Los dioses y yo (Despertar Poético)

Los dioses y yo

El día de hoy he platicado con los dioses, los idos, los presentes y los por venir, estaban preocupados por el hombre, preocupados por su devenir, preocupados porque se estaban metiendo en una nueva etapa, dónde los dioses serían nuevamente olvidados, muertos y redivivos.

Dioses idos:                ¡Hermanos, la humanidad peca nuevamente de soberbia!, creen haber llegado a ser superiores a ustedes dioses presentes. Se mofan, blasfeman, los nombran en vano, los tienen como simples dadores de favores, están perdiendo autoridad, caminan el camino que ya antes cruzamos con dificultad y tristeza.

Dioses presentes:      El hombre no dejará su naturaleza humana por el hecho de sentirse un dios, eso le da poder sobre otros hombres, no sabe que también lo hace más vulnerable, lo hace caer en subjetividades pues jamás podrá ser un dios con ese ideal materialista, pierde de vista el Ain, se enfrasca en su lucha interna, batalla contra sí mismo, lucha contra su destino, el hombre contra el hombre, mientras eso pasa su mente se obnubila de oropel. Hemos fallado como dioses, creemos que somos infalibles, en el hombre demostramos nuestra falibilidad, los dejamos libres y caen en la sima profunda de la decadencia, mueren con miedo, con la idea de un infierno infinito, con la idea de cruzar el tártaro y permanecer dando vueltas en las aguas pútridas de la muerte, cuando la inmensa mayoría, cuando el común solo podrá aspirar a estar en el limbo, perdidos en busca de una nueva oportunidad de caer, creyendo que al renacer , la oportunidad será para obtener más presencia material ante sus semejantes, mirando abajo, la mirada siempre al piso, nacer, morir e ir adentrándose en los círculos malditos del infierno, no hemos sido capaces de hacerlos superiores al sí mismo, no hemos logrado orientarlos para ser superiores a nosotros, pues nosotros aún no logramos estar en el Ain con el gran Abuelo Hopi. El gran Abuelo nos ha creado para acercarlos a nuestra esencia o espiritu, para hacerlos semejantes a nosotros y llegar nuevamente ante su omnipresencia, y fallamos, nos dedicamos a hacerlos sentir miedo a lo desconocido, miedo a la felicidad, miedo a la trascendencia, los presionamos para hacerlos semejantes a nosotros pero no les hemos mandado las señales correctas, les dejamos el libre albedrío como salida y Lucifer está pendiente cuando eso sucede, cuando los soltamos, está ganando la gran batalla, ennegrece las frentes perladas de sudor y pureza vital de las almas recién nacidas, ensombrece los espíritus puros los hace cerrar los ojos al infinito, los hace cerrar los ojos a la eternidad, los ciega para que nos abandonen.

Dioses idos:                Dioses presentes, nosotros sabemos la historia, sabemos lo que es morir, sabemos lo que es desaparecer de la mente del común, sabemos lo que es fracasar en nuestro cometido, las dudas que los acometen son las mismas que nos acometieron, pero entendemos que nuestro ciclo de adiestramiento terminó, que les toca fallar a ustedes, mientras preparamos nuevamente nuestra siguiente tarea, regresaremos con un nuevo nombre a aleccionar a un hombre ya aleccionado por ustedes, han logrado subirlo un escalón más en su vida, el hombre de antes no es el mismo de hoy, antaño los miedos eran a la eterna hoguera y mortal sufrimiento en las calderas de un infierno posible, luchamos para quitarles esa venda, pero cual cebolla, capa tras capa deberá retirársele de los ojos, les toca quitarles la que les corresponde, seguirán ciegos, pero habrán avanzado un escalón hacía el Ain, suena poco, pero para nuestros tiempos es la medida justa, para ellos no, ellos seguirán batallando en la búsqueda de la felicidad, adorándonos, solicitándonos toda clase de gracias que ellos podrían satisfacerse fácilmente entre ellos, pero la experiencia fuerza a hacerlo cansado y suena más sencillo caer que subir, hagan su trabajo, sus escaños en la sala de los dioses idos está esperando, mientras en la puerta de los dioses nuevos está la siguiente ronda de dioses preparados para seguir la instrucción del hombre, millones de hombres perecerán sin comprender su destino, es el precio, el sufrimiento para llegar a ustedes es alto porque oponen resistencia, en esa resistencia hay dolor, el dolor los hace desfallecer y prepararse para caer en las garras de la oscuridad, la luz no les apasiona, allí fallamos nosotros, allí fallarán ustedes, no lo decimos para que se sientan confortados, solo para que entiendan que ese es su trabajo, su frustrante trabajo, frustrante pues ya no son dioses, sino dadores de servicios, ¡Bah!, no desesperen habrán cumplido su tarea, lo reacios morirán una y mil veces hasta que renazca el hombre nuevo que los haga ser distintos y los dioses del porvenir sean los encargados de enseñarles el camino nuevo. Seguimos vivos gracias a la memoria de los menos, de los despiertos, de aquellos seguidores de la incongruencia del común, ustedes vivirán solo en la memoria, y regresarán a casa para prepararse y convertirse en dioses del porvenir, ustedes pronto perecerán, pronto pasaran a tomar lugar a nuestro lado, mientras nosotros seremos la siguiente línea del porvenir.

Dioses del porvenir:  Dioses del pasado y del presente, los conmino a conservar la memoria de los dioses, los conmino a ser soporte de los despiertos, de aquellos que no olvidan, que mantienen en la memoria la frescura de saber que ustedes y nosotros somos una misma persona, que pertenecemos a la misma triada, que somos la misma triada, que solo nos apersonamos ante nuestra grey, ante aquellos que nos siguen, y que saben nuestros nombres viejos, nuestros nombres nuevos y nuestros nombres futuros, esos hombres son nuestros aliados, los que mantienen unido al común, los que dan esperanza a la muchedumbre, los que les enseñan que el destino somos nosotros, que al final el gran Abuelo los recibirá en el Ain, gustoso de tener a aquellos que han superado las adversidades y la experiencia que han adquirido mientras transitaban este mundo les servirá para elevar su espiritu al infinito, el infinito que nos pertenece a todos por estamos engarzados en la divinidad, y la escala más baja, aquella que se desplaza entre el lodo es el hombre, pero también la única que puede llegar a lo más alto es el mismo hombre…

Yo:                                Dioses de todos los tiempos, dioses de la eternidad, nosotros el hombre común los hemos inventado, los hemos denostado, los hemos hecho a nuestro modo, sé que se sienten sorprendidos, sé que no esperaban tanta jactancia, pero eso nos permiten, los veo y me pienso desligado de ustedes, me pienso delirando, me pienso que son ustedes solo un producto de mi imaginación, los veo y reniego de creer en ustedes, de muchos de ustedes no sé los nombres y me confundo y los nombro de distinta manera, si en realidad existen háganse presentes, no dejen que mis vista borrosa los pierda, ya hemos perdido bastantes y ustedes en su necedad de permanecer salen a la luz y vuelven con otros nombres, yo a ti Quetzalcóatl te adoré, te veneré y aun así desapareciste de escena, eras el más poderoso, y pereciste, te sigo guardando pleitesía, y me mandaste al siguiente dios, al que tengo que adorar hasta convertirlo nuevamente en mi proveedor, en mi satisfactor, mi reductor de miserias, y cuando blasfeme y miente si nombre en vano será la señal de que debe retirarse, el hombre habrá perdido la ruta, dioses de la eternidad, nada hay que hacer, el hombre está profundamente dormido, la oscuridad lo domina, lo pierde, las leyes del hombre los pierden, las leyes de dios no han bajado lineal, dioses de la eternidad luchen por elevar al hombre a su calidad de hombre, cuando hoy solo es un remedo, podría decir una bestia, pero en las bestias hay honor, solo cumplen su función. Ayúdennos a salir del hoyo, el infierno debe dejar de ser un lugar común, no tenemos que montar una escena del mismo en la tierra misma, allí deben ir solo los que necesitan purificarse, pero la inefable multitud, la muchedumbre aquella que solo da vueltas en la rueda del limbo, esa pueden sacarla en vilo y empoderarla, llevarla al noveno círculo del cielo y de allí catapultarla al Ain, los demás, aquellos que debemos experimentar los fuegos calcinantes del infierno conscientes y prestos debemos ser guiados.

Dioses todos:              Hombre de todos los días, tu destino es la felicidad, el camino que elijas, con o sin nosotros estará ahíto de obstáculos, de nada te servirá pararte a rezar, de nada te servirá que levantes templos por doquier, pues las palabras vanas mueren, pues los templos terminarán en ruinas, tu labor será adorarnos día a día con tus acciones, con los actos de bondad hacia ti mismo, hacia el hombre de todos los días, hacía todo ser viviente, hacia toda criatura del universo.

 

 

Ain: Es el espacio abstracto, es la causa causorum de todo lo que es, ha sido y será.

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