JUSTICIA PARA LA ECOLOGÍA; SUPERVIVENCIA DE LA HUMANIDAD (ARENA SUELTA)

POR TAYDE GONZÁLEZ ARIAS

El termino justicia pareciera que fue inventado sólo para las personas; pues, aunque en su significado de darle a cada quien lo que en derecho le corresponde, se esconde una profunda filosofía social, que nace de la desigualdad que hemos arrastrado por años, haciendo que la justicia más bien sea como masa amorfa, que cada quien ajuste en su medida. Sin embargo, lo justo también, y, sobre todo, aplica para nuestro entorno, pues ese espectro en el que habitamos nos ha mostrado una serie de respuestas fuertes al daño que, consiente e inconscientemente, le hemos ocasionado.

La ecología como parte de la biología, que estudia las relaciones de los seres vivos entre sí, y con el medio en el que vivimos, nos enseña desde su más profundo precepto, que no hemos sabido ser agradecidos con los otros, no sólo con los de nuestra especie, sino también con quienes con vida habitan la tierra.

Hemos acabado con el bosque y somos amantes del veneno que ha acabado con los animales, mares, lagos y ríos.

El consumo inmoderado de bienes y servicios, como los plásticos, la energía eléctrica o los derivados de petróleo, ha hecho no sólo que dependamos económicamente de ello, sino también que  contaminemos el suelo y el subsuelo, lo que ha llevado a que se sequen los que fueron ojos de agua, o nacimientos naturales del vital líquido, se alteren los ciclos naturales de especies que migran, como la mariposa monarca, los pelicanos borregones o las torturas caguamas, hemos elevado la temperatura del planeta, y con ello se han extendido los periodos de sequía o incrementado los niveles de lluvia, haciendo que vivamos en áreas que ya no dan las cosechas que antes se lograban y sitios con constantes y serias inundaciones.

Ya no es claro cuándo es tiempo de lluvias, cuándo llegará en frio, a qué hora es primavera o desde qué momento comenzará la caída de las hojas, porque la alteración climática impide tener certeza y aunque la naturaleza es sabia, y buena, al grado de darnos frutos troncos sin ramas, las personas nos seguimos empeñando en acabar con lo poco que nos queda.

La justicia, no sólo fue creada por el hombre, para el hombre, sino para el sujeto y el entorno; porque, aunque a veces parece ser más noble un pino o un animalito que la gente, son muestras de lo mucho que aún tenemos que aprender del medio ambiente.

Cada vez nos queda menos tiempo para generar acciones que nos muestren razonables y pensantes, podemos comenzar a dar seguimiento a prácticas benéficas a la ecología, como lo es la separación de los residuos, que nos permita reciclar, reducir y reutilizar. Desechar las pilas en lugares adecuados, pues los compuestos de estás se convierten en productos altamente nocivos y tóxicos para el ambiente y la salud humana.

Compartir el auto, es también una acción sencilla de llevar acabo, que permite la reducción de la emisión de gases y con ello palear el incremento acelerado de la temperatura. Convertir nuestras viviendas en eficientes; es decir, usar la luz natural en lo más posible y apagar la luz eléctrica cuando no sea necesario, lo mismo que las conexiones eléctricas y los equipos radioactivos, así como generar las modificaciones necesarias con materiales térmicos para no tener que usar calefacción o calor y frio artificiales, además de construir con aislantes y demás enseres reguladores de la temperatura.

El ahorro del agua es también de primer intención, evitando estar muchos tiempo con la regadera abierta, no tirando el agua en ningún momento, ni en fechas que por tradición pudiera considerarse necesario, como el sábado de gloria; colocar una cubeta mientras nos bañamos para recolectar el líquido, mismo que después podemos reusar en el inodoro, de igual forma con el agua de la lavadora, así como implementar sistemas de captación de agua de lluvia, regar las plantas con cubetas y hacer lo mismo para lavar el auto, la banqueta o el patio.

Usar energías eficientes, también debe ser una conducta a seguir y una política de las autoridades de todos los niveles, lo que se logra con el cambio de bombillas eléctricas, por focos fluorescentes o LEDs, lo que además de ser benéfico al planeta, representará un ahorro al recibo de luz.  Estas, como otras sencillas acciones, las vamos a agradecer nosotros, pero también las generaciones por venir.

Estar informados de todo lo que pueda ayudar a la ecología y seguir las recomendaciones, es como fabricar un traje a la medida y lucirnos al usarlo, pero sobre todo es ser justos con el medio ambiente y evitar condenarlos a los más terribles temporales.

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