Política en lo oscurito

Política en lo oscurito

Vivir enojado con el pasado

Don Cedano ha aprovechado la pandemia para hacer un ejercicio de la introspección, y llegó a la conclusión de que ¡No somos nada! Aquél afamado cantante llamado José Alfredo Jiménez tenía razón cuando decía que “la vida no vale nada” y es que en nuestros días, los personajes que nos autoproclamamos buenos y decentes, estamos con el Jesús en la boca cada que salimos a la calle, si no es el coronavirus que no da tregua, es la delincuencia desatada que mata sin temor de dios y de la pandemia desde luego, o a la delincuencia común, o a algún antojo de alguna comida que nos suba los triglicéridos al mil y allí quedemos tiesos, así que ¡No somos nada!

 Efectivamente, para los malos, malosos de malotitlán, somos nada, ni estadística, pues si caemos en sus garras y en sus gracias, ni para número quedamos. Nos hacen lo que, en la película de la mosca, pero sin final feliz. Nos teletransportan en olla pozolera, y aparecemos solo en la mente de nuestros deudos.

 En esas estaba, introspeccionando, tratando de inventar el hilo negro, viendo como la situación del país se iba al garete con una sociedad polarizada, como no se veía desde 1970, cuando al que no querían por malo y asesino, terminaron eligiéndolo como presidente. Así nos está pasando, que elegimos al que por rudeza verbal podría sacarnos del marasmo en el que estamos inmersos, los que tenemos esa percepción. A los fieles, afines y seguidores, esos tienen la percepción de que todo va bien, que han avanzado, solo porque sus planes de venganza y de ver caídos a los poderosos les hace bien en el ego. A esos no les puedo preguntar si elegimos mal, ellos ya saben para sí que están bien.

 Lo malo, es que los filósofos de antes, los muy buenos, los que sabían de que trataba la vida, decían que, si las multitudes afirmaban algo, significaba que estaba mal, porque la multitud se transforma en un monstruo enorme de fácil manejo por las emociones que puede repetir una mentira mil veces y llegar a creérsela, situación que los políticos de colmillo retorcido saben de memoria y lo tienen escrito con letras de oro en sus libros de texto o de adoctrinamiento. Los partidos políticos no se han formado para ayudar al pueblo, a ese pueblo que no quiere ser ayudado, quiere ser mantenido. Lo malo, es que debe ser mantenido por el mismo. Eso es lo que no le gusta.

Decíamos pues, que los partidos políticos en sus estatutos, reglas, reglamentos, normas, leyes, actas, no establecen como función principal ayudar al pueblo, sí, tienen como regla ganar contiendas, tienen reglas de adoctrinamiento, que exigen fidelidad al partido, no al pueblo, no a las personas a las que se deben porque de ellas viven, eso es un cáncer que está llevando al pueblo a su propio sacrificio, afortunadamente está Don Cedano que gracias a su fobia inverosímil hacia los partidos políticos y a las reglas de competencia no se ha dejado influenciar por esa filosofía, que no es filosofía de vida, es filosofía de vivir de otros de manera cómoda y con el respaldo de un puesto ficticio, que lo avala el mismo sistema al que confrontan, para que una vez estar dentro, tratar de justificar que el sistema que combatieron ha muerto y ha nacido el nuevo, ya ven que con solo cambiarle el nombre a las instituciones creen que con eso se cambia un sistema.

 mientras abajo, en las profundidades del ser, hay otra maquinaria que no deja de moverse aun a costa del sistema. Esa maquinaria es el poder del dinero, de los hombres que no se ven, pero que manejan cantidades enormes de dinero, el verdadero poder que mueve hoy al mundo y que compran todas las conciencias posibles y prácticamente todas son corruptibles ante el arca abierta. Esos engranajes profundos, solo se mueven cuando algo no está bajo su control, cuando un gobierno se sale del carril, el dinero se mueve en dirección contraria y apoya a la contra, para nivelar fuerzas.

