Los cínicos y su linaje (Política en lo oscurito)

*Don filosofo de Cedano

Los cínicos y su linaje

Leí a Gil Gamés, su columna se intitula Historia Universal del Cinismo. Me llamó la atención el título, rimbombante y culto. Me decidí a disfrutar una catedra de cínica elocuencia, pensé encontrar referencia al filósofo Diógenes de Sinope, y sus sátiras y diatribas contra la corrupción de las costumbres y los vicios de la sociedad griega de su tiempo, practicando una actitud muchas veces irreverente, la llamada anaideia, !que palabrota! debería haber sido inventada por Don Cedano, y no es otra cosa que el seguimiento a las costumbres naturales que persiguen los animales, como los perros y que asimilaron los cínicos de la antigua Grecia, que son la indecencia, el desparpajo y falta de pudor.

El principio de la filosofía de Diógenes de Sinope consistió en denunciar por todas partes lo convencional y oponer a ello su naturaleza. El sabio debe tender a liberarse de sus deseos y reducir al mínimo sus necesidades y así vivió su vida frugal, acompañado solo de un manto y un báculo, durmiendo bajo las estrellas, aunque su dormitorio clásico haya sido representado por un tonel.

Diógenes no dejó escritos, pero le trascienden varias anécdotas, tal es una que menciona a Platón dando la definición de Sócrates del hombre como “bípedo sin plumas”, por la cual había sido elogiado. Diógenes la escuchó, fue a una granja cercana, cogió un gallo, llegó a la academia y  desplumó el gallo y ante el asombro de los discípulos y del mismo Platón, lo soltó allí mismo, diciendo: “¡Te he traído un hombre!” y partió entre risas y doblándose sobre sí mismo, su ingenio era infinito, al grado de desafiar al mismo. Otra anécdota importante señala que, casi al final de su vida, una persona abordó a Diógenes sobre el camino que caminara tan rápido, ¿Pues ahora que estás ya llegando a la meta no deberías ir más despacio, incluso descansar? a lo que Diógenes le replicó: «Si tú estuvieras en el final de una carrera y tuvieras la meta ya muy cerca, ¿qué harías? ¿Irías más despacio o tal vez acelerarías el paso? Pues eso es lo que yo hago».

De ese tipo de cínicos desvelaba misterios esa columna, antes de empezar a leerla, ya la disfrutaba, pero ¡Oh, sorpresa!, caí de bruces, el insulso Gil Gamés es un irredento, un atentatorio contra las buenas costumbres del poder, estaba hablando de otro tipo de cinismo y de otro tipo de cínicos, me soltó un sopapo del que llaman soplamocos, Carlos Alberto Puente fue destapado por Pablo Escudero, ambos militantes del Partido Verde Ecologista de México, que ni es verde, ni es ecologista, ni enterados están del significado ese que tanto gusta a los ambientalistas defensores de los animales de sus granjas, del cinismo con el que manejan los conceptos de militancia, de piso parejo, de democracia, de protección a los animales, de ese cinismo hablaba, y me fui de espaldas: ese partido es solo una franquicia del PRI, un negocio personal de los dirigentes, ni militancia tienen, tienen trabajadores, ni ideología tienen, ¿O sí?, a lo mejor me equivoco porque el ex IFE no los aceptaría sin la carta ideológica y las firmas de sus cuates… digo de la militancia.

Vaya pues con el cinismo, Gamés se explaya contra los testaferros, ¿no será objeto de persecución?, lo dudo, en este país el oficio del periodismo viaja en primera, con una legalidad y seguridad rampante, pueden caminar por Veracruz como por su casa, por Michoacán se sentirán seguros, más en Nueva Italia, está demostrado, ¿No?, el angel de la conciencia me dice que ando errado, pero como la vida así se comprende entre el errar y el ir, no le tomé importancia, solo atiendo a lo que dice nuestro gober pechocho “En Michoacán no pasa nada”, en fin, el cinismo no era lo que creía, no en esa columna, jamás pensé que hablaría mal de Muñoz Ledo, que tiene una ideología de campeonato, los camaleones se mueren de envidia, el prócer de la patria ha desfilado atado a las chichis del presupuesto toda su vida, he visto imágenes de él siendo negociador del primer Tratado de Libre Comercio en tiempos de Santa Ana, y ahora siendo ideólogo del peje, eso se llama congruencia, “jamás te destetes o mueres ¿Qué sería de un político sin mamar del presupuesto? Solo un pobre político.

Otro cinismo, pero recargado y salpicado con la santidad del peje, es el usado por aquellos que juraron lealtad a los principios de su partido, el PRD;  y ahora lo juran a Morena, eso también se llama congruencia, pues la moda de nuestros días es hacer de la máxima de Marx un enunciado: “tengo mis principios, pero si no le gustan, tengo otros”, así los chapulinescos perredistas, priistas y demás relegados al polvo del olvido, encuentran en Morena el proyecto del Frankenstein moderno, adaptable a sus intereses y si hay promesa de hueso con mejores prerrogativas, que mejor.

Al final,  comprendí cuan ingenuo soy, sigo soñando como Savater con un mundo sin corrupción. Tendría que empezar nuevamente a soñar un mundo sin el hombre, solo así aseguramos ahora que la corrupción termine y el cinismo vuelva a sus cauces naturales, y algún emulo de Diógenes de Sinope llegue a la política y lo veamos salir más jodido que Mújica y lo alabemos y nos sintamos por momentos con pena ajena.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: