mental o espiritual, es posible sin este principio. Cada ser contiene en sí mismo sus dos elementos. La mayoría de las veces confundimos el género con sexo, nada tiene que ver. La palabra «género» significa generar, crear, concebir, producir y va más allá del plano físico. En los planos más elevados el principio toma forma más elevada. La palabra sexo se limita a la vida orgánica.

La felicidad del hombre, estriba en el hombre mismo, en el conocimiento de sí, de su unión con el universo, de saber que todo fluye y el mayor obstáculo es su mente, su programación, su cultura y su apego, sus males físicos son reflejo de los males del alma, cuando despiertas, lo primero que curas es el alma, el cuerpo es sabio, sabe curarse, y la mayor enfermedad es el miedo a morir. La felicidad debe ser el objetivo principal del hombre, Aristóteles señalaba que la felicidad es el significado y propósito de la vida, el fin de la existencia humana, el fin como objetivo, no como término, el hombre entre más se conozca así mismo, más amor propio cosechará, aprenderá a amarse y será feliz.

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