La Navidad un signo de esperanza

 

P. Agustín Celis

En nuestros días hay muchos acontecimientos que forman parte de las fiestas decembrinas, en las cuales se encuentran involucrados diferentes sectores de la sociedad. Son días para compartir en la familia, pero también son días que ayudan a mover la economía del país. 

Ante todo lo maravilloso que puede ser este tiempo, no podemos pasar por alto los conflictos sociales, no podemos olvidar la situación económica de nuestro país y la economía familiar. Aun en medio del ambiente festivo permanece la preocupación, el llanto de las familias por los desaparecidos y el miedo por el futuro tan inseguro que nos encuentra en el próximo año. Este ambiente festivo sigue siendo como un receso en la jornada de la vida, que sigue avanzando en un camino tan incierto. 

En este mundo movido y lastimado por el nuevo orden mundial, que nos mueven al consumismo, que nos motivan a la competencia comercial y que nos hacen adoptar una cierta manera de vivir esta navidad, aun en medio de estas situaciones se fortalecen las ganas de seguir triunfando. 

Podemos ver en medio de este contexto chispeante, las ganas de un mañana mejor, la avidez de una sociedad mejorada. En cualquier lugar se respira ese aire de ternura e ilusión, en las empresas, en las oficinas, en los hogares, en los centros comerciales, en todos se ve un ambiente de esperanza que nos motiva a amar, perdonar y conservar la confianza. 

Es el tiempo adecuado para fortalecer los sueños de los que emprenden nuevos proyectos económicos, para aquellos que desean incursionar en los negocios, en las empresas, en el comercio. Es el tiempo adecuado para decirles a estos emprendedores, ¡sí se puede!, con los talentos que Dios te ha dado y esas ganas que tienes de triunfar, puedes triunfar. 

Es el tiempo adecuado para decirles a los jóvenes que sigan soñando y que no se dejen dominar por el temor a fracasar. A los jóvenes que no encuentran un empleo digno de los estudios que cursaron, debemos motivarlos para que fortalezcan sus ganas de salir adelante y que con disciplina y decisión luchen y no se cansen de luchar. 

Son los días adecuados para decirles a las familias que no se cansen de luchar por la unión familiar, que no se frustren ante los conflictos familiares, que se atrevan a trabajar en el perdón y superar todos los rencores, que entre los regalos que se compartan en esta Navidad se encuentre el amor, que entre los nuevos proyectos familiares se encuentre la paz, que la riqueza por la cual trabajemos sin descansar sea la Vida Eterna. Es el tiempo para darle un lugar a Jesús en la familia, para dejar que entre a reinar nuestras vidas, que en nuestros planes esté el plan de Dios que nace y que celebramos en esta Navidad.

La Navidad es y debe ser un signo de esperanza para todas las familias y nos reúne o nos acerca, acorta las distancias, rompe las barreras de la división y se inserta en el ser del hombre como una fuerza que nos motiva a superar nuestros defectos, a proponernos nuevos retos y querer triunfar en nuestra vida. ¡Llenémonos de esperanza y vivamos con alegría esta Navidad!

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