Líbranos del malamen (Política en lo oscurito)

Líbranos del malamen

Don Cedano había bajado a la civilización, por fin veía en el hombre algo de razonamiento, miren que pocas veces se ve al hombre siendo razonable, era extraño, lo sé, así son de extrañas as situaciones que vive el hombre cada día, como extraña era mi manera de vivir este día, saliendo de la comodidad de mi amada poltrona, era temprano, era domingo, era 17 de Junio de 2018, hasta anoté el día, imagínense, Don Cedano en la plaza de Zitácuaro, y ni un alma, y menos almas había por allá por el Rincón de Cedano, de donde es originario Don Cedano, no había almas en las calles de la ciudad de México, no había almas en el centro de la ciudad de Morelia, no había almas en las calles de Guadalajara, al fin el hombre y su recogimiento hacían de las suyas, el hombre se mostraba respeto, era reservado, tranquilo, respetuoso de sí, vaya que felicidad, así, Don Cedano sin tanta contaminación, pocos autos en las calles, poco ruido de los negocios, pocas personas en la calle, caminaba a sus anchas, feliz de la vida, ¿Por fin el hombre había alcanzado la clave de la felicidad?, parecía que sí, las personas que pasaban al lado de Don Cedano lo saludaban afablemente, con genuflexión y toda la cosa, y Don Cedano decía: ¡caray, que gente tan amable! Y Don Cedano se pellizcaba los brazos para ver que no estaba soñando, y no, efectivamente no estaba soñando, toda la atmosfera estaba destinada a ser parte de la felicidad del hombre, hasta los árboles brillaban de una manera más amable, los edificios estaban en armonía, las aves cantaban con tanto placer, que Don Cedano se sentía parte del universo, ahora si había encontrado la paz en la tierra y a los hombres de buena voluntad, imagínense un día domingo, calles y plazas solas, ¿Y del mentidero electoral?: nada, todo es amor, todo es paz, así que Don Cedano se sentó en una banca en la plaza principal, admiró por fin la arquitectura de la iglesia, el pequeño quiosco, la belleza de los árboles, suspiró y se sintió en la gloria, no habían pasado ni diez minutos que Don Cedano estaba ensimismado y en la gloria, cuando desde dentro de las casas de los alrededores y los no derredores salió un grito desesperado, fue tan fuerte, que Don Cedano fue levantado en vilo de su asiento, hasta la fuente cantarina vibró y levantó sus aguas que querían salir huyendo, ese grito desgarrador decía algo ininteligible que dilucidé como “GOL” de México, y Don Cedano no sabía que pensar, pensaba en los goles que nos había metido el gobierno de Peña con la gasolina, con las privatizaciones, con el costo de la energía, con las concesiones del agua, en eso pensó Don Cedano, después pensó que nos había metido gol Ricky Ricón Anaya con su riqueza mediante la limpieza, o Mid que no Meade con sus triangulaciones, y don Cedano pensó en un gol futuro que puede o no existir y sería generado por San Péjele cuando mantuviera a tantos insignes mexicanos con recursos con lo no insignes mexicanos, o sea los que vivirán del presupuesto y los que pagaran los gastos de los que vivirán del presupuesto, y San Péjele se pinta solo para eso, para regalar recursos y pelearse con los que los aportan, salvo, digo, salvo si sale de su dispendiosa bolsa, o sea que sean recursos propios ¡ajá!, bueno, después de pensar Don Cedano en cual tipo de gol era el grito desgarrador que escuchó, se sumió nuevamente en una quietud ahora si tenebrosa, Don Cedano volteó para todos lados esperando nuevamente escuchar algún otro sonido, y ¡uff! Ya saben mis siete lectores, que cuando el silencio es tenso, alguna desgracia avecina, como cuando los niños no hacen ruido, es que están ocupados en descubrir nuevas formas de molestar a sus padres, así estuvo Don Cedano, en tensa calma, en tensa espera, y apenas cumplidas dos horas, las calles se llenaron de vida, salieron de no sabe dónde cientos de personas felices, contentas, diciendo que ¡habíamos ganado!, ¡había ganado México!, y Don Cedano se decía ¿Será verdad tanta belleza?, ¿Qué habíamos ganado? ¿Se terminó la violencia? ¿Ya no hay corrupción? ¿Se acabaron los moches? ¿No necesitamos a los políticos? ¿Qué? mientras Don Cedano se hacía esas preguntas, las calles se llenaban de ruido, hasta que un par de jóvenes se sentaron al lado de Don Cedano y le preguntaron y se respondieron como es costumbre, ¿Vio el partido? Estuvo chingón ¿Verdad?, si, ese Chucky es una piola, y se fueron felices silbando felices, y Don Cedano no dijo una sola palabra, entendió que el clima de paz solo dura dos horas, así que se regresó al fresco de su estudio y su cómoda poltrona, con razón la ciudad estaba desierta, pensando en voz alta: el futbol nos hace olvidar todos los problemas, toda la violencia, hasta toda la política, es un sedante, y sí, ganó México y sí, le ganó a Alemania, vaya, ese pequeño respiro nos llena de optimismo, tanto para desarrollar teorías de conspiración, como decir que jugaron mal todo un tiempo como estrategia y se confiaran los alemanes o eso de que Alemania no gana nada en Rusia desde la guerra, aquella donde Hitler se volvió el mejor promotor de la muerte de la gente aria, y Don Cedano se pregunta ¿Solo el futbol nos puede unir? ¿Tanto para especular que se sintió un sismo artificial en la ciudad de México de tanto brinco que dieron los fanáticos?  Don Cedano se responde que sí, que efectivamente un evento de ese tipo mueve multitudes, ¡vaya paradoja! ¿Dónde quedaron los principios? No nos mueve la injusticia, no nos mueve la violencia, no nos mueve todo aquello que nos hace una sociedad infeliz, nos mueven las pasiones ¡Ay mis hijos de la jijurría!, Salve san Péjele, deme un hueso, que el futbol lo ha dejado estancado en el primer lugar de las preferencias de votos, si México hace la chica y gana le mundial, Don Bronco puede hacer lo propio.

