Harvey (Despertar de la tierra)

Harvey

Los tiempos de la tierra son firmes y sus designios inescrutables para el ser humano, las consecuencias de nuestros actos de auto terrorismo y la fe ciega de que la tierra aguanta todo se está agotando, los discursos del calentamiento global están sonando huecos en todas las voces que solo se levantan como seudo ambientalistas preocupados que no dejan de usar auto, de comer en restaurantes de marcas mundiales o de presumir juguetes caros con enormes impuestos de carbono detrás, ya es difícil establecer e identificar la delgada línea del respeto al ambiente sin afectar el sistema de vida que nos hemos creado basados en la posesión de la materia y en la ayuda de las maquinas, es difícil pensar siquiera que podamos cambiar la faz de la tierra lanzando anatemas contra aquellos que hacen lo mismo que nosotros pero sin gritar, hacer lo mismo es: usar un auto, usar un teléfono, usar una computadora, comer productos industrializados donde usan edulcorantes, todos esos productos que son “producto” de la industrialización que ésta a la vez es la causante del deterioro del ambiente o de la tierra, todo desde luego provocado por el hombre y su sed insaciable de tener algo que los haga ser “mejores” entre los peores, sin que identifique yo a que nos podríamos referir con mejor o peor. Esta cultura de tener, de almacenar, de poseer, ha hecho que el hombre cambie por completo el paisaje de la tierra, la agote, la modifique, la quiera volver solo un instrumento de su rapacidad, las tierras se están agotando, provocando que los alimentos cada vez sean menos nutritivos, las aguas se están contaminando, cerrando el cerco de la supervivencia a pequeños espacios, los bosques están siendo usados para construir más edificaciones y para darnos energía, pero no los estamos recuperando a la tasa con la que los dañamos, estamos introduciendo elementos productores de calor y gases extraños a los climas de cada región, estos elementos son los autos, las fábricas, los animales y plantas no endémicos, por tanto creadores de desequilibrio ambiental y nosotros no estamos regresando nada a la tierra para que recupere ese equilibrio. Las consecuencias de esa nuestra incapacidad de mantener una simbiosis con la tierra ya se empieza a sentir, cada año los fenómenos naturales son más frecuentes y más mortíferos para el hombre, pero como la tierra le tiene sin cuidado eso del hombre, la tierra hace su trabajo, busca su equilibrio, si falta agua y frescura en una zona, mandará agua y frescura a esa zona, al costo que sea, la tierra tiene que sobrevivir aun a costa del hombre  por encima del hombre, sabemos por lógica simple que si llueve con gran intensidad en zonas despobladas no podemos considerar que sucede un desastre, morirán algunos animales y algunas plantas y no quedará antecedente alguno para definir zona de desastre, aunque se deslaven montañas, los ríos salgan de madre, o caigan trombas y destruyan algún bosque, tiemble y se desplome una ladera, o surja un volcán y se queme la región de sus laderas, no será considerado un desastre porque el hombre no sale afectado, ¿Pero?.. Si esto sucede en poblados humanos, de inmediato consideramos que es una catástrofe y nos pondremos a rezar, a implorar, a lamentarnos, hasta el momento en que perdamos alguna posesión sabremos el alcance de nuestros actos, prueba de ello es Harvey, el huracán más reciente que tocó tierra en costas de los Estados Unidos de América, que en tono de broma mencionan que Lopez de Santa Ana nos salvó la vida a los mexicanos, previno este gran desastre al vender esa parte de México, ahora el desastre es en Estados Unidos de América, eso a la tierra no le importa, debido a que no tiene fronteras, pero si tiene leyes, y las leyes de la naturaleza son inmutables, y no discriminan y desconocen lo que se llama tragedia humana, si para mantener el equilibrio tiene que llover mucho, nunca de más, lloverá, si para mantener el equilibrio tiene que lanzar fuego, lanzará fuego, si para mantener el equilibrio tiene que temblar, temblará, son acciones propias de una tierra agredida y obligada a lanzar sus acciones compensadoras. Debemos aprender a leer las señales, Harvey es una señal inequívoca de que el hombre está equivocando el camino, que el progreso mal interpretado y llevado a extremos del ego llamado vanidad, ha provocado una sobreexplotación de los recursos naturales, que serán transformados en productos del deseo, ese deseo creado, no nacido de la naturaleza del hombre, nacido de los vicios creados por el hombre mismo. La tierra reclama atención, Houston lo sabe, como lo supo Monterrey, como o supo Álamo Veracruz, como lo supo Acapulco, como lo han sabido muchos pueblos, cuando se ven rebasados por los acontecimientos y lanzan plegarias a los dioses, pero jamás lanzan diatribas a sus actos, jamás se les ocurre decir: ¡Esto yo lo provoqué!: esto lo tengo que solucionar, lo más simple es culpar al vecino y seguir soslayando nuestros actos, hasta que un evento importante nos hace revisar nuestro accionar. Por eso Harvey, será Harvey, una señal más que nos indica que estamos errando el camino y debemos rectificar.

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