la siguiente oleada -2020 (Despertar de la tierra)

La siguiente oleada – 2020

Nos encontramos en una encrucijada: ¿La vida debe seguir; toda? O ¿Ya es hora de seleccionar sólo a los más aptos para vivirla? 2020 se presenta en todos sus matices. Por un lado, buenos augurios son dispensados al inicio del año, frases ramplonas, simplonas, buenos deseos, que se quedan en eso. Por otro lado, las pitonisas y los augures de pacotilla lanzan las predicciones del mal: guerras, desastres naturales, muertes y demás supercherías, y como algunas se basan en datos estadísticos y datos cíclicos de la tierra y humanidad, pueden parecer verdaderos augurios pronosticables; sin embargo, lejos de esa polaridad, lo cierto es que los sucesos no dejarán de suceder, se predigan o no.

 Quizá lo único rescatable de las predicciones es que nos mantienen alerta ante lo inminente, y lo redimible, es la bienaventuranza que las fechas dejan. Es un ánimo positivo, que pocos son capaces de llevar hasta el final del ciclo solar de 365 días que tiene la tierra. Entrando el año, adicional a las noticias no tan buenas de la política internacional, con un presidente estadounidense rascándole las bolas al tigre, aupado en su supremacía bélica,  proyecta temores a todo el orbe y los sucesos naturales pasan a segundo grado; vimos por ejemplo, que en Puerto Rico, el sismo del día 6 de enero de 2020 dejó serios daños, su magnitud de 6.4 con una réplica casi enseguida de 6.0 grados, provocó temor entre los boricuas, que ya venían sintiendo sismos continuos desde el 28 de diciembre de 2019.

 Mientras eso pasaba en Puerto Rico, a pocos kilómetros al suroeste, en la masa continental, los días 5 y 6 de enero sacudían dos sismos de similar intensidad las costas oaxaqueñas en México; ya antes, el día 3 de enero, había temblado en Chile; y el 28 de diciembre de 2019 en Albania. Este último con 39 víctimas reportadas. Las intensidades han sido similares. Evidentemente no sabemos porque haya despertado la tierra al 2020 con tanta actividad, lo que sabemos es que la continuidad de los sucesos se extenderá con mayores intensidades y que debemos esperar a que se suceda en todos los lados susceptibles, hasta que la tierra logre su nuevo equilibrio. Por mientras, ya nos dio señales de que sigue el curso del cambio y que no parará porque es energía y la energía tiene que renovarse.

Desde el día 4 de enero, del 2020, se ha informado de incendios forestales sucedidos en Australia, fenómeno que se está globalizando, debido a la forma en como nos conducimos y como consumimos los humanos. Los efectos de estos incendios han alcanzado la masa continental de África, la gran humareda proyecta sombra sobre el continente africano, ya anteriormente habíamos leído sobre grandes incendios en el amazonas, en California, en Portugal y en México, las dos razones por las que no nos enterábamos antes son: o porque no estábamos tan conectados todos en la información o porque no existían incendios de gran magnitud, conforme pasan los días y los sucesos se acumulan, es regla inminente que el hombre está dando fin a esta sociedad, no será la tierra la que sufra, es el hombre caminando hacía su exterminio.

Vale la pena preguntarse si todavía hay esperanza y aferrarnos a ella o simplemente dejar que las cosas caigan solas, por su propio peso y dejarse llevar por la corriente de sucesos. Al final, todo acto concluido es destino, el destino no está en el azar, el azar es sólo una palabra incrustada en el vocabulario del común para explicar eventos de los que no tenemos una definición plausible.

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