Las civilizaciones por venir (Despertar de la tierra)

Las civilizaciones por venir

Con la implementación de nuevas tecnologías, se están descubriendo vestigios de civilizaciones ya desaparecidas, sumadas a los miles de vestigios ya reconocidos y a los miles que son de conocimiento popular, pero que no han sido integrados al catálogo de los organismos especializados, por el temor que tienen los poseedores de que les decomisen los terrenos. Hablamos de sociedades que en determinado momento desaparecieron dejando únicamente el rastro de lo que no se pudieron llevar: sus construcciones. Esto habla de que la tierra siempre ha estado ocupada, desde el principio de su creación, en cada cambio de eje, miles de civilizaciones quedan sepultadas por los fenómenos naturales y la mayoría de la humanidad muere.

La historia oficial del hombre actual no llega más allá de los 6 mil años, se conoce poco de las civilizaciones del pasado, y habla de culturas de las cuales tiene vestigios que han tenido la suerte de ser estudiadas a profundidad, como la Egipcia, fenicia, maya, inca o persa, su interpretación no deja de ser sólo eso, una interpretación desde nuestro tiempo, con ideas preconcebidas por nuestra idiosincrasia y a pesar de que la historia las menciona como las iniciadoras de la época civilizada del hombre, no lo son, son sólo un eslabón de alguna cadena de vida. Lo que mencionan sobre la vida, ideología, costumbres o cosmogonía de las civilizaciones estudiadas, desde luego son sólo especulaciones de la forma de vida que tenían los moradores de los poblados descubiertos, pero a ciencia cierta no lo sabemos.

 Lo que sí sabemos, es que la tierra ha sido habitada por miles de pueblos que han ido desapareciendo conforme van llegando a su madurez social o han cumplido sus destinos y que conforme la tecnología en la actualidad avanza en su desarrollo, nos permite descubrirlas. El hombre actual piensa acorde a su razonamiento pueril que las civilizaciones vienen directamente de la edad de piedra a la edad de hierro y de allí a la edad moderna, de una manera lineal, sin que haya procesos intermedios, esos que les permitan generar artilugios que los hagan poderosos, que le permitan construir edificios perfectamente alineados, edificios armoniosos y monumentales, o la capacidad de hacer cortes precisos en piedra. Se habla solamente de una línea de tiempo entre las múltiples civilizaciones desaparecidas hasta la nuestra, pasando de la caza y recolección a la agricultura y de allí a la revolución industrial, prefacio de nuestra era.

Las nuevas tecnologías no sólo han permitido descubrir nuevos vestigios, muchos escondidos en las selvas, otros bajo las aguas, bajo pantanos, también nos ha permitido identificar estadios de habitación del hombre en la tierra, en tiempos que se supondrían no albergarían civilizaciones; o sea, en etapas atrás de los 6 mil años que marca nuestro conocimiento de las ciudades conocidas y estudiadas. Esta misma modernidad nos sorprende con cada vestigio encontrado, nos señala también que en la tierra habitaban más pueblos de los reconocidos por la historia oficial y al leer la información que nos entregan los nuevos descubrimientos, vemos que se suman cada vez más asentamientos antiguos. Más antiguos a los conocidos. Sembrando más dudas sobre el origen e influencia de dichos pueblos.

 Gracias a la modernidad, también nos ha permitido encontrar información que se consideraba perdida u oculta, por la recuperación de libros perdidos, de petroglifos, de estelas, de señales, de pinturas, de simples artículos de uso cotidiano. La recuperación de información antigua, se debe en mucho gracias a la generosidad de personas que contaban con ella, como libros antiguos, que tienen información generada por pueblos desaparecidos o por mentes brillantes, también ya desaparecidas. Inclusive, los maestros del misterio, como los gnósticos y masones, están ahora compartiendo su información en la red al público en general; ya muy poca información es oculta, al menos esa es la idea que nos estamos formulando.

 Comentábamos pues, que la historia actual aun considera que la historia de la humanidad en la tierra es lineal y que no ha existido otra raza, que los vestigios encontrados pertenecen a los primeros pobladores de esta misma raza y nos hacemos los sorprendidos cuando vemos las edificaciones enormes que aún se mantienen de pie, no tienen un objetivo claro, ni una civilización específica y reconocida que la hayan habitado; por ejemplo, aún no sabemos quiénes habitaron Teotihuacán, suponemos que las edificaciones son templos dedicados a los dioses, pero no podemos asegurarlo. Lo que, si podemos, es hablar de las maravillas de los constructores que participaron en ellas, porque se “supone” que las construyeron con pocos recursos y con pocas herramientas que, se “supone”, deberían tener. Casi suponemos que se erigieron los grandes monumentos a sólo pico y pala.

Desde luego, ese desconocimiento o esa falta de visión no permite ver más allá de nuestros ojos y nos consideramos verdaderamente sorprendidos, creyendo que las civilizaciones antiguas realizaron un esfuerzo sobrehumano para ejecutar obras enormes, nos imaginamos a miles de personas, usando sólo sus manos y sus herramientas arcaicas. Pero desde luego eso no debe ser correcto, lo correcto es que todas las civilizaciones, en cada etapa de madurez, alcanzan un nivel de avance tecnológico similar o superior al nuestro, no sólo en técnica y tecnología, también en cosmogonía. Por ello podemos ver miles de obras abandonadas, regadas en todo el mundo, y no es que el hombre quisiera abandonar sus posesiones, vemos ahora que el hombre puede matar a su hermano o a su familia por el simple hecho de querer poseer los bienes del padre muerto, no tendría que ser distinto antes.

 Pero algo grande pasa siempre y desaparecen los hombre de pueblos completos, como el maya que se “supone desapareció” por una sequía, la cual suena a nuestros oídos algo descabellada, ya que los mayas se asentaron en una zona rica en agua, el agua aflora en toda la península a escasos uno o dos metros de profundidad por lo general, así podemos ver a lo largo del planeta grandes obras, que señalan la existencia de otras razas que vivieron y murieron en la tierra, la continuidad es el hombre, y no es lineal su desarrollo, es como una onda de sonido, sube y baja. El día de hoy estamos en la cresta de la onda, prestos a desaparecer, para dar inicio a una nueva civilización, la cual en unos dos mil años nos estudiará con la misma incongruencia que nosotros hacemos estudio de las antiguas, gracias a las ruinas o vestigios, nos uniremos a las enormes edificaciones antiguas repartidas por todo el mundo, ya en Egipto con las pirámides y efigies, ya en Jordania con Petra, ya en México con las pirámides de Teotihuacan, o las cabezas colosales en Tabasco, ya en la Isla de Pascua con los Moais, ya en Nasca, ya en el Atlántico con la calzada Bimini, ya en China con los monumentos Búdico o la gran Pirámide, ya en Cuzco, ya en Yanoguni en Japón.

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