En la sima de la semántica (Despertar Poético)

En la sima de la semántica

¿Cuánto se pierde cuando la lengua hablada y escrita entra en decadencia un pueblo? Efectivamente, la salud de un pueblo se mide por la salud de su lengua, cuando una lengua se pierde, se pierde por completo la identidad, la cultura, la teogonía y la esencia misma del pueblo que la habla, el pueblo muere, desaparece, y pasa a convertirse en otro distinto, para ello sirve la transculturación, para que los pueblos se enriquezcan y para que otros mueran en el cuerpo mismo de uno nuevo, en México, cientos de pueblos han desaparecido, en cuando abandonaron su lengua y de las 86 lenguas existentes aun, se contabilizan 30 en proceso de desaparición, nuestro mestizaje está surtiendo efecto, estamos en el proceso de generación de un nuevo pueblo con una nueva lengua, ya muy bien establecida, lengua o dialecto son la expresión de la misma variante, o son lo mismo pues, aunque despectivamente se le llame dialecto a una lengua que no tiene toda la estructura de una lengua mundialmente reconocida, sigue siendo una lengua, sin embargo, la cantidad de hablantes disminuye poco a poco, se convierte en una lengua cambiante con propensión a evolucionar y a perder su identidad, los cambios principales se dan en la gramática propia, y lo que comparte de habla en la comunidad, la lengua funciona y cambia conforme se usa y conforme se van integrando barbarismos o ismos de otra lengua, por lo general, en las lenguas en uso los hablantes les integran nuevas palabras y a otras les modifican los significados cuando el interés general supera a la gramática, ello significa que los hablantes son los agentes del cambio, variación y desaparición de una lengua, las modas van provocando que las palabras viejas se vayan perdiendo y las nuevas vayan integrándose a la lengua, como sucedió en México, que ha hecho desaparecer a la mayoría de las lenguas, junto con la lengua están desapareciendo costumbres, razas y civilizaciones completas, pasando a formar parte de las lenguas muertas o lenguas desaparecidas, los que estudian las lenguas señalan que se debe planear si en la evolución de la lengua están los polos de progreso y decadencia, tesis que aceptamos pues los ciclos de las razas, de los pueblos también son los ciclos de las lenguas, pues la evolución es el proceso natural que siguen las lenguas, esta evolución es la forma en como los seres vivos evolucionan y se desarrollan, y siguiendo la analogía de los seres vivos, también muere, sin embargo, hay lenguas cultas, lenguas que se mantienen inactivas y vuelven a aparecer en determinados momentos, como el Latín, que dejó de usarse en el siglo I y volvió a reaparecer con la iglesia cuando la moda fue recitar las misas en Latín en el siglo XVIII, una lengua no tiene una forma clasificable para identificar su decadencia, ya sea su inicio o su término, pues las señales son significativas cuando la lengua es decadente, se empiezan a usar monosílabos y a sustituir palabras cultas por palabras comunes generalmente despectivas, sucedió con el Latín, que pasó del latín vulgar a las lenguas romance, a eso se le llama evolución, Eugenio Coseriu señala que Los hablantes, por lo común, no pretenden modificar la lengua, sino solo utilizarla: hacerla funcionar. Ahora bien, la lengua cambia en el funcionamiento, lo cual quiere decir que la utilización de una lengua implica su renovación, su superación. La lengua debe, pues, en cierto sentido, contener los principios de su propia superación, del llamado «cambio lingüístico.

Julio Escobar señala por su parte: Cada generación se queja de forma recurrente de la decadencia del lenguaje y desde hace ya tanto tiempo como para haber acabado con la humanidad parlante. En la actualidad estamos protagonizando un episodio de ese malestar que coincide, paradójicamente, con un incremento del interés por los temas relacionados con la lengua, incluso en aquellos ámbitos donde suele estar más machacada, como puedan ser los medios de comunicación. Me limitaré a mencionar sólo los tradicionales: radio, prensa y televisión, pues analizar lo que está ocurriendo en el ciberespacio es, quizás, demasiado prematuro.

