El operativo de Culiacán. Polvos de aquellos lodos (Política en lo oscurito)

El operativo Culiacán. Polvos de aquellos lodos.

Don Cedano estaba echándose una chuskuta con t´atsini, ya antes se había echado una chuskuta con tukua, ya ven que recién saliditas del comal son una delicia, envidia de los dioses del olimpo purépecha, que ya se me olvidó como se llama, pues en el olimpo purépecha no hay de esos sagrados alimentos; por eso bajaban los dioses a conquistar doncellas que iban al río, para echarse su buena tortillita… bueno, para los que no son bilingües, ni hablan purépecha, Don Cedano les traduce: se estaba echando un taco de frijoles, y antes ya se había echado uno de sal, feliz de la vida pues.

 Los que han disfrutado de eso, deben estar babeando, sólo de recordarlo. Don Cedano estaba en la casa de doña Ángela en la calle San Juan, en el Rincón de Cedano, lugar donde nació hace algunos años, cerquita de La Pera, que es una curva muy cerrada, disfrutando de los placeres de una buena tortilla y de una buena platica. Nuestras conversaciones versaban sobre temas diversos, esos que por la edad se nos permite tenerlos los viejos, sabían hasta la fecha en que puso la marrana, y para el uso de la memoria, Doña Ángela y Don Lupe eran unas piolas, tenían el conocimiento de 140 años, setenta de cada uno, y si le suman los de Don Cedano, suman más de doscientos, esa es mucha información.

 Sin embargo, la plática que más sobresalía era sobre la inseguridad, tema bastante complejo; pero que era recurrente, porque la inseguridad lo era… y al cual le entraban con gusto los dos hospitalarios personajes. Hablaban de que su pueblo había sido víctima de la delincuencia en varias etapas, cuando la independencia, cuando la revolución… en la independencia tenían tanta inseguridad que vivían encerrando a sus mujeres cada quince minutos. Pero también tenían a los salvadores, a los valientes, que defendían al pueblo desde los ranchos, desde los cerros y eran los famosos Chinacos. Estaban hablando de Crescencio Morales, de Nicolás Romero, de los hermanos Alzati, que combatieron por allí por el Rincón de Cedano. Los muertos de antes eran héroes y villanos.

 En el México ranchero, Doña Ángela se emocionaba hablando de un mozo lleno de estoperoles, buenas espuelas, sombrero calentano, piernera, escopeta al cinto del caballo, que era un caballo bayo. Recordaba que quería robársela cuando tenía quince años, y no se la robó, porque se murió antes, porque Dona Ángela si quería irse con él. Murió en una de tantas batallas libradas contra los que apoyaban al imperio de Napoleón, mala suerte. Al final, todos los de esa época ya se murieron, pero a Doña Ángela todavía se le aguaban los ojos. Don Lupe se quejaba de ese sancho imaginario y a Doña Ángela no le importaba, se divertía.

Don Cedano disfrutaba sus peleas infantiles, mismas que tenían sus padres, sonreía, historias de abuelos, historias del pasado que regresaban al presente. Don Cedano sabía que los Chinacos ya no existían cuando Doña Ángela tenía 15 años, debieron ser polvos de aquellos lodos. Sabemos por las historias que algunos personajes, que tuvieron el gusto de vestir a la manera Chinaca, si vivieron cuando Dona Ángela era una moza. Esa moda se perdió en los años setentas, cuando llegó la terlenka y el nylon.

