Las palabras tienen poder para influenciar

p. Agustín García Celis

La descomposición del tejido social, siempre nos ha llevado a reflexionar el porqué de los acontecimientos. El cómo es posible que no hagan nada para detener ciertas acciones y surgen entre los comentarios de la sociedad, muchas interrogantes ante los conflictos actuales. En el común de las personas hay miedo, se sienten atemorizados, en ocasiones defraudados por las autoridades, muchos de sus diálogos son de incertidumbre y con ciertas interrogantes: ¿Quién podrá solucionar estas situaciones?, ¿Quién podrá defendernos?, ¿Quién tendrá la capacidad de mejorar esta descomposición del tejido social?, etc.

De todas las interrogantes que hay en el diálogo de las personas, podemos comprender las preocupaciones actuales y la falta de gobernabilidad en la sociedad. Cuando alguien se atreve a peguntar a quien debe dar respuesta del conflicto social, se evaden las preguntas con silencios o con propuestas, pero no se responde a la pregunta del ciudadano. Si el que debe responder a las preguntas no sabe cómo afrontar la descomposición del tejido social, y solo se elaboran discursos morales vacíos de contenido o se dan opciones subjetivas en cierto modo sin un rumbo claro, lo cual nos deja ver que hacen falta mejores alternativas para proyectar la sociedad.

Podemos descubrir que las palabras tienen mucha influencia en la vida de las personas y pueden influir impresionantemente en los cambios de la sociedad. Cuando pensamos en la palabra violencia, seguidamente la asociamos con toda una problemática  en la humanidad, porque podemos relacionarla con la corrupción y de ahí con estructuras sociales, con instituciones, con grupos de personas y proyectarla en la descomposición del tejido social. Si pensamos en la palabra libertad, consecuentemente la podemos asociar con la toma de buenas y malas decisiones, relacionarla con las marchas sociales, cambios en las leyes constitucionales y en ocasiones terminan en confrontaciones humanas en la sociedad.

No cabe duda que las palabras tienen poder, poder de cambio positivo en la sociedad, poder para mover voluntades a favor de obras buenas e incluso la palabra puede infundir fuerzas en las personas que se han rendido ante la problemática social y puede ser un motivo para los que han dejado de creer y se hacen justicia por su propia mano. Por eso la palabra tiene poder para transformar la mentalidad en las personas.

Por medio de la palabra se fortalece a la persona o se destruye. Incluso la palabra puede marcar a la persona en su historia genética y social para toda la vida, al grado de influenciar fuertemente el desarrollo de toda una costumbre y de proyectar muchos cambios en un ambiente social y cultural.

La palabra por sí sola ya tiene un cierto poder, pero toda fuerza a la palabra se la da la persona, la cual se abre o se cierra a recibir esta influencia, sin importar si es verdad o es mentira. Por eso debemos cuidar la manera en la que nos expresamos, pero también ser muy astutos para descubrir la manera en la que se utiliza la palabra, para transmitir un mensaje e influenciar nuestra vida cotidiana para bien o para mal, pero sobre todo, para identificar la verdad y vivir una vida apegada a la realidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *