La tercera llamada es la vencida

La tercera llamada es la vencida

Ya no hay vuelta atrás, el mundo ha cambiado. Nosotros, el hombre, debemos de cambiar. Hoy, como hace diez años, como hace 9, como hace uno, letras, tras letras, se señala que nos está llevando pifas, nos estamos muriendo y seguimos cavando con la esperanza de que el hoyo nos haga salir a la superficie, como si excavar nos llevara a la luz.

Hace veinte años se hablaba de la desaparición del lago de Pátzcuaro, hoy de vuelve a hablar de ello, y como decía Bierce, la discusión la hacen los vivos, los muertos solo hacen cosas de muertos. Así nosotros, podremos invertir millones de páginas, millones de letras demostrando que los lagos se mueren, que los lagos se secan, que el futuro es la muerte de los lagos. Pero los lagos simplemente desaparecen, pasó con el lago de Texcoco, allá por los años cuarenta se veían enormes tolvaneras, hoy las vemos en el lago de Cuitzeo, hoy las vemos en el lado poniente del lago de Pátzcuaro.

 Los lagos seguirán muriendo, mientras nosotros solo tiraremos mares de tinta, que, si los invirtiéramos en agua, ya habrían de estar llenos nuevamente. Pero no, nos sentimos tranquilos señalando, criticando y juzgando, así tenemos el futuro moral asegurado, porque diremos ¡Yo se los dije, ustedes no me hicieron caso!, y podremos dormir tranquilos mirando los yertos prados antes cuerpos de agua, ya no tendremos esos colchones climáticos protegiéndonos de los calores infernales, ya no tendremos esos charales tan gustados, ya no tendremos esas vistas espectaculares, ya no tendremos lago, y después, ya no tendremos vida ¡Qué cosas!

 Somos la peor especie que ha tenido la tierra, pero como todo tiene una razón que justifica la acción, la tierra debe tener un plan muy maduro como para permitir tanta expoliación, quizá solo maneje nuestro inconsciente de manera consciente y nos haga tomar decisiones distintas a las que se deben tener para la vida. Porqué ahora, la tierra prefiere ir cobrando facturas a su paso, firme, sin desviarse. Todo el caos tiene un orden que solo puede ser vistos por los que están preparados. El hombre cree que todo esto es designio de un dios malhumorado, que se molesta por tanta indecencia y depravación. No sabe que ese dios al que culpa, es solo la fuente que los guía a donde se resisten ir, solo porque el camino de bajada es más cómodo, porqué subir es esforzarse, ser bueno es esforzarse, es pelear contra todos y contra sí mismo.

 El hombre no ha querido saber que todo lo que le acontece es derivado de lo que genera, el hombre es su propia perdición, todo lo disfraza de bondad y benevolencia. Mientras en su camino va destilando maldad, no solo la desaparición de los lagos es responsabilidad del hombre, también el cambio de los microclimas en todo el país. El progreso se muestra con la cara bonita de la parafernalia, el boato, el oropel, mientras a sus espaldas va dejando destrucción y muerte, miles de basureros hay en el mundo, donde el hombre entierra todo lo que su ego creó, miles de hectáreas muertas producto de su avaricia, Michoacán es muestra de ello. Desde 2010, cuando el narcotráfico se apoderó de las tierras de cultivo, sometió a sus poseedores, los despojó de sus propiedades, la tierra ha perdido a muchos de sus protectores.

 Ahora, la pasión desmedida por el dinero no solo ha movido los intereses del crimen, también el de las mentes sencillas que, en afán de tener un poco más de recursos económicos, han tolerado y permitido asesinar al bosque, para modificar su flora y cultivar aquello que hoy se vende, sin imaginar que sus acciones ya empiezan a tener efectos. Aún, los efectos no son particulares, ni directas a sí mismo, todavía los efectos son impersonales, creen que los lagos muertos no son su problema, creen que son problema del gobierno, de un gobierno falaz y corrupto que solo busca fotos y reflectores, y son profesionales en sacársela donde hay agua aún, y no tienen tampoco interés en cuidar de un lago, y dejarlo vivir, porque el agua la necesitan ellos allá lejos del lago, donde están sus propios cultivos, que se llenaran tarde o temprano de sangre de inocentes.

