Narcovideos, entre el miedo y la “seducción”

Recientemente, grupos criminales han difundido vídeos donde muestran arsenal y vehículos. Además de que anuncian ataques en ciertas ciudades del estado. Los materiales se han difundido como “muestras de musculo”; sin embargo, sus objetivos pueden ir más allá, pues experiencias en otras partes del mundo pueden ser un parámetro para observar este fenómeno, que forma parte de la lucha de los cárteles.

NO ES CONTROVERSIA NUEVA

Tres años atrás una controversia en Michoacán generó que se tuviera un análisis sobre la difusión del narco, los carteles y sus actividades, cuando se hizo entrega de la presea Melchor Ocampo al grupo musical “Los Hermanos Jiménez y su Arpa”, el cual interpreta música tradicional mexicana y narcocorridos que enaltecen a traficantes de Michoacán y a Iván Archivaldo Guzmán, hijo de Joaquín “El Chapo” Guzmán.

Y es que, desde 2001 se estableció en el artículo 63, de la Ley Federal de Radio y Televisión, la prohibición de “las transmisiones que causen la corrupción del lenguaje y las contrarias a las buenas costumbres, ya sea mediante expresiones maliciosas, palabras o imágenes procaces, frases y escenas de doble sentido, apología de la violencia o del crimen”.

La apología al narcotráfico y su violencia le hizo acreedor al narcocorrido la prohibición de su emisión en el país y su interpretación en vivo en varias entidades de la república, al considerarse que llama a la población a normalizar e incluso incitar a imitar a los líderes de grupos delictivos.

EL OSCURO TRASFONDO DE TERRORISMO         

La Organización de las Naciones Unidas define el terrorismo como «cualquier acto destinado a causar la muerte o lesiones a un civil o un no combatiente, cuando el propósito de dicho acto sea intimidar a una población u obligar a un gobierno o a una organización internacional a realizar un acto o abstenerse de hacerlo».

Bajo ese contexto, la gran mayoría de las ejecuciones que se dan alrededor de los cárteles encajan en esta definición, además de que hay claros casos de este acto, como los “granadazos” de 2008 en Morelia.

La misma difusión de materiales en vídeo que muestran vehículos, armas, ropas y propiedades de los integrantes de grupos criminales, al tiempo que realizan actos como ejecuciones, o el anuncio de algún ataque o amenazas, forman parte de este fenómeno.

LAS RECIENTES MUESTRAS

Desde el pasado domingo se ha difundido en diferentes plataformas un vídeo tomado horas antes de un ataque a la Policía Municipal de Zamora.

Al grito de “ánimo, ánimo”, alrededor de 80 personas, todos vestidos con ropa oscura y con armas de grueso calibre, fueron abordando las camionetas de lujo, de diversas marcas, modelos y colores, con rótulos del Cartel Jalisco Nueva Generación, para retirarse de ese punto.

Alrededor de 03:30 horas, del domingo 26 de mayo, los agentes fueron atacados con armas de fuego en tres puntos del municipio de Zamora, mientras realizaban recorridos de rutina.

El primero de ellos ocurrió en el centro del municipio, ahí un agente perdió la vida y otros dos resultaron heridos, y cuando los trasladaban a un hospital para su atención médica fueron agredidos por segunda y tercera ocasión, dejando como saldo el deceso de dos policías y otros ocho heridos.

Los vídeos fueron difundidos como el anuncio de esa masacre y una muestra del “poderío” o “musculo” del grupo criminal autor de los hechos.

Para el día siguiente, 27 de mayo, en otro video, grabado de día, un grupo similar nuevamente muestra una fila de vehículos con las letras CJNG y varios hombres armados que anuncian que van en camino al municipio de Churumuco, “ahí te vamos, (…)  salgan a lo limpio”, amenazan en la transmisión.

LOS ALCANCES

El año pasado  el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) encargó a RAND Europe explorar el uso de las redes sociales para la radicalización que propicia el terrorismo en África. El resultado es un informe que lleva por título “Redes sociales en África: un arma de doble filo para la seguridad y el desarrollo”.

El informe encontró que el uso creciente de las redes sociales en África es sobre todo positivo, ya que ha aumentado la conciencia de los ciudadanos sobre los eventos políticos, ha cambiado percepciones en el ámbito nacional y en el internacional y ha dado voz a muchas personas, tanto en el discurso global como en el local.

Las redes sociales otorgan a los terroristas y radicales una herramienta con la que logran llegar a muchas personas, como nunca antes había sido posible, con el uso de los medios tradicionales. Ahora tienen en sus manos una plataforma de fácil acceso, a través de la cual difundir su propaganda.

Ofrecen así a los grupos terroristas un mecanismo rápido y fácil para compartir propaganda y reclamar o divulgar ataques con el propósito de difundir el terror como espectáculo para una audiencia global.

Así es como la difusión de estos materiales, combinados con otros, como los narcocorridos, pueden incidir en la perspectiva que hay entre la población sobre las actividades de los cárteles.

Nadie puede negar que la irrupción de las nuevas tecnologías de la información y comunicación (TIC), han propiciado importantes progresos y ventajas para la sociedad. Las redes sociales han contribuido a aquello, favoreciendo la interconectividad y la difusión de información casi al instante a nivel global.

No obstante, al ser un recurso gratuito, fácil de usar y con alcance de millones de personas, las redes sociales poco a poco han comenzado a ser utilizadas por grupos terroristas e individuos que buscan transmitir sus ideologías, muchas de ellas cargadas con un fuerte componente de odio hacia diversos grupos de la sociedad.

Es así como nace el ciberterrorismo, un fenómeno que engloba no sólo la función de infundir terror mediante las redes sociales, sino también el desarrollo de la acción terrorista en el ciberespacio a través de propaganda, financiación, reclutamiento, obtención e intercambio de información.

Los carteles no sólo expanden sus territorios, sino también sus formas, las cuales ya se mueven entre el “miedo” a los adversarios y población y la “seducción” para posibles nuevos integrantes.

 

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