Michoacán en llamas: avaricia, terquedad o ignorancia

Una de las riquezas más presumidas, con potencial y que además caracteriza a Michoacán, ha sido sometida a un constante ataque durante los últimos años: sus bosques. En el afán de cambiar el uso de los suelos, el fuego se ha vuelto aliado para unos cuantos, pero enemigo de todos los demás michoacanos.

LA RIQUEZA

De un total de cinco millones 911 mil 847 hectáreas que conforman el territorio michoacano, y de ellas tres millones 596 mil 206 son las que se clasifican como de uso forestal, y es la región de la sierra – costa en la que se cuenta con el mayor número de hectáreas ocupadas por bosques y selvas, dicha región la conforman los municipios de Coalcomán, Tumbiscatío, Arteaga y Aquila.

En todo el estado los bosques mixtos en la actualidad constituyen el ecosistema forestal más amenazado en la entidad, especialmente los bosques de pino y encino, donde se ha observado el aumento en la incidencia de la tala clandestina, al tiempo que una mayor presencia del conflicto social y control de la delincuencia organizada.

La Comisión Forestal del Estado ha expuesto que entre 1990 y 2010 se produjo la pérdida de un millón 335 mil 059 hectáreas, de las que 630 mil 004 corresponden a bosques y 705 mil 055 a selvas, situación que se ha acompañado de un decrecimiento en la obtención legal de madera, de un millón 084 mil 172 metros cúbicos en 1995 a 458 mil 473 metros cúbicos en 2013, una reducción de 652 mil 699 metros cúbicos en 18 años.

FUEGO DESBOCADO

Una práctica que se ha vuelto común para justificar el cambio de uso de suelo, del forestal al agrícola, es la de provocar incendios para así argumentar que una vez consumido el bosque se puede usar la tierra para el uso agrícola.

En abril de 2016, Más de cien hectáreas de bosque estuvieron bajo fuego en el Cerro de La Cruz, esto a 24 horas de haber iniciado el siniestro que aparentemente fue provocado por personas que se dieron a la fuga.

Los señalamientos fueron hacia productores de aguacate y la indignación de miles no se hizo esperar; sin embargo, esta práctica son mediciones de riesgos y ya se había realizado en muchos otros sitios.

Después se hicieron varias jornadas de reforestación, pero no todas exitosas, pues incluso los usuarios en redes sociales expusieron fotografías donde se veían amontonados decenas de árboles sin ser debidamente plantados.

En 2017 el escenario continuó y lo mismo el año pasado, aunque en un medida menor, pues de  3 mil 700 hectáreas que se habían identificado como incendiadas, solo el 6 % fueron de daño en vegetación arbórea, lo que significó que hubo una afectación (en términos generales), mayor hacia pastos.

RECRUDECE EN 2019

Pero este año la situación es difícil, apenas el pasado 13 de mayo la Comisión Nacional Forestal (Conafor) dio a conocer que registró 82 incendios forestales en 21 estados del país, en los que Oaxaca, Jalisco, Michoacán y Guerrero encabezan la lista, hasta la noche del domingo.

La dependencia informó que Michoacán es el segundo estado del país con más incendios forestales, al registrarse 10 conflagraciones, al igual que en Jalisco y Guerrero, mientras que Oaxaca lidera la lista con 11.

Los 82 incendios dañaron un área de 19 mil 564 hectáreas, de las cuales ocho son áreas naturales protegidas.

La misma La comisión señala que del 1 de enero al 9 de mayo de 2019, se han registrado 4 mil 425 incendios forestales en 30 entidades federativas, afectando una superficie de 152 mil 952 hectáreas.

El Estado de México era el que había registrado más incendios, con mil 174; en segundo lugar se ubicó Michoacán con 464, y en tercero Ciudad de México, con 445.

Entre todos estos casos, destaca el incendio forestal en el Área de Conservación del Parque Nacional en Uruapan, el cual se combatió desde el 11 de mayo que inició y durante al menos cuatro días no se pudo controlar.

“Ya van cerca de cuatro días que se está trabajando en la zona; es un incendio que se ha mantenido, pero que se dispara y empieza a crecer”, comentó el Secretario de Medio Ambiente, Ricardo Luna García.

El funcionario señaló que derivado de esta situación no existe riesgo para la población por la calidad del aire en la entidad, aunque se busca extinguir lo más pronto posible el fuego, para evitar condiciones similares a las de otras entidades.

Pero entre pobladores de Uruapan es común escuchar los comentarios de preocupación y descontento por estas quemas, que se asegura fueron provocados nuevamente.

En Morelia la situación es similar, pues en el último mes numerosos incendios en los cerros del Punhuato, El Quinceo y otras zonas verdes de los alrededores de la capital michoacana se han detectado incendios y se ha mencionado que son intencionales, pero ahí con el objetivo de construir vivienda.

VAN POR LOS PROVOCADORES

Desde el pasado 27 de abril, la Comisión Forestal de Michoacán (Cofoim), dio a conocer que trabajaba en al menos una decena de expedientes de investigación sobre incendios forestales intencionales para obligar cambios de uso de suelo, borrar vestigios de tala clandestina, por conflictos por tenencia de la tierra.

Los municipios donde se hacen estas investigaciones son Morelia, Uruapan, Tingambato, Salvador Escalante, Pátzcuaro, Zacapu y Zitácuaro. En este último, nuestro municipio, se investiga por el incendio del Cerro del Cacique.

Este incendio, como ya se dio a conocer en El Despertar, ha acabado con más de una decena de hectáreas de este cerro.

LAS TEMIBLES SECUELAS

Entre las consecuencias de la perdida de bosques y selvas, se señala la aparición o recrudecimiento de conflictos sociales al interior de ejidos y comunidades (cabe sólo recordar el caso de Nahuatzen o Cherán), intensificación de la migración y abandono de las zonas forestales, pérdida de biodiversidad, disminución de la captación de agua y crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, rubro donde Michoacán ocupa el segundo sitio a escala nacional, a pesar de no contarse entre los estados más industrializados.

No está por demás recordar el caso de Peribán, donde la tarde del 23 de septiembre de 2018, el Rio Cutio y la presa Parástico, no pudieron contener sus niveles y sus aguas se desbordaron, empezado a pasar entre las calles de Peribán, generando destrozos, desapariciones y muerte a su paso, sobre todo en las colonias Tirinditas y río Negro.

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