La deuda michoacana no solo creció, también «se perdió»

Por: Esteban Patricio M.

La deuda pública de Michoacán no sólo creció 65% durante el sexenio de Silvano Aureoles Conejo, a pesar de sus promesas de no endeudar más al estado, sino que -además- una parte de esta ni siquiera se sabe en que se utilizó, por lo que está siendo investigada.

LA PROMESA QUE SE OLVIDÓ EN MESES

En agosto de 2015, a escasas semanas de dejar el cargo de gobernador, Salvador Jara Guerrero dio su único informe de gobierno y ahí hizo notar que en su administración, que duró apenas 15 meses, no se contrató nueva deuda pública, pero sí una reestructuración.

Para septiembre de 2015, cuando apenas era gobernador electo, Silvano Aureoles Conejo aseguró en un comunicado, que para resolver el problema financiero que heredaba no se contrataría más deuda, sino que mejoraría la administración de los recursos.

Ese problema financiero del que hablaba era una deuda que ascendía a 13 mil millones de pesos, pasivos ligados con adeudos a proveedores y prestadores de servicios.

Pero apenas en su primer año como gobernador, Silvano Aureoles contrató deuda por 2 mil 615.4 millones de pesos.

En agosto de 2019, Aureoles Conejo estaba reunido con empresarios de la Cámara Mexicana de la Industria y la Construcción (CMIC) en Casa de Gobierno y ahí despotricó contra Lázaro Cárdenas Batel y Leonel Godoy Rangel al señalar que ellos “me entregaron un pinche costal de pagarés que ahí lo voy pagando poco a poco”.

LA DEUDA QUE DEJÓ


Para septiembre de 2021, mientras Aureoles Conejo promovía su campaña por tratar de anular la elección en la que había ganado Alfredo Ramírez Bedolla, el morenista evidenció la complicada situación financiera de la entidad.

“Michoacán está en quiebra técnica, el Gobierno del Estado tiene un boquete financiero cercano a los 50 mil millones de pesos: 21 mil millones en deuda pública bancaria, 13 mil millones en déficit presupuestal y el resto en adeudos a terceros institucionales, por ejemplo, 4 mil 800 millones de adeudo con el ISSSTE, mil 580 millones con el IMSS y 500 millones a pensiones civiles, por mencionar algunos”, aseguró Ramírez Bedolla.

Esto quiere decir que la deuda pública del estado había crecido en 65% durante el sexenio silvanista.

Cabe detallar que en noviembre de 2020 el Congreso de Michoacán aprobó la iniciativa de Aureoles Conejo para adquirir una deuda por 4 mil 90 millones de pesos que supuestamente serviría para la realización de diversas obras públicas, y si bien es cierto que algunas de estas fueron iniciadas en varios municipios, hay varias que ni siquiera se han terminado, como es el caso de dos distribuidores viales en Morelia.


LE DEBÍA HASTA A LOS MAESTROS

Además del adeudo a los bancos, Aureoles Conejo dejó un pendiente de pago de 10 mil millones de pesos en materia educativa, el cual se convirtió en todo un dolor de cabeza para su sucesor.

Plantones, manifestaciones en varios puntos del estado y bloqueos ferroviarios fueron el resultado de este pendiente de pago que no se resolvió ni siquiera con la deuda que habia adquirido el gobierno estatal con los bancos.

DEUDA EN LA MIRA

Apenas el pasado lunes 11 de junio el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla advirtió que la deuda de cuatro mil 90 millones de pesos que adquirió el gobierno del perredista Silvano Aureoles Conejo entre octubre de 2015 y octubre de 2021, “está siendo auditada e investigada, porque se desconoce en qué fue aplicada y está fuera de la ley”.

En su conferencia de prensa semanal el mandatario especificó que no se sabe en qué invirtió el crédito su antecesor: «Se están realizando las investigaciones, porque recibimos una red carretera destrozada, los puentes tirados… Entonces toda la deuda del gobierno anterior está siendo auditada, los 4 mil 90 millones de pesos».

Entre los detalles que expuso, destaca que tan solo en los siete meses de la administración de Aureoles, que corrieron del 13 de septiembre de 2018 al 26 de abril de 2019, se contrató deuda pública de corto plazo por tres mil 900 millones de pesos, que por ser de corto plazo debió pagarse en su totalidad tres meses antes de que concluya la administración, pero no fue así.


Alfredo Ramírez reiteró que ya se han presentado denuncias ante la Auditoría Superior de la Federación (ASF) y se ha recurrido a la Auditoría Superior de Michoacán (ASM), con el objetivo de ver dónde quedaron esos recursos.

Pero, en contraste de esa falta de pago de la deuda, se debe recordar que el 17 de diciembre de 2015 el gobierno estatal firmó el contrato con la empresa Fly Services, con vigencia de 69 meses a partir de enero de 2016 a agosto de 2021, para la renta de cinco helicópteros Airbus A125, un helicóptero Agusta Koala y un avión sigiloso Stemme, por un costo total de mil 227 millones 865 mil 800 pesos.

SACAR LAS PAPAS DEL FUEGO

Por ahora, la solución que presume el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla es una propuesta de refinanciar o reestructurar la deuda pública del estado para garantizar la solvencia financiera y evitar posibles crisis al cierre del 2022 y en próximos años.

El subsecretario de Egresos del estado, Rodrigo Cid de la Torre, detalló que el plazo remanente que actualmente tienen 15 créditos de la deuda es de aproximadamente 14 años, con un pago mensual de 194 millones de pesos que bajaría a 150 millones con la reestructura.


Entre las ventajas de realizar esta operación, destacó que habrá ahorros de 540 millones de pesos anuales, por lo que en un periodo de cinco años disminuirá el gasto en servicio de deuda por cerca de 2,700 millones.


​La deuda supuestamente se va a frenar, pero mientras, se dejó en evidencia el incumplimiento del anterior gobierno michoacano con esa vieja promesa de evitar las deudas.

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