NO POR MIEDO A LOS COYOTES, NO VAMOS A CRIAR GALLINAS (ARENA SUELTA)

POR TAYDE GONZÁLEZ ARIAS

La población es el origen mismo de la soberanía de un país, por ello cuando ésta se organiza y participa activamente en temas políticos, ya sea desde las asociaciones civiles, o en los comités, el resultado es un ejercicio por demás democrático. El diálogo entre, y con los ciudadanos, genera una de las más grandes posibilidades de desarrollo local que puedan existir, porque no hay quien conozca mejor el barrio, la colonia, la calle o el pueblo, que los que en él vivimos.

El ingrediente de la participación social, es el más importante en las sociedades que viven en democracia; es en la base social, en donde se podría esperar que cual semilla fértil, se favorezca el desarrollo desde en un sitio, hasta en todo un gran bosque. No hay intereses más legítimos que aquellos que tienen que ver con el bien de la comunidad, y para saber qué es lo que más nos conviene a todos, sin duda que entre nuestros iguales debemos escucharnos, para comparar opiniones,  para debatir ideas y lograr los pequeños o grandes acuerdos.

No es posible que mejor se hable de delincuencia organizada, que de policía organizada o sociedad organizada.

Debería darnos, si no pena, si preocupación, acerca de todo aquello que estamos dejando pasar por no organizarnos, de  lo que pudiéramos obtener si tan solo fuéramos participes en presencia y trabajando por mejorar nuestro entorno, asistiendo a las reuniones vecinales, integrándonos a los comités que existen y agrupaciones sociales, y de no existir, tratar de ser nosotros mismos quienes las iniciemos. Total, si van a hablar de nosotros, que sea porque deseamos dejar un futuro mejor a nuestros hijos y cercanos.

No olvidemos que los asuntos públicos, son nuestros asuntos, que el gobierno debe gobernar para nosotros, que no tenemos que pensar igual, ni compartirlo todo para aportar a que las cosas mejoren, y que no es sólo quejándonos, ni reclamando como podemos ser escuchados, sino más bien, con la correcta organización, bajo comitivas y grupos de representación. Pues posiblemente una de las más grandes formas que tenemos los seres humanos de mostrar civilidad, es mediante la agrupación.

Ciertamente, que pasado el tiempo, las organizaciones se han corrompido, muchas de ellas se olvidaron de su verdadero objetivo y se desviaron de las tareas, para lo que sus agremiados les dieron la confianza, pero como dice el dicho: “no por miedo a los coyotes, no vamos a criar gallinas”;  es decir, que quien le falló a algunos, no pese tanto, como para que nosotros ahora no queramos luchar pos nuestros derechos, especialmente si hemos cumplido ya con las obligaciones que nos corresponden.

Las luchas nuestras, las tenemos que pelear nosotros, somos, no sólo iguales en especie, sino que además en muchas ocasiones somos víctimas de los mismos atropellos; por eso, juntos podemos más, reunidos hacemos más ruido y además de repartirnos tareas, siendo más de uno, seguramente que sólo por saber lo que tramamos, los medios, el gobierno y demás sociedad, volteará para ver en qué nos pueden ayudar, o aunque nos van a voltear a ver  por curiosidad.

Sean bienvenidas todas y cada una de las formas en las que la población, con justicia y determinación, quieran hacerse notar.

Aplaudamos a los que con verdadero sentido de solidaridad marchan y exigen justicia, así como a los que buscan que se reestablezca el orden o se garanticen los derechos humanos. Vivan las mujeres y hombres que sin recibir un peso, arriesgan la vida por cuidar de los animales, los árboles o cualquier causa justa que defender. Vamos a unirnos todos contra los opresores, vamos a gritar en donde se tenga que hacer para evitar los robos, los saqueos o lo inhumano.

Volvamos a la nosotrriedad, antes que al egoísmo y la particularidad. No dejemos que vaya solo el hombre o la mujer que para cuidar al árbol se encadene sólo sobre el tronco, antes, seamos muchos los que nos levantemos contra el inhumano, corrupto y sátrapa, quien con su conducta destruya el presente y el futuro, nuestro y de los nuestros. Olvidemos las diferencias, respetemos las opiniones y sacrifiquemos los estigmas e ideología que nos han mantenido separados por color, raza, creencias o gustos.

El cambio, está en la capacidad de organización que podamos mostrar los hombres y mujeres de este pedazo de vida, en que si no hacemos nada ni sabrán que vivimos, y en la que si hacemos algo, por lo menos valdrá la pena que alguien diga que vivió una persona que quiso que la humanidad volviera al nido.

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