La subjetividad. Historias de Juan de Tama II (Despertar Poético)

La Subjetividad. Historias de Juan de Tama II

El paletero. (viene de la edición anterior)

  • ¿Qué tanto gesticulan viejos cochos -Dijo el paletero –

La tensión se calmó y se relajaron los cuatro, el paletero era un ser extraño, tenía una inteligencia superior a muchos, creía en otros mundos, creía en otro tipo de dioses y creía en el hombre. Sus platicas versaban en la vida en otros planetas, en seres extraterrestres, nadie entendía que con su nivel de conocimiento vendiera solamente paletas. Juan de Tama decía que por eso vendía paletas, pues lo tachaban de loco; sin embargo, Sabino y Jacinto no lo juzgaban, se decían muy viejos para ello.

  • Aquí estamos nada más pasando el tiempo, ya ves que como viejos únicamente nos interesa platicar para no morir -Dijo Sabino.
  • Y tienen razón viejos verdes, yo sé que ustedes sólo vienen a misa a ver nalguitas, si bien que vi que le echaron el ojo a las tres García cuando se fueron a las oficinas, ese cadereo no lo hacen nomás porque sí.
  • Ya vas a empezar con tus sandeces -reprochó Fidel, mientras Juan y Sabino reían.
  • Tu eres el más mocho Fidel, todavía recuerdo cuando íbamos a la primaria, nos decías todos los colores de calzones que traían las compañeras, te la pasabas revisando bajo las bancas y con tu espejito en el pie. Que bonitos esos días, todavía tengo el espejo con latón labrado que tiene un caballo en alto relieve, ya no me puedo agachar para ponérmelo en el pie, aparte de que ya no sabría que hacer si llegara a ver unos calzones.

La tensión bajó de nivel, todos se relajaron y empezaron a contemplar la naturaleza, a lo lejos veían los cerros incendiarse, a lo lejos se escuchaban las voces de la naturaleza, aves cantando, burros llamando a su pareja, en un corral que se veía pasando el pueblo se escuchaba el trajín del hombre entre ecos, los tractores retumbaban, contrastaba con que allí, en la placita de ese pequeño pueblo, cuatro viejos charlaban con un joven, ya maduro, pero joven al lado de ellos, haciendo un corro alegre e indescriptible por la diversidad de ideas y por las diversas ocupaciones que unos tenían y otros habían tenido.

Pareciera que eran contrincantes en ideas; sin embargo, entre todos, a pesar de esas diferencias, entre ellos había cierta camadería y respeto, aupados más en la monotonía del pueblo que de su necesidad de combatir ideas, sus miradas, laxas, vagaban entre los árboles de la plaza, mientras sus vidas transcurrían entre la plaza, la iglesia o las casas de los viejos, que se sabían útiles cuando el recuerdo los llamaba, se sabían importantes para ellos mismo, pues su energía se encendía en la guerra de ideas, sosteniendo sus cuerpos sólo gracias a eso, así podían darle alimento a sus interminables platicas…

  • ¿Está feo el clima verdad? -Preguntó Juan.
  • Eit -asintió Sabino -Hasta el cerro sufre por el calor, ya se quemó todito, desde el cerro del tigre, hasta el Cirián.
  • Es que los aguacateros quieren tierras para sus siembras- Dijo El Paletero.
  • Pero este clima no es para aguacates, es tierra caliente.
  • Si es cierto, se me fue, es la costumbre de leer noticias de Michoacán.
  • ¡Ah, pos sí!, somos unos ingratos, por unos pesos destruimos nuestra tierra, pero como estamos fregados, no importa la tierra, sino vivir nuestro tiempo con algo de dinero.
  • Eit- Asintió el Paletero. Ahora que me acuerdo, estaban hablando de dios ¿No es cierto?
  • Cierto -Dijo Juan de Tama – Hablábamos del dios bueno de Fidel, pero no llegamos a ningún acuerdo.
  • Pues no -Dijo Fidel -Este Chinto como no cree, tampoco quiere que yo tenga fe.
  • A mi me da igual que seas mocho Fidel, cada quien se muere de su ignorancia.
  • No empiecen -Apaciguó El Paletero, si tu Fidel crees, está bien, esa es tu fe, morirás con ella, espero que no por ella, y si tú Jacinto no crees de la manera que Fidel cree, sólo respeta, déjalo creer.
  • Yo lo dejo, pero me desespera que no vea que la iglesia urde planes para secarle el cerebro.
  • Ninguna institución, credo o fe le seca a nadie el cerebro -Dijo Juan de Tama -Cada uno de nosotros somos responsables de escalar al nivel de conciencia que queramos, si la fe o no fe están a un nivel y allí estamos cómodos, si regamos o secamos el cerebro, a Fidel nadie lo obliga a asistir a las ceremonias, a ti nadie te obliga a no asistir a ellas, hacerlo o no hacerlo no te modifica en nada tu biología.

Ya habíamos comentado en que sólo se modifica la idea de una vida más allá de la muerte; por ejemplo, aquí está El Paletero, que cree en reencarnaciones, y mírenlo, anda por la vida igual que ustedes, trajinando para comer, sobrellevando las críticas, viviendo el mismo tiempo que ustedes. Si Fidel cree en dios, sí Jacinto no cree en dios o sí El Paletero cree en una fuente de energía universal que nos crea, es exactamente lo mismo, los tres llegarán a la muerte en las mismas condiciones físicas, sólo con diferente idea, ni el dios de Fidel se molestará, ni anatemizará a los otros por creerse el dueño del universo y sus vidas, ni la energía creadora de El Paletero peleará por un alma que anda descarriada en otra fe.

Lo único seguro es que el día de la muerte de cada uno de nosotros, el cuerpo dejará de vivir y todos los organismos se integrarán a la tierra, a la tierra no le importa tu creencia, ella te tomará por igual y te desintegrará en elementos químicos y te integrará nuevamente a su sistema biológico. Allí es donde verdaderamente estará fincada nuestra fe, en ese pequeño paso, que es pasar de un estadio de vida a uno de muerte, y que la conciencia y las ideas allí morirán, sólo quedará la energía vital. Fidel dirá que es el alma o espíritu, Jacinto dirá que los gusanos transformaron la energía en una nueva vida, y El Paletero dirá que se va al palacio de la justicia, aludiendo al simil religioso del purgatorio, en espera de ser juzgados.

  • Pero sólo dios nos juzgará -dijo Fidel.
  • Eso crees tú Fidel, -dijo Juan- así te lo inculcaron tus padres, te hicieron ferviente creyente de una religión que tiene apenas 500 años en este país, ese tiempo bastó para que te metieran esa idea. Lo que no te dijeron es que para llegar a dios tienes que pasar muchas pruebas, entre ellas la ayuda desinteresada a los demás y el conocimiento de ti mismo como parte indivisible de dios. A ti sólo te enseñaron a rezar un par de oraciones, el credo e ir a misa los domingos.
  • Patrañas -Dijo Jacinto- Dios no existe, y si existió Nietzsche lo mató.
  • No es verdad, Dios inventó a Nietzsche para hacerse el muerto, pues quiere que nosotros lo busquemos.
  • ¿Dónde? ¿En la iglesia?, nah, allí van sólo los hipócritas que rezan para que les perdonen unos pecados que no están dispuestos a dejar de cometer. Eso de ir a confesarse cada viernes para tener la ilusión de estar limpio, es una verdadera incongruencia, no tienen las agallas para pensar, decir y hacer cosas bondadosas, la bondad no se adquiere yendo a golpearse el pecho.
  • Tranquilo Jacinto -Medio El Paletero- Si Fidel tiene esa fe, es de él, sabes bien que en las apuestas alguien tiene que ganar o perder, si mañana morimos los tres y tenemos que presentarnos ante dios porque existe, Fidel habrá ganado, si no existe, no tendrá problema.
  • Pero existe -Asintió Fidel.
  • Nadie lo ha comprobado -Dijo Juan- nadie lo ha visto, nadie lo ha tocado, nadie lo ha escuchado; sin embargo, en nuestro ser queremos creer en la existencia de un ser todopoderoso, con el nombre que sea.
  • Tiene razón Juan -señaló El Paletero -Dios, energía o la inexistencia de dios son la misma cosa, en el equilibrio de las cosas siempre estará dios aleccionándonos o premiándonos, si no crees en dios, creerás en el destino, si no crees en el destino, crees en el karma, todas son hijas de la misma madre; por ejemplo, El Paletero aleccionado más por la cultura hermética, nos podrá decir que hay un dios padre, padre de Jesucristo y de nosotros, Fidel asentirá en esa acepción, Jacinto asentirá en la existencia de un maestro llamado Jesús el cristo, sólo como un gran sabio, en eso estará de acuerdo el Paletero, y los tres saben que si hacen actos de bondad a uno lo compensará dios con un pedazo de cielo, a otro lo compensará el destino con cosas buenas y al otro lo compensará la ley del karma, proporcionándole darma ¿Y quién es el más afortunado?
  • Yo- Dijo Fidel.
  • No, yo -mencionó Jacinto.
  • Están locos -dijo El Paletero- Soy yo, porque mis ideas son más universales y están escritas desde el inicio de la humanidad.
  • Todos tienen razón, pero los más afortunados somos Sabino y yo, porque no esperamos nada y recibimos todo, sin meternos en problemas dialecticos, y sea el destino o el karma o dios, somos afortunados de razonar y aprender.
  • Sí -Señaló Sabino -Sin dejar de contemplar los puestos de elotes, con la saliva fluyendo.
  • Yo creo que El Paletero debe contarnos su ideal de la vida después de la muerte, la teoría de las reencarnaciones se me hace interesante, total, ya casi van a dar las seis y ustedes a las siete se van, mejor que nos cuente eso que me interesa.

