El ser y conciencia (Despertar Poético)

El ser y conciencia.

“Toda conciencia, es conciencia de algo”, así parafrasea Sartre, en el ser y la nada, significa que todo es conciencia, inclusive la conciencia misma, o la ausencia de ella. Esa reflexión de Sartre, me hacía regresar siempre al punto de inicio de una conversación infinita con mis maestros del ser, aquella conversación que versaba en una premisa: “el hombre es la conciencia del universo”, por tanto, es conciencia pura; sin embargo, el hombre común no lo sabe, ya que por elección o por ignorancia ha decidido no saberlo.

Usar la conciencia es complicado, se requiere de mucho esfuerzo y dedicación, y esfuerzo es lo que el hombre no quiere hacer, más porque está enfocado a lo espiritual, y se trata de filosofía. El hombre gusta de la filosofía únicamente para parafrasear, para henchirse de vanidad, no para elevar su mente a estadios más elevados de pensamiento. Así que, cómodamente se queda quieto, a la espera que otros hombres más habilidosos piensen por él, trabajen por él, filosofen por él, caldo de cultivo enorme para la mendacidad y el engaño, tierra fértil para las filias religiosas y políticas, que han sabido hacer de ello un pingue negocio.

 Así pues, el hombre desconoce que tiene conciencia, lo deja a la filosofía, y lo que supone que es, es la pequeña fracción que le permite ordenar su mundo, ordenar su sociedad. Le satisface hacerlo, tiene con ello ganancia de perdedores, de apáticos, de conformistas, esa ganancia le alcanza para vivir, para recrearse lúdicamente. A eso le llama felicidad, la misma que lo flagela cuando se termina, y solo en la tribulación empieza a entender que hay algo más allá del horizonte, que sus capacidades son superiores, pero que no las merece, porque se ha cerrado el ojo de Horus ante la materia, y así como la ceguera del razonamiento  no le permite ser feliz durante toda la rueda del Samsara, la ceguera de la conciencia no le permite tener libertad.

 La única que le permite ser libre es la conciencia, aunque estés en una jaula, y cada individuo es capaz de sentirla y de alimentarla para que se desarrolle, la conciencia es la propiedad del espíritu o energía vital del hombre que lo hace reconocer en sí mismo los atributos esenciales, que lo diferencian de todos los demás seres vivientes. Lo hace reconocer el bien y el mal, es la voz interior que nos recrimina acciones lesivas, es la voz interior que nos advierte de los peligros, es lo que llaman dios salvándonos de morir en mano propia. La conciencia es la que nos dicta las leyes de la ética y la moral, no las leyes del hombre, no las leyes sociales, las leyes universales que hacen que el mundo tenga orden espiritual y que el hombre descubra su esencia.

El hombre es pues la conciencia universal, pero en nuestros días está cegada por algo. El universo cada determinado tiempo manda a grandes hombres con conciencia despierta a intentar despertarnos del sueño de la muerte, a despertar nuestra conciencia, a reconocernos a nosotros mismos, a reconocernos como parte integral de la creación. Cada uno tenía su trabajo de acuerdo a la cultura en la que aparecía, y manejaba el lenguaje que cada pueblo entendía; sin embargo, las premisas como son basadas en el ser infinito, en el hombre elevado o despierto, nos son entendibles en todos los idiomas; por ejemplo, Jesucristo para poder acercarnos a nosotros mismos, nos decía una premisa muy hermosa: “Ama al señor tu dios, con todo tu ser, con toda tu mente” …

 Te pedía amar a dios con toda tu mente, y la conciencia está en la mente, y para reafirmar dónde se encuentra dios te dice en otra frase: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Dios se encuentra dentro de ti, dentro de tu prójimo, se encuentra en todo hombre de la creación, y si dudas de ello, te señala: “No busques a dios aquí o allá, porque el reino de dios está dentro de nosotros”. Nosotros somos dios, somos uno, somos un universo donde habitan los seres pequeños que son dios, somos dios y dios es la conciencia universal.

 Zaratustra, fundador del Mazdeísmo, decía “La habilidad del hombre es el conocimiento que emana de la luz divina”. La sabiduría que nace de la conciencia, un ser inconsciente, es un ser inhábil. Siddhartha Gautama o Buda Gautama fundador del budismo, mencionaba “La reflexión es el camino a la inmortalidad; la falta de reflexión es el camino hacia la muerte”. La falta de conciencia es la muerte, la conciencia es la inmortalidad, es la elevación del ser: Mahavira, el pensante, fundador del Jainismo, la religión sin dios, pone la conciencia en las cosas de la naturaleza, menciona que “la naturaleza de las cosas es el dharma”, es lo que recibes en premio, así tu ser, tu cuerpo, tu espíritu y tu conciencia son el pago que recibes por las buenas acciones.

