El filósofo y el poeta (Despertar Poético)

El filósofo y el poeta

Los poetas y los filósofos están engarzados a la rama de lo supremo, son los agentes libres que hacen que la sociedad no se hunda y se pierda por completo en sus debilidades y vicios, ambos se sustraen a la materia y se postran en el principio de la creación universal, son un todo y son un nada, son mentes enigmáticas para el común, son asideros en tempestades, como las que se suceden cíclicamente en el mundo, pues cuando caen en desgracia las sociedades, los filósofos y los poetas alaban al espiritu creador y a lo bello, haciendo que el común vuelva a creer en sí mismo y resurjan nuevamente como sociedad, Blabatsky señalaba con justicia en la Filosofía esotérica, extrapolándola únicamente a la filosofía, que el verdadero filosofo pierde por completo de vista a las personalidades, a las creencias dogmáticas y a las religiones, pues el verdadero filosofo reconcilia a todas las religiones, las despoja de sus vestiduras humanas exteriores pues demuestra que la raíz es idéntica a las demás grandes religiones, probando la necesidad de un principio divino en la naturaleza, los poetas no le son extrañas estas consideraciones que tienen los filósofos, pues un mito afirma que en la Atlántida se consideraba que los sabios llegaban a convertirse en grandes cuando eran poetas, cuando se abstraían del detalle y llegaban a sentir los latidos que hay en el fondo de todo lo existente, sin embargo, el genio aparece en épocas de tribulaciones, tal y como aparecen los grandes maestros, para Platón los filósofos deberían ser Reyes a menos que el Rey sea filósofo, en nuestros días no sucede ese caso, lo que nos lleva a decir que Platón aspiraba a la sabiduría en el gobernar, gobernar con la razón, alejándose de los sentidos y los objetos, algo escaso en estos tiempos tan descontrolados, pero creo entender la razón por la que un filósofo no quiere gobernar, es la clase de locura que la muchedumbre tiene no combina con la clase de locura que un filósofo tiene, existen limitantes infranqueables que imposibilitan al filósofo gobernar, se llaman filias; religión y política, en el México antiguo, existió el más grande filosofo de esta parte del mundo, el inefable Netzahualcóyotl, que en sapiencia no es superado por ningún filosofo actual, estuvo a la altura de Platón o Sócrates, amante de lo bello, eterno buscador de la deidad única aquella que está cerca, al lado y alrededor de las cosas, interpretación de la divinidad sin nombre aquella que se une al genio para insuflarle sabiduría, amante de la poesía, era un filósofo sabio, grande, pues era poeta, en uno de sus poemas señalaba: ¿Con qué he de irme?, ¿Nada dejaré en pos de mi sobre la tierra?, ¿Cómo ha de actuar mi corazón?, ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?; Dejemos al menos flores, Dejemos la menos cantos, desde el principio la verdad está dentro de nosotros, y la única tarea de un filósofo es encontrar esa verdad, la tarea del poeta es exaltarla, elevarla al pináculo de la belleza, al final de la vida de un hombre debe de saberse agraciado, debe haber sido un filósofo y un poeta, usará la razón y la belleza para que el mundo sea perfectible, el hombre de este día debe de sentirse circunspecto, debe de sentirse infecundo, pues en las etapas de tribulación aparecen las mentes brillantes, hoy no sabemos de una, y estamos en la postrimería del gran cambio, cuando la mente colectiva derrote nuevamente a la bestia, a aquella que nos sumerge en las turbias aguas de la ignominia, el descaro y la violencia, quizá la fuente divina, la que da la inspiración al hombre lo salvará en su conjunto y soltará la miríada de poetas a ensalzar con filosofía el deber ser.

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