Los demás asintieron, y voltearon a ver a El Paletero, en espera de su información.

  • Cuando uno muere, el cuerpo debe ser incinerado, rebajado a su componente mínimo en carbón, eso lo debemos hacer para matar a todas las personalidades que tenemos y que se nos presentan a lo largo de la vida, porque después de los siete años, el niño las crea, eso nos hace identificables ante el mundo, así que sólo quedará el espíritu libre que se integrará al centro del universo para volver a ser lanzado a otro cascarón, que viene a ser una nueva vida.
  • No entendí -dijo Sabino – que se empezó a interesar ¿Tenemos varias personalidades?
  • Claro, tantas como egos, y si están muy desarrollados los egos, esos nos forman las personalidades, así que veremos personas alegres, otras tristes, otras enfadadas, otras melancólicas, todas vienen de un mismo origen: el ego. El ego no es sólo decir que somos egoístas, es sólo el demonio que habita en nosotros. Sí es muy fuerte, no hará fuertes en las personalidades que mostremos; por ejemplo, si alguien es propenso a la ira, será iracundo, esa será una personalidad con distintos tonos.
  • Esas personalidades mueren en vida cuando dominas tu ira, y mueren contigo si te incineran, si no lo hacen, tus personalidades vagarán por el mundo, por los lugares que caminaban cuando vivían, y les llamarás fantasmas.
  • ¿Y los juzgan ya muertos? ¿Y se van al cielo? -Inquiere Sabino.
  • Si, existe una balanza que determina tu grado de podredumbre o grado de salud de tu alma, la ley de la balanza mide tus actos buenos contra tus actos malos, así podrá determinar en qué ámbito te regresará a la vida para cumplir otro ciclo. Si fuiste bueno en la otra vida, la nueva vida te será tranquila y relajada, si fuiste malo, se te pondrán los mismos obstáculos de la otra vida, hasta que hayas aprendido, así funciona esto.
  • ¿Se llama aprendizaje?
  • Si, así de simple, aprendes la lección y avanzas, no la aprendes y retrocedes, y en estos días, nuestras almas están retrocediendo, no aprenden a ser buenas, hay mucha maldad y mucho retiro de almas, que tienen que ser reintegradas a la energía universal.
  • ¿qué les pasa a las lamas de los hombres malos?
  • Eso es lo más simple de explicar…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *