Obra pública michoacana: carta abierta a las transas

Por: Esteban Patricio M.

La realización de obra pública en Michoacán, en los últimos años se alejó todavía más de ser un beneficio para los michoacanos y se acercó a ser el provecho de unos cuantos,con pagos adelantados y asignación a empresas que no debieron recibir contratos.

Los gobiernos de los estados de la república están facultados para contratar a empresas para llevar a cabo obras públicas, es una de sus funciones esenciales y con una alta demanda entre la ciudadanía.

La expectativa que se genera alrededor de cada nuevo gobierno e incluso cada año, sobre las obras públicas a realizar, es alta.

Sin embargo, la avaricia casi siempre impera por sobre el bien común de esta facultad del gobierno y lo peor de las administraciones públicas surge entre los contratos, concursos de obra y los procesos de revisión de las obras.

En la pasada administración estatal no fue excepción, pero la situación incluso se agudizó con irregularidades al por mayor.

HERENCIAS QUE NO SE DESEABAN

La actual administración estatal “heredó” del sexenio de Silvano Aureoles Conejo más de 450 obras públicas que hasta ahora están “activas”, es decir, que aún están realizándose o sus procesos administrativos continúan, no se terminaron antes de que concluyera su periodo el ex gobernador.

La peor parte, no es el hecho de que se dejaron sin terminar, sino que prácticamente en todos los casos los proyectos fueron pagados por adelantado, contrario a lo que se establecen en los términos de contrataciones y adquisiciones de la Ley Orgánica del Estado de Michoacán de Ocampo.

Además, en la mayoría hay avances de ejecución y tiempo de apenas el 30 por ciento de lo planeado.

En una reciente entrevista, José Zavala Nolasco, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Obras Públicas del estado de Michoacán (SCOP), calificó todo eso como un “plan con maña” de la administración saliente, por las implicaciones que tuvo en comprometer miles de millones de pesos durante todo el 2022.

Aunque el mismo funcionario indicó que, el 80 por ciento de los asuntos en términos de ejecución de proyectos ya se logró resolver, mientras que el resto sigue vigente y en proceso de revisión.

Entre esas obras están los dos distribuidores viales de la ciudad de Morelia, el de la salida a Salamanca y el de la salida a Mil Cumbres, y más obras en La Piedad, Zamora, Lázaro Cárdenas y todas las regiones de la entidad.

LAVARSE LAS MANOS

El pasado 14 de agosto el ex gobernador Silvano Aureoles Conejo acudió al informe de gobierno del alcalde de la capital, Alfonso Martínez y ahí fue cuestionado sobre las obras sin terminar que dejó, específicamente sobre los distribuidores viales en Morelia.


“Se dejó todo arreglado, incluido el dinero para que esa obra se terminará. Eso ya no me toca a mí, eso le toca a la administración actual, yo dejé el dinero y todos los proyectos y las condiciones para que esa obra se termine, el porque no las han terminado no lo sé”, dijo el ex gobernador.

SOLO ANUNCIOS Y DINERO DESPERDICIADO


Además de los pagos adelantados de obras, están aquellas que fueron anunciadas con bombo y platillo, hasta con gasto para sus preparativos, pero que nunca se hicieron, como la Ciudad de las Mujeres.

En la carretera libre de Nueva Italia a Uruapan, del municipio de Múgica, Michoacán, se tenía planeado construir la Ciudad de las Mujeres, iniciativa del gobierno federal, pero luego  se cambió de sede a Huetamo, pero quedó en el olvido.

El proyecto que en teoría sería financiado por la federación con recursos del Banco Interamericano de Desarrollo, se estimaba beneficiaría a más de 100 mil mujeres de 37 municipios de la región considerada una de las más afectadas por la violencia, con una inversión de 100 millones de pesos.

De este proyecto solo una plancha de cemento, matorrales, un terreno ejidal sin cerco perimetral y la placa develada por el ex gobernador, Silvano Aureoles Conejo.


AÑOS DE ESPERA Y AYUNTAMIENTO RESPONDIÓ CON TRANSA

También los gobiernos municipales “le entraron” a la dinámica de las obras que combinan decepción con transa, y un ejemplo claro está en Morelia.

Otra obra que llegó para decepcionar, fue un puente para librar las vías de tren en la avenida Siervo de la Nación en Morelia, la cual fue contratada por el ayuntamiento de la capital michoacana.

Se trata de una obra que durante varios años se especuló si llegaría o no, y como se haría, debido a que era una gran necesidad, ya que esa vialidad constantemente se convertía en un caos, por el paso de los trenes al patio de maniobras de Kansas City Southern, que está en esa zona.

Para diciembre del 2020 se inició con la construcción del puente, pero los trabajos se prolongaron por casi un año y luego se detuvieron, después se detectaron transas.

La Auditoría Superior de Michoacán (ASM) encontró irregularidades en el proceso de licitación, así como en la compra de materiales inexistentes y a sobre precio, en la obra para la construcción del puente.

​Las obras públicas ya tienen sobre sí un estigma de desconfianza por las posibilidades de transas y malos manejos, y en Michoacán está más que demostrado.

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