El problema no sólo está afuera

P. Agustín Celis

Hay un personaje en la Sagrada Escritura muy conocido: Zaqueo, que era un jefe de los publicanos y era muy rico. Durante toda su vida, la había gastado en ser recaudador de impuestos para los romanos, pero además esa actividad le había dado la oportunidad de enriquecerse rápidamente por la corrupción en la que había participado. La vida de Zaqueo nos deja ver como el ser humano, cuando cae en el egoísmo, no tiene ojos para las demás personas y no es capaz de ver los problemas de los otros; pero lo más grave, es que resulta incapaz de ver y reconocer sus propios defectos.

Cuando pensamos en la gran cantidad de problemas sociales y día a día podemos pasar mirando las noticias, por la gran cantidad de sucesos en los diferentes contextos del orden mundial y quedar sorprendidos ante las capacidades del hombre, pero también con el corazón sobrecogido por el escándalo ante la incapacidad del hombre para abrirse al amor a los demás. 

El problema no sólo está afuera en los diferentes acontecimientos y dificultades que acontecen en la sociedad, ellos son la representación de las grandes guerras internas en el ser humano, el escándalo más grande lo podemos encontrar cuando en un discernimiento hacemos introspección y descubrimos de lo que es capaz de hacer una sola persona a favor o en contra de la sociedad.

El problema no sólo está afuera, el problema que enfrentamos de violencia está adentro en el corazón unos cuantos seres humanos. El problema de legalizar el aborto no sólo está afuera, porque la vida de las personas es tan valiosa, pero el problema está en el corazón de una madre que no es capaz de amar. El problema de tanta corrupción no sólo está afuera, está adentro, en los deseos desenfrenados del que pretende el poder por el poder y no es capaz de amar la verdad en su administración.

Si el problema no sólo está afuera, también está adentro, valdría la pena entonces que hiciéramos un análisis de la realidad, conociendo los intereses personales, los valores que vive o practica la persona. En la Sagrada Escritura, en 2Timoteo 3, 2-4 nos dice: “Los hombres serán egoístas, amantes del dinero, farsantes, orgullosos, chismosos, rebeldes con sus padres, ingratos, sin respeto a la religión, no tendrán cariño ni sabrán perdonar, serán calumniadores, desenfrenados, crueles, enemigos del bien, traidores, sinvergüenzas llenos de orgullo, más amigos de los placeres…” todo esto nos deja ver una gran cantidad de antivalores que vive el ser humano, que pretende ser un guía de otros en la sociedad y que son origen de muchos problemas sociales por lo que llevan en su corazón.

Dado a todas las ideas desarrolladas anteriormente, podemos concluir que, cuando observamos una serie de acontecimientos en la sociedad, podemos reflexionar un poco sobre la persona que es capaz de ser partícipe de los sucesos inhumanos, donde el hombre se enfrenta al hombre y actuando por encima de los valores humanos se vuelve una causa de conflictos sociales.

¿Qué traerán en el corazón, aquellas personas que son capaces de romper el orden social y proponer acciones que destruyan al hombre?

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