Mil 50 días después…

Pasaron mil 50 días, desde aquel 27 de junio de 2014, para que José Manuel Mireles Valverde finalmente pudiera tener la oportunidad de salir de la cárcel de máxima seguridad, en la que fue recluido por haber iniciado una lucha en contra del crimen organizado.

Muchas cosas cambiaron en Michoacán durante ese lapso, pero una de ellas dolerá más al fundador de las autodefensas michoacanas, pues podría hacer parecer que hubo una lucha en vano: la violencia en el estado incrementó a cifras históricas.

188 días del 2014, 365 del 2015, 365 del 2016 y 132 del 2017 fueron los días que tuvieron que transcurrir para que finalmente el Juez Quinto de Distrito, con sede en Uruapan, el mismo al que la defensa de Mireles Valverde tuvo que demandar, autorizó la libertad bajo caución del fundador y ex vocero de las autodefensas michoacanas.

EL PRIMER DÍA PARA OLVIDAR

La constante, durante estos casi tres años en el caso de Mireles, fueron las irregularidades en el proceso jurídico. En aquel 27 de junio, de 2014, se detuvo por violaciones a la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos al doctor y a sus escoltas en la tenencia de La Mira, sin que hubiera una orden de aprehensión y detención. «Esto se puede dar cuando hay flagrancia, nada más que aquí no había flagrancia”, señaló en su momento Talía Vázquez, quien inicialmente fungiera como defensora de Mireles.

Como elemento para determinar que no existió esa flagrancia, estuvo el mismo parte policiaco de la detención, en el que los elementos que lo firman dicen que sabían que se iba a llevar a cabo una asamblea en La Mira. Además se tuvo una declaración del ‘virrey Castillo’, en la que él explica el operativo que se organizó para ir por Mireles, detalló igualmente la abogada.

Por otra parte, ese parte policiaco de la detención no es signado por los militares que lo habían detenido, sino por policías estatales y ministeriales, no hay concordancia en documentos y hechos.

Tampoco hubo preservación de la escena del delito, se requería de acordonar la zona y hacer llegar peritos para que tomaran muestras; pero eso no se hizo, sino que se manipuló el vehículo en el que viajaba Mireles (lo cual consta en videos). Además de que las armas que se dijo que se les quitaron no fueron las mismas que llegaron a Morelia, no coincidieron las matrículas ni el número de armas.

Otro punto a mencionar, es que el peritaje, donde se determinó que eran cocaína y marihuana las sustancias que supuestamente llevaba consigo Mireles Valverde y sus escoltas, se elaboró a las 2:30 de la tarde y las muestras se recibieron hasta las 3:45 de la tarde.

El Doctor estuvo sin abogados durante 27 horas tras su detención, durante las cuales se llevaron a cabo todas las supuestas diligencias y peritajes, pero «toda la averiguación previa debe ser invalidada», afirmó en su momento la defensora legal.

En esos días Salvador Jara Guerrero había cumplido apenas una semana como gobernador interino de Michoacán, luego de la renuncia de Fausto Vallejo Figueroa, y Alfredo Castillo Cervantes se ostentaba como el Comisionado para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán.

Estos dos últimos, junto con el desde entonces Procurador de Justicia de Michoacán, José Martín Godoy Castro, fueron llamados a declarar para el caso de Mireles, pero ninguno se presentó de manera personal para declarar.

Ni su delicado estado de salud por padecer diabetes, ni la lejanía con respecto al lugar donde se lleva a cabo su proceso, o con relación a su lugar de residencia, fueron, ni son motivos suficientes para que se traslade de regreso a Mireles Valverde a Michoacán.

Recursos, apelaciones y demás intentos por buscar la libertad de Mireles pasaron de un juez a otro, demostrando las desesperantes telarañas de la burocracia dentro del sistema de justicia mexicano; pues fue necesaria una denuncia penal contra el Juez Quinto de Distrito de Uruapan, para que finalmente concediera el beneficio de la libertad.

LOS CAMBIOS EN EL CAMINO

Muy común es escuchar aquello de “las vueltas que dio la vida”, pero al concentrarnos en el caso de José Manuel Mireles, estos cambios son inesperados.

Alfredo Castillo pasó de comisionado de seguridad, a titular de la Comisión Nacional del Deporte, donde también ya se ha visto envuelto en escándalos y señalamientos.

Salvador Jara, de gobernador pasó a ser subsecretario de Educación Superior de la Secretaría de Educación Pública.

Fausto Vallejo Figueroa dejó el refugio de vergüenza en el que estaba, en ese junio de 2014, después de renunciar a la gubernatura y ahora se ha integrado de nuevo a la vida política de Michoacán.

Estos dos últimos, incluso fueron denunciados por el desvío de tres mil millones de pesos de las arcas del gobierno estatal, la denuncia se interpuso desde enero pasado, pero hasta ahora no se ha llamado siquiera a declarar a ninguno de los dos exgobernadores.

El único que se ha mantenido en su cargo, es José Martín Godoy Castro, quien continúa como procurador de justicia del estado.

Caso para resaltar es el de Rodrigo Vallejo Mora “el gerber”, el hijo de Fausto Vallejo que, en el día de la detención de Mireles Valverde, era un prófugo, evitando la vida pública por que se le vinculaba con Servando Gómez “la tuta” y se presumía la existencia de videos, los cuales un mes después fueron dados a conocer.

Una detención de ocho meses, que terminó con el pago de una fianza de siete mil pesos y otra más de apenas tres días, fueron las únicas consecuencias para el hijo del también ex presidente municipal de Morelia, quien ahora está en la vida política y ha afirmado de nuevo que fue “obligado” a acudir a las reuniones con “la tuta”.

Otro punto grave, son los casos de ejecuciones extrajudiciales que se dieron durante la detención de Mireles, como el del 6 de enero de 2015 en Apatzingán y la del 2 de mayo de 2015 en Tanhuato.

También es de mencionarse el desencuentro entre las fuerzas armadas militares y los indígenas nahuas de la costa – sierra michoacana- que se ha acrecentado al paso de los años y que llegó incluso a la muerte de menores en julio de 2015.

No menos importante es mencionar que también durante la detención de Mireles, se detuvo por segunda ocasión a quien fuera su compañero de lucha, Hipólito Mora, quien ya había pasado dos meses en la cárcel durante el primer semestre de 2014, pero en diciembre de ese mismo año se entregó a las autoridades para que fuera liberado en marzo de 2015.

VIOLENCIA AUMENTÓ

Para junio de 2014, cuando se detuvo a Mireles, en Michoacán se registraban 558 víctimas de homicidio doloso, por lo que se colocaba junto con Tamaulipas, Chihuahua y Sinaloa, como los estados con más violencia del país, en ese entonces las autodefensas ya empezaban a ser desarticuladas por Castillo.

Pero el argumento de una mejora de seguridad con la desaparición de las autodefensas, incluso haciendo la detención de varios de sus elementos, se echó abajo, pues en Michoacán se perpetraron 338 homicidios dolosos en el primer trimestre de este 2017, la cifra más alta de los últimos 5 años, de acuerdo con las estadísticas publicadas en el Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, que son de las cifras más recientes.

La violencia aumentó en la entidad durante los mil 50 días de detención de Mireles, las autoridades no podrían sostener que la “peligrosidad” del fundador de las autodefensas y más bien echaron abajo el esfuerzo que habían hecho estos grupos por luchar contra el crimen organizado. Por el contrario, los grupos delincuenciales han aumentado

Pero se debe también de tomar en cuenta el ejemplo que dejó Mireles y sus autodefensas, pues tanto en zonas urbanas como otras comunidades surgieron grupos similares que, cansados de la
desatención de autoridades, optaron por cuidarse ellos mismos.

Este viernes Mireles fue liberado, pero tendrá que seguir su proceso sin salir de Michoacán, ni del País. Además de que no puede hablar o tener contacto con “ciertas personas”, señalaron autoridades, aunque no especificaron a quienes se refiere; pero finalmente, después de mil 50 días y muchos cambios e injusticias ¡Mireles Libre!

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