El hombre violento (Despertar Poético)

El hombre violento

¿Es el hombre violento por naturaleza? Esta pregunta ronda por la cabeza de la mayoría de las personas en el mundo. La ciencia señala que el hombre es bueno por naturaleza, nace bueno, sin personalidad, la familia, la sociedad y la cultura lo moldean generalmente hacia los intereses de la misma; sin embargo, hay una diferenciación entre el hombre bueno y el hombre malo, existe una línea delgada que los diferencia.

El hombre malo se va volviendo malo cuando el entorno social se va descomponiendo, el Inglés Hobbes nacido en siglo XV, y muerto en el XVI, considerado uno de los fundadores de la filosofía política y de la teoría contractualista, sostenía la teoría de que todos los hombre son malos, su pensamiento liberal, se basaba en la idea del derecho del individuo por encima de lo colectivo, la igualdad natural de las personas, separados del gobierno, este pensador acuñó la frase “El hombre es un lobo para el hombre”, aduciendo el estado precivilizado que presentan algunos pueblos, que no han logrado el avance cultural que inhibe la violencia, pues la violencia es el recurso de los idiotas que no tienen acervo educativo.

En nuestros días, la violencia se justifica de distintas maneras, y todas son por anteponer los intereses particulares a los generales, aprovechándose de la impunidad que da el gobierno, se cambian las normas morales escritas a las no escritas, es una regresión. En la teoría de Thomas Hobbes se señala que el ser humano es malo por naturaleza y para convivir necesita un poder absoluto o una ley autoritaria que controle el impulso agresivo de la motivación egoísta de todos los seres. Situación a la que estamos expuestos y que se observa en los gobiernos autoritarios que están apareciendo en este mundo, como Nicolás Maduro en Venezuela, o Bolsonaro en Brasil, y las dictaduras del medio oriente y África, consideramos pues que los pueblos que no se han logrado superar, tienden a elegir a un gobernante opresor, el único capaz de nivelar su fuerza destructiva.

Sin embargo, existe otra corriente filosófica establecida por Rousseau, Filosofo nacido en Ginebra, uno de los grandes pensadores del siglo XVII, cuando el barbarismo de la edad media había dejado de existir, y el oscurantismo y violencia excesiva del hombre contra el hombre estaban disminuyendo, este pensador, más cercano a sabio, se definía como ilustrado. Esa ilustración y conocimiento multidisciplinario lo llevó a la conclusión de que la pedagogía estaba equivocada, y debería estar centrada en la evolución natural del niño en materias directas y prácticas. Situación que apenas 200 años después se están implementando. Incorporó a su filosofía el concepto de voluntad general, y sostenía que el hombre nace libre, pero por todos lados es encadenado. Esto lo estableció en el contrato social. Evidentemente habla del hombre encadenado por el hombre mismo, pues la evolución de la esclavitud ahora se maneja de una manera más subjetiva.

Jean-Jacques Rousseau, en su trabajo denominado “De la educación”, menciona “El hombre es bueno por naturaleza”, contraponiéndose a la idea que sostenía Hobbes. Rousseau señalaba que el ser humano es bueno y empático, pues si ve a un semejante sufriendo, siente una inclinación natural a auxiliar, entonces ¿Qué es lo que hace malo al ser humano? Lo primero que hace surgir el ser primitivo e incivilizado del hombre es el sentido de propiedad, ese sentido de propiedad hace nacer los instintos capitales, como la ira y la envidia.

En el momento en que entra Rousseau a escena, la época de la ilustración estaba en su cenit, existían muchos pensadores muy bien informados y contaban con el apoyo de una sociedad que estaba saliendo del violento oscurantismo. En esa evolución del pensamiento tenemos a dos pensadores más contemporáneos, con los que coincidimos plenamente, hablamos de Sigmund Freud y Erich Fromm, que menciona que la naturaleza humana tiene la potencia o faculta de ser bueno o malo. Evidentemente todo ser humano tiene la libertad de elegir ser bueno o malo. No nace ni lo uno, ni lo otro. Su cimiento moral es lo que le permite crecer en una de estas cualidades.

La maldad, según Freud, está dirigida por los instintos básicos, el eros y el tánatos, el amor y la muerte, lo que hacemos en la vida está motivado por uno de estos instintos; sin embargo, los dos impulsos son complementarios, el hombre necesita a ambos, pues se vive en un proceso intenso de creación-destrucción, pues todo evoluciona de esa manera, la muerte da vida, la vida genera muerte, aunque sea solo en teorías, pues un filósofo cuando se mueve de una corriente a otra, a una la mata y hace vivir a la otra, la violencia es esencial para defendernos y seguir viviendo, pero la empatía es necesaria para defendernos y seguir viviendo.

Erich Fromm, gran estudiante de Freud, aglutinó las ideas de los tres pensadores anteriores y los desmenuza sacando conclusiones bastante razonables, en el corazón del hombre, plantea que no existe una condición humana natural, que no existe un hombre bueno o malo, solamente existe un conflicto existencia, por un lado somos animales con instintos y por otro lado y a diferencia de los animales, los instintos no son suficiente para sobrevivir, pues somos los animales menos adaptados para sobrevivir en la naturaleza por sí mismos, necesitamos pertenecer a un grupo que nos de protección y seguridad. Allí estriba la diferencia entre los animales, pues echamos mano de la razón.