 Mientras platicábamos animadamente, sobre los que ya habían muerto, como Don Nicolás, como don Alfredo, la televisión nos mostraba unas imágenes de una zona de guerra, gritó Don Cedano haciéndose el sabiondo: esos rejijos de su mal dormir, Yihadistas de calabaza, no paran de matarse. Ese medio oriente va a detonar una tercera guerra mundial y nosotros tan cerca de los gringos ¡Válgame dios! Dijo dona Ángela: – esos pobres cristianos no tienen temor de dios ¿Para qué se matan? –

No sean burros dijo Don Lupe, es Culiacán. Cuando escuchó ese nombre, a Don Cedano se frunció ¡No puede ser!, ¿Ya tenemos esas imágenes en nuestro rancho! ¡Vale sombrilla! Hemos caído en el peor de los escenarios, los culichis, cierto están permeados por el narco, pero… ¿Una guerra? Contra el ejército, eso no puede ser… y fue… y la perdimos, la perdió el gobierno, la perdió la justicia, ¡Vaya! Que perdimos como sociedad, porque permitimos que las situaciones llegaran a este nivel. Don Cedano no da crédito y cobranza a todo lo que se sucedió después, soltaron a un criminal, justificando la seguridad de la población, para terminar chocando manos malandros y ejército, como si fuese una cascarita en el patio de la escuela en mi barrio, y el partido quedara empatado y se citaran para la siguiente.

Cierto es que el riesgo para la población era inmenso, pero esa situación de riesgo la provocó un plan mal elaborado del gobierno, no los malandros que dieron catedra de organización. El gobierno debe rectificar y corregir esa situación, no se debe permitir la hegemonía, ni que el poder esté en manos que no sean del estado.

El ejemplo de Culiacán dejó la puerta abierta para las siguientes sublevaciones, que ya empezaron a surgir y permear en Michoacán, con el evento de Santa Clara del Cobre, que hicieron su Culiacanazo para evitar que atraparan a “El Camaleón”, un líder delincuencial. “Éramos muchos y parió la abuela”, cita un viejo adagio. Sí ya Michoacán figura entre los estados más violentos, y se recrudece la violencia, no sólo en Salvador Escalante, sino en gran parte del estado, y lo más crítico es que Morelia esté copada por los criminales. Al parecer, el gobierno desconocedor de la forma en cómo operan los cárteles, a golpes de billete y balazos, considera que deben ser atacados con perdón y olvido, eso sólo los hace más fuertes, allí está el hecho de que la violencia no para, por más muertes que haya, por más reclamos y recriminaciones que el gobierno haga.

 Si no tiene un plan bien armado, los delincuentes seguirán campeando y medrando. Si de por sí el cartel más grande ya ha demostrado su poder derribando helicópteros del gobierno, ahora que lo ve en retirada ante la primera amenaza de otro cartel más pequeño, corremos el riesgo de que se vuelva más feroz. Se ve un panorama harto peligroso, la justicia se volvió nuevamente alineada a intereses, el gobierno vende cara su ineficacia e ineficiencia. Si bien la popularidad no bajó, la percepción de incompetencia sí. Ahorita tiene de su mano a la mayoría de los personajes que hacen los movimientos sociales, o sea su voto duro, que mientras reciban dadivas seguirán mansos, ya vieron que la CNTE se calmó en cuanto tuvieron cubiertas sus prebendas, así están prácticamente todas las organizaciones sociales, se sienten representadas por este gobierno; sin embargo, Don Cedano, sabedor de la cultura colectiva, más por viejo que por Diablo, vaticina que este matrimonio no durará mucho.

 La injusticia que se está cometiendo contra el conglomerado trabajador, al imponerle impuestos altos, al fiscalizarlo demasiado, al cargarle una carga moral de delincuente, si por alguna razón cae en el acto de adquirir una factura falsa, que en teoría no debería existir, pues hacienda da los permisos, aun así, si descubren a este poseedor de alguna factura “falsa”, podría ser considerado delincuente y podrían embargarle sus propiedades. Cosa que no sucedió en Culiacán, donde los verdaderos delincuentes se pasearon frente al gobierno, armados, disparando, descubiertos de la cara y secuestrando soldados, con todo y vehículos que le pertenecen a la federación. A esos no los amenazan siquiera con detenerlos, ni con declararlos delincuentes y ni con embargarles sus posesiones, a esos los dejan libres, como tienen la fuerza que no tienen los contribuyentes cautivos, no se les puede tocar, a esos amor y paz, a los contribuyentes que por alguna razón incumplen: cárcel. Vivimos en un país de mentiras, con un remedo de gobierno.