La moridera.

Don Cedano parece obituario o parece que tiene acciones en alguna agencia de zopilotes, miren que dar noticias malas, y es que no le hacen caso esos chamacos de la política, ya les ha explicado hasta la saciedad que no se metan donde la dominan los violentos, y exijan a los que la llevan ahorita que terminen de una vez por todas con la violencia, que cada día está escalando, esa no para, hasta que hagan su trabajo de impartir justicia y eliminen la impunidad y la corrupción, les decía que parecía obituario, pues Don Cedano está preocupado y quiero que mis siete lectores también se preocupen, miren el dato, primero de El Universal: asesinan a candidato del PRD en Ocampo, Michoacán, el jueves 21 de Junio,  independiente a la alcaldía de Aguililla el miércoles 20 de Junio, hacia una semana había asesinado a un candidato de Taretan, llevamos 5 candidatos asesinados  en Michoacán, 49 en el país y mil candidatos que declinan debido a eso y Milenio reporta que asesinan a 2,530 personas en Mayo, cifra histórica, estamos rompiendo records, records que no debemos romper, pero somos necios, nuevamente señores del gobierno, le pido encarecidamente, les suplico que paren esta moridera, Don Cedano quiere morirse de viejo, no de muerte natural por balas perdidas o porque se atraviese en una balacera o por que a alguien se le ocurrió hacerlo morir, así quiero que muera el país: de viejo, feliz de haber cumplido su deber en la vida.

Don Cedano se retira a su pequeña biblioteca, a llorar sus penas, ya no sé si tenerle miedo a la multitud que ama los juegos pasionales, no sé si tenerle miedo a los candidatos que nos pueden salir más malos de los malos que sabemos son ¿o si tenerle miedo a la moridera, o decir como dijera Pepito: no le tengo miedo ni al diablo ni al malamen, y le preguntan ¿Quién es el malamen?, responde: no sé, pero cuando rezan nos dicen y líbranos del malamen, debe ser malo, así que no sé a qué temer, aunque sí sé que toda esa multitud que ahora es feliz ante un televisor es la más temida, porqué Octavio Paz decía: “Las masas humanas más peligrosas son aquellas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo… del miedo al cambio, y Don Cedano teme más al cambio que está viendo en el país, no es un cambio del que debamos sentirnos orgullosos. O incommodo Cedano

 

 

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