Parece que este renovado interés debería incidir en un mejor uso del idioma, tanto hablado como escrito, en particular por parte de los especialistas en la materia: los filólogos, los escritores y los traductores, pero esto no siempre es así, más bien al contrario. Esto no debería extrañarnos. La lengua no es lo que sus usuarios quieren que sea sino lo que consiguen que sea, y en su aplicación práctica no da tiempo a estar leyendo las instrucciones. Cada cual echa mano de su acervo y habla o escribe según su formación o su gusto.

Tal vez lo que ocurre es que algunos están tan preocupados por respetar la estructura interna de la lengua que, paralizados por el reverente temor a la norma, olvidan que las palabras tienen vida propia y no saben aplicar lo que saben, o sencillamente es que sólo saben enseñar. Como esos pianistas que a pesar de ser unos excelentes profesores son unos pésimos concertistas.

Evidentemente el uso y conservación de la lengua le concierne a la comunidad entera, sabemos que las lenguas que han desaparecido son las que no se han sabido mantener y los hablantes se mudan a otra más prolífica, evolucionan a una nueva, desde luego la lengua no perecerá, y según Escobar, la decadencia de la lengua o evolución de la misma propiciada por el uso de la nuevas tecnologías supone que en un futuro tengamos una nueva lengua surgida del argot tecnológico, que será común en todo el mundo, las personas evolucionan su lengua para adaptarse a la supervivencia de la especie, hace apenas un par de siglos, los que manejaban un argot cuasi universal eran los mercaderes en puertos junto con pescadores y marinos, en la actualidad los encargados de mantener firme la lengua son los escritores, filósofos, poetas y lingüistas, y como la mayoría de las personas no lee o lee muy poco, usan solo el lenguaje que tienen a la mano, el que usan a diario, con pocas palabras integradas a su léxico, sin que los expertos puedan hacer algo por mantenerlo, socarronamente los medios de información señalan que usamos promedio 300 palabras de las 283mil que tiene nuestro idioma Español, señal inequívoca que puede desaparecer o evolucionar a una nueva lengua.

Una de las lenguas que aún se conserva en nuestro país la lengua Maya, se caracteriza por ser suave al hablar y elegante en el decir, los antiguos petas nos regalan un par de joyas:

 

 Yáamaj

Mix máak ku yuk’ul tin luuch,

mix máak ku jupik y k’ab ichil in leek

mix máak ku janal tin laak.

A yámae júntuul tzayam kóil peek’ ch’apachtán tumen máako’ob.

Nájil naj ku páatal yéetel u xtakche’il jool naj.

Tu láakal máak yojel dzok u chíiken a yáamaj.

 

Tu amor

Nadie bebe de mi cantimplora,

Nadie desliza su mano en mi canasta de pan,

Nadie come de mi plato.

Tu amor es un perro con rabia que es alejado por todos los demás.

En cada casa, las puertas se cierran para ti.

Y la gente sabe que tu amor me ha mordido.

 

At xsum li waam,

k’ajo’ laatuulanil…

Jo’ jun li mukuy naq narupik

chi ru li loq’laj choxa laach’ool

chan chan tawi’ li tuuxil noq’

ut li xnaq’ laawu nalemtz unk jo’

junaq li ch’ina’ usil uutz’ u’uj.

(…)

Ut li waam napsik’ok sa’ xna’aj

naq nakatwil, xb’aan naq maa’ani chik

junaq jo’ laa’at, jo’kan naq nakatinra

ut nank’e e laaloq’al.

 

Mi alma gemela,

Qué delicada eres…

Como una paloma volando

A través del cielo sagrado, tu corazón

Como un botón de algodón,

Tus ojos brillan como

La más bella flor.

(…)

Mi corazón salta en su jaula

Cuando te ve, porque no hay nadie más

Como tú, y por eso te amo

Y te canto alabanzas.

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