 Podríamos justificar la actuación del gobierno en Culiacán, pero no a su soberbia, solo que el gobierno no sopesó la fuerza del enemigo; podríamos justificarlo más y con razón si gustan que a la mera hora se eligió una de las tácticas de Sun Tzu, que señala que una batalla que ves perdida por que el enemigo te supera en número, mejor debes replegarte, hazlo, y por ello eligió el gobierno hacerlo, o porque efectivamente el dilema moral de las muertes colaterales los haya hecho tomar la decisión de no cargar con ese golpe político y sí mejor el de pacificador que tanto cacaraquea, y le salió bien la jugada, es un hombre con suerte y se la creyeron sus seguidores.

 Don Cedano piensa y piensa mal, que la jugada era echarse un cáliz (probar fuerzas) entre el gobierno y el cártel de Sinaloa, “un entre de a mentiritas”, nomás para medir fuerzas, para ver si muy salsas, para ahora si saber contra quien jugaban, tal y como dicen en los videos que circulan por miles en la red, y ¿Qué creen? Que si salieron muy salsas los chamacos, con armas de alto poder, con alto poder de fuego y con alto poder de convocatoria, en pocos minutos Culiacán era Siria, y no ve Don Cedano las consecuencias de esa acción fallida, no se ha roto la hebra, salvo algunas declaraciones de que no habrá impunidad, aunque ya la haya habido, pues no se detuvo a ninguno por posesión de arma de uso exclusivo del ejército, ni por delincuencia organizada, ni por narcotráfico, ni por robo… por nada.

 Pero les aseguro que si un ciudadano, aquí en rincón de Cedano, Zitácuaro o alrededores, se robara un bolillo por hambre, iría derechito a la cárcel sin derecho a fianza, o si algún adolescente lleva su navaja de trabajo en dibujo rumbo a su escuela y se la encuentran, será detenido con todos los protocolos del uso de la fuerza y condenado por cargar armas con intención de herir, y podría ir a la cárcel. Sí un ciudadano común y corriente recibe una factura y resulta “apócrifa”, con sellos y toda la cosa, pues a la cárcel. Por eso es mejor ser delincuente que honrado en estos días, así sufren los buenos, los que mantienen al país con el ISR, con el IVA, mientras tanto, los poderosos entran y salen de la cárcel como Juan por su casa, o no entran, o pueden pasearse por todo el país con armas, con total impunidad, y el gobierno sin un plan de seguridad firme, que respalde a la población indefensa, y la obliga a gastar de más, pues tiene que invertir en seguridad cada día, para proteger lo que el estado no puede o no quiere.

 Don Cedano es consciente de que el gobierno no es del todo culpable, la sociedad tiene su parte, primero porqué lo eligió, segundo porqué lo toleró, tercero porqué lo permite, y permitió que los gobiernos se corrompieran, permitió que los gobiernos robaran, permitió que la delincuencia se apoderara del país, dejó a sus hijos abandonados a su suerte, que la calle los educara, y la calle los educó a su manera, mientras el gobierno hacía ojos ciegos y oídos sordos a las quejas de las personas perjudicadas, mientras siguiera cayendo el bono de productividad que sólo es medida por ellos mismos, no por sus jefes que somos nosotros.

 Pero Culiacán, son polvos de aquellos lodos, herencia de un pueblo permisivo y de un gobierno zafio. Don Cedano, deja a Doña Ángela con el Jesús en la boca y a Don Lupe sonriente, al menos no le restregará al Chinaco en la cara por unos días, así de sencillo es meter miedo, cuando no sabes si la muerte te llegará un día sin pensarlo, a manos de quienes gobiernan a gran parte del país o sea los delincuentes.

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