La crisis del agua y su impacto en el oriente de Michoacán

La crisis del agua y su impacto en el oriente de Michoacán

Por: Arturo Hernández Gutiérrez.

Zitácuaro, Michoacán, 20 de marzo de 2021.- Año con año los problemas de abastecimiento y distribución de agua potable se agravan en muchas regiones del planeta y no están lejanos los días en que esa situación estalle en conflictos armados por el control y uso de ese vital recurso.

A finales de agosto pasado, el World Resources Institute (WRI), ubicó a México en la segunda posición en América Latina en una lista denominada Estrés Hídrico en el Mundo, que se refiere a cuando la demanda de agua es más importante que la cantidad disponible durante un periodo determinado o cuando su uso se ve restringido por su baja calidad.

Según WRI, en la república mexicana existen cinco zonas donde se utilizan volúmenes de agua que exceden lo que el ciclo produce.

Estas cinco regiones, que concentran importantes urbes  y las mayores superficies productoras de alimentos, son Noroeste (Sonora-Sinaloa), Río Bravo (Monterrey), Lerma-Santiago-Pacífico (Jalisco), la del Valle de México y la Región del Balsas (centro del país y Ciudad de México).

A partir de las investigaciones de esa institución, que coloca al país con un “alto estrés  hídrico”,  sólo superado por Chile en Latinoamérica, se propone trabajar en tres rubros para resolver o mitigar las crisis: incrementar la eficiencia de la agricultura; invertir en tratamiento de aguas y atención medioambiental y, tratar, reusar y reciclar.

El informe fue publicado hace ocho meses y los gobiernos de los tres niveles han hecho poco por atender sus recomendaciones, de manera que los problemas de la hoy llamada “crisis del agua” se multiplican y en algunas zonas causan fuertes estragos.

Bajo este contexto hay que colocar el anuncio de una pronunciada caída en el caudal de agua potable del Sistema Cutzamala, que repercutirá en el abastecimiento del vital líquido, de mayo a diciembre de 2021,  en 12 alcaldías de la Ciudad de México y 13 municipios del Edomex.

La escasez de lluvias en 2020 causó una baja captación de agua en tres de las siete presas que componen el sistema, el segundo menor caudal registrado desde 2008.

La Comisión Nacional del Agua (Conagua) sólo se limita a reportar cifras de captación y es omisa en ubicar las fuentes del problema, una de ellas la imparable deforestación que hay en las zonas del oriente de Michoacán y sus contrapartes aledañas con el Edomex.

La tala avanza año con año y en los últimos meses se agravó con el desmonte para el cultivo masivo y descontrolado de aguacate, ante la práctica complacencia u omisión de las autoridades de los tres niveles de gobierno y la indefensión de pueblos originarios a esa avalancha de voraces productores foráneos y locales.  

En 2020 hubo uno de los registros pluviales más bajos de los últimos 25 años en las zonas donde se encuentran tres las siete presas del Sistema Cutzamala y de ahí que los embalses de Villa Victoria, Valle de Bravo y El Bosque apenas tengan un nivel de agua casi al 50 por ciento de su capacidad.

Las afectaciones por esa situación también alcanzarán a poblaciones rurales y urbanas de oriente de Michoacán, especialmente en los asentamientos urbanos y sus periferias y a los núcleos agrarios aledaños a El Bosque.

La efervescencia política que se vive en la región impide sopesar el problema de escasez que se avecina en un año en el que se registrarán temperaturas históricas, de acuerdo con organismos meteorológicos internacionales.

Amén del desdén de las fuerzas políticas que participarán en la contienda electoral del 6 de junio, también hay brotes de inconformidad en algunos puntos de Zitácuaro por el uso y distribución del agua.

En La Encarnación, perteneciente a la tenencia de Coatepec de Morelos, y la colonia El Moral hay disputas tras descubrirse decenas de tomas clandestinas.

Ante la indiferencia de las autoridades municipales, el conflicto amenaza con desbordarse y algunos inconformes sostienen que detrás de cada toma clandestina habría la entrega de 25 a 30 mil pesos a funcionarios del ayuntamiento.

Aunque en mínima expresión aquí hay un conflicto por el uso y distribución del vital líquido, un diferendo que puede escalar a mayor nivel en la medida del incremento de la escasez, como  vaticinan grupos ambientalistas de la talla de Greenpace.

Bajo este contexto se prevé un agravamiento del problema,  debido a la incursión del crimen organizado en la producción de aguacate y su paralela destrucción de los bosques.

La tala y el cambio de uso de suelo son notorias en Angangueo, Ocampo, las comunidades de Zitácuaro y los municipios mexiquenses aledaños. Al ritmo del actual desmonte, en pocos años habrá páramos en la región y la falta de lluvias arrasará las hoy crecientes huertas de aguacate, cultivo que demanda altos flujos de agua.

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