Los animales, diferentes Al hombre, sólo cumplen su función en la naturaleza, son instinto puro, responden únicamente a las leyes naturales, no a las del hombre. El hombre es el que identifica el valor de lo que considera bueno o malo, ese valor es el que nos separa de las leyes de la naturaleza. El tema de la regresión del hombre a ser uno con la naturaleza no debe considerarse como regresar al estado primitivo de supervivencia mediante la ley del más fuerte, que genera violencia implícita. Implica regresar al respeto de las leyes naturales, aprovechando esa fuerza.

Platón en el Banquete mencionaba, en un ejercicio de regresión, significaría que los impulsos toman nuevamente la batuta, y las pasiones dominarían, los instintos nos regresarían al estado salvaje o animal. El progreso del hombre, filosóficamente hablando, es el control de los impulsos, es humanizarlos, hacer al hombre un ser independiente, superior al sí mismo animal, sabiendo de antemano que el hombre no es bueno ni malo de forma permanente, sino que hacemos cosas buenas o malas acorde a las circunstancias. Eso determina si nos humanizamos o entramos en regresión. El dualismo de lo bueno y lo malo tiene matices en el medio, allí es donde se encuentra el hombre equilibrado, el verdadero hombre que siempre verá por el bien del grupo antes que por el individuo, aquel que sabe separar lo malo de lo bueno sin perder el camino, teniéndolos identificados ambos valores, pues las normas morales difieren acorde al entorno social de cada grupo, ello define lo bueno o malo para esa sociedad, pero lo bueno o malo en el hombre en general será siempre el que lo haga desaparecer o medrar.

Erich Fromm en el aglutinamiento que tiene de las teorías del hombre bueno y del hombre malo, indagó la existencia de una naturaleza humana, que es la determinante en el comportamiento propio del hombre, por tanto la naturaleza del hombre debe estar acorde al bienestar del mismo, el hombre según Fromm es un ser de bondad al que las circunstancias sociales lo impulsan a la maldad, pues en lo individual tiende a la empatía, en todas las edades del hombre han existido sociedades llamadas civilizadas y sociedades violentas, y en ciertos períodos de la historia el hombre alcanzó niveles de crueldad mayores a los que se verían en cualquier especie, la historia de la humanidad puede leer como un dossier de la maldad inimaginable, a la cual volvemos aspiracional, cuando la aderezamos con héroes moralmente justos.

La agresividad, según Fromm, está en alguna parte del cerebro humano y esta requiere de ciertas circunstancias para activarse, si no fuese así los gobiernos no tendrían que hacer propaganda para mostrar la agresión de un pueblo vecino y hacerle creer a su grey que sus vidas, libertades o propiedades corren peligro, en cuanto el hombre siente que no hay amenaza se sienta a disfrutar de la paz, la propaganda no sería necesaria si el hombre estuviera dispuesto siempre a la violencia. Es lógico que el instinto de supervivencia salga a flote cuando el hombre se siente amenazado, al igual que un animal en su estado primitivo. Freud, sin embargo, señala a la violencia como un cambio profundo en las pasiones, principalmente en aquellas que tienen su raíz en lo irracional, y tenderá a ser bueno en cuando se supere a sí mismo, liberándose de las falsas ilusiones.

La teoría pues del pueblo bueno y sabio, tan de moda en estos días en el país, se vino abajo en la tragedia de Hidalgo. Allí vimos que el pueblo tiene las pasiones muy encendidas y el sentido de la propiedad tergiversado, ha dejado de ser bueno y se vuelve violento, esa violencia la dirige principalmente contra las instituciones, que son las detonantes de la violencia, porque en teoría la combaten para mantener la paz, las nuevas reglas fueron las no escritas, las que pasaron de boca en boca producto de la inacción del gobierno y de la impunidad que los actos contra natura y contra el hombre mismo se han generado, los genes violentos también se despiertan cuando el hombre bueno, es demasiado bueno y confiado, cuando la cultura y la educación no han logrado modificar la psicología colectiva.

Así el pueblo bueno y sabio se está convirtiendo en un pueblo agresivo y a la defensiva, pues su cultura y gobierno no están haciendo lo necesario para mantenerlo en el camino de la empatía, vemos descomposición en prácticamente todo el país, reflejo también del mundo, pues somos permeables. La violencia está regresando al río, pronto regará los campos de sangre, en México lo ha hecho durante varios años, pues los asesinatos no han bajado desde 2010, año donde se recrudeció la violencia, la propaganda política señalaba a la pobreza económica como el gran detonador, sin embargo, los campesinos pobres y los obreros pobres no son capaces de violentar al prójimo, la violencia se da en la contracultura del consumismo, donde los egos están ensalzados y solo es falta de educación, no falta de dinero.

 

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