 Hoy, el agua que llegaba a los lagos ha sido cooptada por los agricultores, mañana será sangre. Ya, aunque quieran, no tienen un contrapeso para detenerse, llevan mucha inercia. La carrera de destrucción de bosques y sus derivados lagos no se ha detenido, porqué quienes deberían detenerla, son quienes la fomentan ¡Vaya dilema existencial!

 En el año 2017, salió a la luz un pequeño escrito denominado “los aguacates del diablo”, decía: “Michoacán produce 120 mil toneladas de aguacate al mes, convirtiéndose en el principal exportador a nivel mundial de este fruto, que ahora es conocido como “el oro verde” por su sabor y demanda. Pero hace 15 años, el aguacate ni siquiera figuraba entre los frutos más codiciados para exportadores y las tierras de cultivo eran apenas unas cuantas hectáreas, pero desde hace unos años la demanda aumentó 30 veces, recuerdan los pobladores del estado.

El documental “Los Aguacates del diablo” fue elaborado por la cadena France 2 y narra cómo la demanda de aguacates ha crecido a tal grado que se han deforestado cerros completos para cultivarlo, con ello también ha crecido el problema sanitario con el uso de insecticidas tóxicos que están afectando a la población. Cierto es que la demanda es alta, que el precio de la fruta ha aumentado, eso es una buena razón para que miles de hectáreas sean deforestadas, este auge atrae no solo a simples agricultores, también a los delincuentes, que han talado de manera indiscriminada los cerros para seguir el camino del oro, provocando a su paso y su alrededor un desastre ecológico, de magnitudes todavía no dimensionadas.

¿Algo podemos hacer para que se revierta el daño? No. Ya no se puede hacer nada para revertir el daño, nada de lo humanamente posible, porqué el dilema entre que se mueran de hambre millones de personas hoy, a que se mueran millones de personas por enfermedades producto de la polución mañana, es preferible a que se mueran en el futuro, pues el futuro representa la esperanza de encontrar un nuevo atajo para atajar la muerte. Pero como toda creación requiere de la destrucción, crear más vida, o darle más tiempo al cuerpo para permanecer en este plano, requiere de destruir algo, y eso es el mismo cuerpo, sí podemos presumir que nuestra expectativa de vida aumentó, que somos más longevos ¿A qué costo?

 A tener un cuerpo soportado por la ciencia, soportado por elementos no naturales, apoyados por la medicina, llegar a viejo, enfermo y tomando cientos de medicamentos, que nos mantienen vivos, sufriendo, pero vivos, y con el riesgo mayor, de una epidemia de dimensiones catastróficas, debido al deterioro de la naturaleza producto de esa creación o progreso. Efectos que ya estamos viendo, estamos en el quicio de una puerta que no debimos abrir, estamos a un paso del colapso de la humanidad, y no solo son los lagos secos los que indican nuestra decadencia, no son las deforestaciones que realizamos para poder plantar aguacates, no son los cerros de basura, no son las grandes concentraciones de basura, no, esos son solo algunas herramientas que le hemos dado a la vida para cobrarnos la factura por nuestra inacción que infló nuestro ego.

 La inercia de destrucción que traemos es difícil pararla, solo nos queda esperar a que ella se pare sola, y lo va a hacer, en cuanto la población se reduzca, ya empezó la naturaleza a reducirla, 2020 e inicios de 2021 son los claros ejemplos de que estamos al borde del colapso y que no podemos hacer nada, pues ni rezar ha detenido la muerte. Sabemos que no todo está perdido, por allí deben andar algunas personas que conozcan el destino del hombre, que conozcan la manera de sobrevivir a esta crisis. Esas personas estarán ayudando a quienes quieren ser ayudados y que se han retirado del camino de la destrucción, que viven de la tierra, en la tierra y para la tierra, que saben cómo agradecerle a la vida la oportunidad de estar aquí.

Ellos son los que están realizando la tercera llamada, que solo será escuchada aquél que ha recibido un gran golpe, aquel que ha entendido su función y destino, y que sabrá como salvarse de todas las incidencias de este mundo cada vez más presionado por el hombre, se salvarán solo los que entiendan la señal, los que sepan a donde dirigir sus pasos, estos hombres, son los que conservarán la memoria, tal y como ha sucedido en cada exterminio de la humanidad, saben que salvar a la tierra y sus vidas, no es salvar a la naturaleza, es salvarse a sí mismo, el que tenga ojos que lea.

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