No pueden servir a Dios y al Dinero 

P. Agustín Celis 

El Dinero convertido en Ídolo absoluto es, para Jesús, el gran enemigo del Proyecto humanizador de Dios. De ahí su grito provocativo: “No pueden servir a Dios y al Dinero”. 

La lógica de Jesús es aplastante. Dios no puede ser Padre de todos sin reclamar justicia para aquellos que son excluidos de una vida digna. Por eso no pueden servirle quienes, dominados por el Dinero, hunden injustamente a sus hijos e hijas en la miseria y el hambre.

Jesús ve en el Dinero un Ídolo monstruoso al que llama “Mammona” (de la raíz aramea aman, “confiar”, “apoyarse”). Al parecer se le llamaba “Mammona” (dinero que da seguridad) al tesoro de monedas de oro y plata acumuladas por los ricos para procurarse seguridad, poder y honor.

Hay un ansia de acumular, impulsada por la ideología neoliberal. El Dinero se ha convertido, en nuestro mundo globalizado, en un Ídolo de inmenso poder, que para subsistir exige cada vez más víctimas y deshumaniza cada vez más a quienes le rinden culto. 

Ya Jesús llamaba «necio» al rico de la parábola, que construye graneros cada vez más grandes para almacenar su cosecha, pensando sólo en su bienestar, cuando ni siquiera puede asegurar su salud y su vida mortal. Así es de irracional la lógica que impone el capitalismo liberal: empuja a los pueblos a acumular insaciablemente bienestar, pero lo hace, por una parte, generando hambre, pobreza y muerte, y, por otra, deshumanizándonos cada vez más a todos.

Jesús lo ha proclamado repetidamente. Los pequeños son los predilectos del Padre, a los pobres pertenece el reino de Dios. No se ha de sacrificar la vida y la dignidad de los indefensos a ningún poder político, financiero, económico o religioso. 

Los humillados por los poderosos son de Dios. De nadie más. Que ningún poder abuse de ellos. Que ningún Cesar cuente con nosotros. Sin duda, el Sistema financiero es en estos momentos el poder que sacrifica más vidas y causa más sufrimiento, hambre y destrucción humana que cualquier otro poder. La dura experiencia de nuestra propia crisis no nos ha de hacer perder de vista la raíz de la crisis global. 

El poder que más radicalmente se enfrenta al reino de Dios, es el dinero. Este es el marco concreto en el que nos tenemos que situar desde el movimiento profético de Jesús para trabajar hoy abriendo caminos al reino de Dios y su justicia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

A %d blogueros les gusta esto: