“NO ES LO MISMO SER BORRACHO, QUE CANTINERO” (ARENA SUELTA)

POR TAYDE GONZÁLEZ ARIAS

Las contradicciones, son más que las oposiciones entre dos cosas, se trata de una trampa o un engaño en el que incurre  la persona que viéndose incapaz de sostener una verdad o una tesis, hace uso de esta argucia con el propósito de que se ventile una idea aunque ello no sea real. Caer en contradicciones es también una posibilidad para que quien ostenta la verdad, la haga saber y relucir frente a quién miente.

Contradicción, es una palabra compuesta por, contra, que quiere decir oposición, y dicere, que significa decir, de modo que se trata de una práctica humana, que desafortunadamente ocurre lo más constante que nos pudiéramos imaginar, al afirmar algo que se considera verdadero, pegado a una negación, parcial o completa.

Las contradicciones o antítesis, podrían llevarnos a prácticas desleales, y según lo delicado de la información, se puede tratar de una acción que atenta a la inteligencia y el entendimiento del sujeto. Es pues una práctica a la que debemos estar lo más atentos posibles, para obtener información, del presente y del pasado, para identificar la congruencia o las mentiras en las que se han incurrido.

Vale la pena identificar al que se contradice, porque bien o mal describe su personalidad, su carácter y su forma de ser.

No se puede creer en el que se contradice, y por lo tanto tampoco confiar, pues aunque es aplaudible cambiar de opinión, o pasar de una línea de pensamiento a otro, no así lo es para quien dice que no es caro y la vez afirma que puesta mucho, o quien afirma que la comida está muy salada y de inmediato decir que no tiene sal.

La congruencia, como antítesis de la contradicción, tiene por sí sola un valor incalculable, y a quien es congruente se le puede confiar sin duda cualquier tarea por sencilla o difícil que sea.

Ser congruente, en la vida, es esencial, contradecirse constantemente es una condición irresponsable y penosa, que desvaloriza la preparación del hombre o la mujer que se contradicen hasta al afirmar que una tarea es fácil, y al minuto volver a mencionar que siempre no, que es muy difícil, incluso estando viéndola o teniendo datos en sus manos.

Otras áreas en las que es también gravoso, el tema de la contradicción, es en la vida política, y más explícitamente entre los políticos, desde las figuras de los candidatos por ser electos, hasta los gobernantes o las autoridades electas; y es grave, porque decir que se tendrán mejores condiciones de seguridad, pero no inyectar recursos a las policías, su preparación, o su equipamiento, de lo único que tiene connotación es de mentira.

Hablar frente a una audiencia o usar un micrófono para enunciar ideas, proyectos, o acciones, sin que exista una ruta o un sustento escrito para su desarrollo, es ya una contradicción, porque es como decir que una casa está pintada de un color y la verdad es que no corresponde a esa pintura, sino a otra tinta.

Es sin duda preocupante tener autoridades, amigos o conocidos que se contradicen, y la invitación es a que podamos evitarles y si fuera necesario poner oídos sordos a los que hacen uso de esta mala forma de la comunicación. Seamos lo más constantemente congruentes y evitemos la contradicción, e identifiquemos a los que se contradicen para no creer en sus mentiras o verdades a medias.

Hay un refrán que dice  que: “No es lo mismo ser borracho, que cantinero”, y  tiene relación en el tema de contradicción, porque una vez nos podemos equivocar y podemos aclararlo, pero no debe pasar de manera constante, ni en la cotidianidad, ni en la vida virtual, pues el que abre, por ejemplo, una cuenta en las redes sociales, para solo recibir likes, debe recordar que existen muchas posibilidades de que también a algunos les parezca divertido, asombroso, entristezca, les enoje o incluso les encante lo que se publique.

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