PARA LAS MAMÁS

PARA LAS MAMÁS

ERANGANI D’Labra Carbajal

En nuestros tiempos, como siempre el ser más amado por la Kuirípuecha, es la Mamá. Del tamaño que sea, eso no importa, ella es la mera, mera. Tal vez no todos las aman tanto como aparentan, pero hasta el más salvaje, da muestras de su estima hacia ella y, en todas las ocasiones, es a ella a la que más se le respeta. En visitas a reos son las cárceles, en los hospitales, en donde hay heridos o encamados, ahí está una madre. Todas las mentes de la madre están para servirle primero a sus hijos y siempre, no importa qué delito cometió, aquel, ella no lo pierde de vista, ella está para entregar su vida a cambio de la libertad de su hijo.

La mujer no ve nunca los errores que cometió su hijo, está presto a servirle, aunque el hijo la desprecia ante la gente.

 Los gobiernos de todo el mundo conocen del amor de la madre al hijo y del hijo a su madre. Sólo hay un pero para ponerle a la madre: las señoras NUNCA LEEN y SON, DESGRACIADAMENTE, LA IGNORANCIA ANDANDO.

Las mamás casi nunca leen y por tanto tienen más IGNORANCIA, mucha ignorancia, por lo que nada les explican a sus hijos sobre la vida.  Enseñar a vivir casi nadie lo hace, todos están muy ocupados rezando a monos que nada tienen que ver ni con la verdad, ni con capacidad de triunfar, etc. Las señales que ellos deben de obedecer y, no lo hacen: respetar las leyes y eso propicia que las cárceles del mundo están llenas de maleantes que, su madre considera una injusticia.

Pronto vendrán las elecciones, y las Ratas que se dedican A VIVIR DE LOS DEMÁS, ANDAN OFRECIENDO SU VOTO, y claro que hay quien compre esa mercancía.

Propongo reuniones de autoridades con madres sobre asesinatos, que se pueden, desde ah, evitar. Es injusto que, por gusto o disgusto de los jóvenes, ellos las asesinen. También los jueces tienen su culpa, porque no atienden a tiempo las demandas de las novias o por capricho de los enamorados que ya abusaron de ella, pero no quiere ella continuar. Y el otro se hace el muy digno y la quiere para cuando él exija no se niegue ella.

 Otra, las penas por un asesinato se dictan pensando más en él, que en la difunta. Deben, quienes dictan sentencia, pensar en cuantas más va a asesinar el maleante. Veo las sentencias también a los asaltantes, esos mi cerebro me dice van a seguir matando, o robando, dando su castigo donde él quiera y por lo tanto nadie más que el “justiciero” y el asesino son los ganones, pensando más en él malhechor que en el afectado.

SER DADOR DE Justicia es un servicio importante, pero no se practica con honestidad, y esto es una falla de las madres que nunca leen y por lo mismo cometen muchas atrocidades.

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