 La conciencia no tiene castigo, es justicia pura, Mahoma, fundador del Islám, reconocía a la conciencia universal en el ser humano, lo alentaba a luchar aun contra sí mismo. Eso lo llevaría a despertar la conciencia, mencionaba “di la verdad, aunque sea amarga, di la verdad, aún contra ti mismo”. Los grandes hombres no sólo han fundado religiones, los grandes hombres nacen cada determinado tiempo para que los pequeños, los que caminamos en grandes grupos unidos por nuestros propios miedos, unidos por nuestras propias debilidades, tengamos una oportunidad de ver más allá de nuestros ojos.

 Nikola Tesla, un científico e inventor enorme, nos dice que, “hoy queremos tener un contacto más cercano y mejorar nuestro entendimiento como individuos y comunidades en el mundo entero, así como eliminar el egoísmo y el orgullo, siempre propensos a empujar al mundo hacía la barbarie primitiva y el conflicto… La paz solo nos puede llegar, como la consecuencia natural de una iluminación universal”, la gran conciencia universal. Tesla mencionaba que el conocimiento estaba en el aire, en un gran almacén en alguna parte del universo, sólo había que aprender a descargarlo, sólo es cuestión de despertar la conciencia.

El hombre común, la inefable muchedumbre por comodidad, ha decidido usar solo una pequeñísima parte de ella, solamente la necesaria para sobrevivir, y tendrá razón, llegar a la conciencia universal requiere de esfuerzos muy grandes que no estamos dispuestos a hacer y mucho menos si las pasiones son nuestro mayor obstáculo, los únicos que lo han logrado han sido los grandes maestros como Jesús el cristo, Buda, Zoroastro, Rama, Hermes Trismegisto o krishna, de los cuales ejemplificamos algunas de sus máximas enseñanzas, todos ellos nos enseñan que el y ser y la conciencia son uno solo, y que la conciencia de todos los hombres, es la conciencia universal.

El hombre de hoy, para no despertar de su letargo que le trae satisfacciones emocionales inmediatas, y seguir durmiendo el sueño de los justos, se crea una atmosfera de felicidad con placebos, y apalea a dios con plegarias pedinches, culpándolo más que agradeciendo, porque le es más sencillo culpar a alguien, a algo o a dios de las culpas propias, así transfiere la carga moral a algo intangible, por eso la carga emocional no se libra, porque no usa la conciencia, ni la razón, quizá podamos justificar lo injustificable, que esa pequeña parte de conciencia es la que ayuda a vivir el siguiente ciclo, algunos científicos y algunos seguidores del esoterismo como los masones o los gnósticos mencionan que el hombre sólo usa el 3%, y qué ese 3% le ha ayudado para llegar a la luna, ¿Qué pasaría si usará el 100%? ¿Sería conciencia pura? ¿Sería energía pura? ¿Sería dios? No lo sabemos con exactitud.

 Lo que sí sabemos, es que si la conciencia fuera lineal, y que un 3% nos ha traído hasta hoy, el 100% nos elevará a grado de deidad, seremos energía pura moviéndose en absoluta libertad, sin las debilidades del hombre actual, no solo sería el simple conocimiento de sí mismo, de su propia existencia, sería la existencia misma, suena sencillo y simple, lo complicado es que el hombre comprenda su propia existencia, para ello requiere del conocimiento del sí mismo, tarea harto complicada, pues la memoria y el alma están tapados por el velo de las filias, que son los ideales más altos que reconoce un ser humano para su elevación espiritual, ya sea la pertenencia a un grupo religioso o a un grupo político, la sociedad le he enseñado a ser social, no le ha enseñado a ser sí mismo, lo ha marcado de tal manera que se siente parte de la manada, con las mismas ideas, las mismas necesidades, los mismos gustos, las mismas afinidades.

 A la sociedad le es útil eso, puede estandarizar todo, es más fácil complacer al grupo si todos piensan igual, si todos desean lo mismo, atender las necesidades distintas en millones de ordenes es complicado, así veremos a la mayoría seguir los mismos patrones, fáciles de predecir, por lo tanto es fácil de manejar el grupo, si alguno del grupo se sale de la mandada por haber superado el estadio de oveja, será rápidamente eliminado, o relegado, más sin embargo, si ese personaje aumenta su grado de conciencia, deberá ser neutralizado de inmediato para evitar contaminación, tal y como han hecho con todos los elegido o mesías. El ser y la conciencia son la esencia de dios, dios es la esencia del hombre, el hombre es conciencia, la conciencia es universal, dios y el hombre son universales.

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