Historias desde la oscuridad


Ir al cine siendo ciego.


Autor: Ricarda Vega Estrada

Día con día, cada ser humano se enfrenta a ciertas situaciones, algunas
complejas, otras no tanto, y pocos son considerados como exitosos, si nos
enfocamos en el significado sistémico de la palabra éxito, que significa
etimológicamente: salida, fin o término. Debemos decir que todos somos
exitosos, todos hemos salido de las situaciones difíciles de manera favorable,
hemos tenido éxito y más sí ese éxito nos permite estar en el aquí y ahora, con
vida, con la oportunidad de compartir nuestras experiencias. Pero hemos
confundido el término y muchos no somos conscientes de nuestro éxito
personal.
Las personas llamadas normales, no aprecian el sentido profundo de la
palabra. Pero nosotros, las personas con alguna discapacidad, como yo, con
deficiencia visual, con problemas de equilibrio, el salvar las situaciones
diarias, como caminar, comer, ir al baño, ir a las terapias o hacer una obra de
arte y terminar el día favorablemente, supone un caso de éxito, nos sentimos
agradecidos y enormes. Dentro de los problemas que más sufrimos por la
carga emotiva que conlleva, son los juicios ajenos, algo que sabemos no
debemos atender, pero de alguna manera nos permea de manera negativa.
Sabemos que esa subjetividad con la que nos juzgan los demás debe ser la
misma con la que nos califiquemos, no nos debemos a ellos, pero de alguna
manera al depender de ellos nos golpea; por ejemplo, muchos de nosotros,
cuando somos juzgados y somos direccionados sobre el sentido de nuestras
vidas, nos sentimos presionados, porqué creemos que ellos tienen razón, que
lo recomendado por ellos debe ser bueno para nosotros, al fin, parte de nuestra
vida depende de las decisiones que ellos tomen. Sin embargo, lo único que
algunos de nosotros tenemos como obstáculos es la visión, la mente, los
pensamientos, las emociones, las metas, los proyectos y las ideas de vida no
las tenemos deterioradas, nos funcionan de manera adecuada, ¿Igual, mejor o
peor que los normales? Considero que igual que los “normales”.

Nuestra limitación es solamente física. Todos nosotros, cuando se nos permite
ser libres de pensamiento, cuando los juicios no son tan drásticos en su valor,
nos permiten planear y diseñar nuestra vida, soñamos con crear, soñamos con
escribir novelas, con hacer fotografía, soñamos con hacer pintura, soñamos
con hacer teatro, música o enseñar, empezamos a buscar la trascendencia,
buscamos esa subjetividad para sentirnos útiles, nos preguntamos también
¿Quiénes somos, a qué venimos a esta vida, cuál es nuestro destino, cuál es
nuestra función en esta vida?, y cuando se nos coartan estas pretensiones, las
emociones surgen y sufres, porqué nos enganchamos en esos juicios, pero
algunos somos necios, necesitamos probarnos, nos desafiamos a nosotros
mismos.
No sabremos que podemos lograr, si no lo experimentamos y con ello
logramos nuestros pequeños éxitos o fracasos, aunque para nosotros, aunque
fracasemos, el haberlo intentado es un éxito. Ya comentamos que éxito es
salir, quiere decir que cada situación que enfrentes y salgas victorioso es un
ejemplo de éxito. Sabemos que la percepción de éxito es distinta para
nosotros, como para quien lo ve desde la otra orilla, un pequeño paso para
nosotros con nuestras limitaciones, para alguien que no las tiene puede parecer
algo insignificante, pero nosotros seguiremos intentando, tenemos claro que
uno es maestro de sí mismo, y después lo será de otros y yo como mi propio
maestro tengo aprobar mi curso reprobarlo y evaluarme, de esa manera puedo
trazarme metas más elevadas paso a paso.
Si yo identifico y decreto una meta y sé a dónde quiero llegar, los demás no
importa. Podrán alabarme o criticarme, podrán ignorarme, eso no me
importará, porqué tengo claro el destino que tengo. Si alguien me juzga, lo
entenderé, cada cabeza es un mundo, y en ese mundo, sus ideas lo limitan o lo
proyectan. Lo importante para mí, es conocer mi mundo, mis ideas y mis
proyectos personales.
En la historia hay muchos ejemplos de personajes que tenían claro su objetivo
y durante el recorrido de su camino tuvieron dificultades culturales, muchos
fueron criticados, juzgados, tachados de locos, ahora para la historia son unos
genios. Por eso no desisto, hoy puede parecer a los ojos del “común” que mis
proyectos o metas están destinadas al fracaso, pero mañana, cuando los
resultados se vean, será un éxito. Es lo interesante del juego, que juegas a
ganar y que, si sientes que pierdes, lo consideres un aprendizaje y salgas
ganando.
Mis pensamientos así fluctúan, entre el cielo y la tierra. El día esconde sus
tesoros, cada día puede ser una maravilla o puede ser un éxito y se manifiesta

de una u otra manera únicamente en el valor que uno mismo le da. Ese para mí
es una de las fortalezas del ser humano, que tiene la libertad de elegir el dolor
o la felicidad. Los genios cuando fracasan se ríen y continúan como si nada
hubiese pasado, es solo retroceder un poco en el camino para cambiar de ruta.
Los marinos saben que, si viran el timón, aunque sea un grado, el destino será
distinto. Así nosotros, si vemos que el plan no salió acorde a nuestro ideal,
basta con cambiar el sentido del ideal, si creemos que fracasamos, basta con
decir que aprendimos el camino que no se debe recorrer y buscamos el otro
camino.
Los que vivimos en la oscuridad, que no vemos, sabemos lo que es tropezar
muchas veces y sabemos que no siempre es con la misma piedra, sabemos que
el camino siempre tiene otra ruta más o menos larga, pero siempre hay una
ruta para llegar al destino. Nosotros, los que tenemos alguna discapacidad,
vivimos día con día retos importantes, como el simple hecho de vivir,
agradecemos todos los días la oportunidad e intentamos aprender lo que se nos
quiere mostrar.
La barrera más fuerte que tenemos en nuestra percepción del camino al éxito
o al fracaso es tu propia decisión, es tu propia conciencia, es la que te dicta los
propósitos, aquellos que solo sabrás si no cejas en intentos, para nosotros cada
segundo del día es un éxito, para nosotros cada segundo que pasa es una nueva
oportunidad, nosotros tenemos mayor riesgo que los “normales”, nosotros
vivimos los días como sí fuese el último, porqué así puede ser, porqué hoy
estamos vivos y es nuestra responsabilidad, hacer de este día algo especial, y
lograr nuestras metas, eso nos da la oportunidad de seguir viviendo y
trascendiendo al tiempo, día a día, segundo a segundo.

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