La presencia del yo (Despertar Poético)

La presencia del yo

Los días pasarán, se cumplirán semanas, meses y años, y seguiremos siendo los mismos inconscientes, irresponsables e incompetentes con nosotros mismos, seguiremos siendo los mismos personajes secundarios de una trama común, nada nos hará reconocernos, ni reconocer que no somos lo que creemos, hemos sido manejados a control remoto, nos han modificado las funciones que nos son propias desde las profundidades del subconsciente, nos han hecho ser otra persona, nos han despertado todas las turbiedades de la mente, solo para tener dominio sobre nuestros actos, nos esclavizan y nos dejamos poner cadenas con bastante facilidad, nos atan al orgullo, nos atan a la codicia, nos atan a la envidia, a la ira de una forma bastante pueril, ¿Cómo lo hacen? Simple: te crean necesidades que no tienes, te hacen creer que cierta tela en la ropa te hace ver mejor que si te vistieras con una sonrisa, te hacen pensar que vales por lo que posees, y como somos muchos los caídos en desgracia, caemos, creemos, y nos sentimos satisfechos de pertenecerá ese grupo selecto de la gran muchedumbre, allí es donde la multiplicidad del yo sale a relucir…

Yo soy,

Yo tengo,

Yo vivo

Yo siento,

Yo vivo

Yo veo

Yo muero

Yo soy…

Soy, porque tengo,

Tengo porque vivo,

Vivo porque veo,

Veo porque muero,

Muero porque soy.

 

En la esencia de lo divino,

Yo estoy…

En la multiplicidad del yo,

Yo soy…

En la realidad del mundo…

Yo veo…

En la prístina nacencia,

Yo muero…

 

¿Será que mi ego se vitaliza?

¿Será que la multiplicidad es unidad?

¿Será que la vida es muerte?

¿Será que el yo de la nada aparece?

 

¿Será el universo la nada?

¿Cómo la nada es el infinito?

¿Cómo infinita es la estupidez?

¿Será que mi yo resalta?

 

La presencia del yo es la esencia de mí mismo, y el mí mismo es la presencia de la multiplicidad, mi yo es múltiple y a la vez es uno, es la esencia de dios, es la partícula divina… Cuando el yo florece, el hombre muere, cuando el hombre muere en el yo vive, debe morir para que el hombre viva, debe morir la multiplicidad para llegar al amor, esa es la única ley divina, la cúspide en la búsqueda de la felicidad. Muerte al yo, muerte al mí mismo, larga vida al hombre, bienvenido el súper hombre…

 

 

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