¿EN QUÉ VIDA VAMOS?

La sensibilidad de la Kuirípuecha (Humanidad), especialmente de toda la raza Mexica, es muy alta, muy fina, y se distingue porque somos muy “sentidos”. Nuestro corazón es tan sensible, que con una mirada entre hombre y mujer es suficiente para enamorarse por completo, y de ahí en adelante miles de parejas se unen, engendran sus crías y se siguen amando hasta que mueren. No todas las razas tienen la misma sensibilidad: hay razas que, por lo general, tardan tanto en enamorarse que, si acaso, se unen y sólo engendran un hijo y se separan.

Eso es una razón por la que muchos extranjeros vienen a vivir a nuestro País, sienten que nuestra mirada es noble, sensible, amorosa, por eso a nivel mundial nos tienen como “buena gente”. Por eso mismo a nuestros difuntos, al no saber una mejor forma de demostrarles nuestro amor, les dedicamos dos días al año a recordarlos, a ponerles flores en humildes, pero “sentidos” altares que formamos especialmente para ellos, nuestros difuntos.

En mis más de 85 años que he vivido, siempre, desde que yo tenía nueve años de edad, mis preguntas han sido ¿Nada más hay una vida?…Los que se dedican a vivir a expensas de la ignorancia Mundial, llámense Católicos, Protestantes, Cristianos, y muchos otros grupos  que se apoyan en la Biblia, en el Corán, la Tora, etc, toda clase de curas, obispos, popos, ministros y etc, se agarran del libro que es la historia de los Judíos, y al pasar miles de años, ahora la presentan como Santa, y nos aseguran, pero nada han demostrado que sea cierto lo que prometen.

Yo, al escribir este artículo les aseguro que he muerto dos veces y he dedicado cuando menos la última semana de cada mes a estudiar por medio de mecánica Quántica y meditación, lo que todo el mundo llama Vida y he encontrado que, lo más lógico, es que cada humano nace y vive muchas veces.

 Desde que yo era de 9 años y cuidaba un montón de mazorca, allá en la Loma Alta de Tamákuaro (los ancianos como yo saben que los guaches cuidábamos la mazorca ya pishcada, allá, donde la amontonaros los peones), en aquel tiempo yo me comparaba con el zacate de grama, y ahora confirmo que sí, así como el zacate muere cada año allá en el campo y vuelve a nacer, así nosotros los humanos.

 Pero la Vida del zacate y del humano no es igual en muchas cosas y, por lo tanto, lo más probable es que sí tenemos muchas vidas, pero la conducta de los humanos es lo que cuenta y si sus acciones son dañinas, las deberá pagar. Entonces pues, en mi pequeño cerebro algo me dice que: hoy debemos llevar una conducta sana en todos sentidos o tendremos que pagar esa deuda allá.

Usted honorable lector ¿qué opina? ASÍ PIENSO PERO DISCULPEUSTED. Mi emaileranganidelabra@yahoo.com.mx mi tel 44-27-87-97-13

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