Una vez restablecido el orden, cierran una llave y abren la otra, así ha funcionado muchos años y funcionará mientras nuestra forma de negociar sea el dinero y para poder modificar esos patrones, que los gobiernos nos lleven a la ruina como pueblo y que la llave del dinero no sea para obtener solo poder sino bienestar general, debemos hacer crecer a las personas intelectualmente, para que sepan identificar su poder real y su capacidad de elegir, aunque fuese en negativo a sus gobiernos y desaparezca toda esa figura que representa el despotismo total, el nepotismo, la corrupción y todos los vicios que se supone combaten los contrarios, que sabemos por antecedentes de la historia que no existe tal combate a las malas prácticas, solo es una visión distinta y se combate a lo que odias y lo cambias de dirección para llamar de otra manera a la misma practica y eso les ha funcionado, y les funcionará mientras haya quienes aplaudan las tropelías.

 Considera Don Cedano, que ya es hora de empezar a modificar al sistema y hacerlo nuestro. Los partidos políticos no son los dueños del poder, porque dicen que es el pueblo quien los elige y vemos que no, siguen siendo las malas prácticas del compadrazgo quien da los vistos buenos. Le pueden preguntar a Salgado Macedonio si lo eligió el pueblo y sabrán que no, que lo eligió antes el presidente, después el círculo del poder en su estado y no el pueblo, el pueblo votará una vez en las urnas, pero ya solo por quienes les impusieron en un partido que tiene poder económico y estructura, o pregúntenle al diputado Lloroña ¿Quién lo eligió? Y sabrán que a él no lo elegiría ningún pueblo, a él solo lo han elegido quien necesita un caballito de batalla, peleador, pendenciero, que la lengua no le pare, pero el pueblo no lo eligió y está en un escalón de poder, todo ese bagaje que traen los tipos como Lloroña y los seguidores de San Péjele y San Péjele mismo, pareciera que son las novias tóxicas -así se dice ahora- del pueblo, todo los molesta y sacan a relucir pleitos de hace más de 30 años.

 El pasado está siendo usado como un arma, no para mejorar y aprender de los errores, sino para justificar que no puedes avanzar y mejorar tu mismo. Dicen los psicólogos que si vives en el pasado te enfermas de depresión. La política de ahora vive en depresión total, cada uno de los errores que comete, siempre el anterior lo cometió con mayor intensidad, cada error que comete, de debió a que alguien anteriormente había provocado esa situación, jamás aceptará que el pasado es un escalón para vivir un futuro sin errores de ese tipo, de los ya cometidos por otros, evidentemente el enfermo crónico no reconoce su enfermedad, que en nuestro caso, no la reconoce el gran conglomerado que aplaude el mal manejo de la administración de un país, justificado en que antes lo hicieron mal, sin pararse en el escalón que ya se tenía ganado y mirar al frente.

 Si se mira atrás, en el camino andado, con la única intensión de criticar lo mal que la has pasado y que tus errores no te dejen avanzar porque siempre habrá un paso que no hiciste bien, sin pensar que un paso adelante siempre te acercará a la meta, sin importar que errores hayas hecho y si piensas rehacer el camino, es limpiar las piedras y avanzar y no culpar al camino porque tiene piedras que alguien más no quitó, porqué o era más hábil eludiéndolas y caminaba así o porque fue quitando las más grandes, pero no se quejaba, avanzaba a pesar de ello.

 Vemos pues que el gobierno nuestro de cada día, en el hoy y ahora, sufre depresión, que es, según el diccionario non sancto: “la depresión es una enfermedad que te ancla al pasado”, algo que no puedes liberar, y eso le pasa a nuestro país, que muchas personas con resentimientos y culpas del pasado no han logrado dar ese salto de dejar de juzgar a los demás y castigar a quienes merecen castigo para equilibrar las fuerzas. Este país está sometido a extrema tensión provocada por quienes deberían de laxarla, viven agobiados por un pasado que ya se fue, viven justificando sus errores, no proponiendo, sobreseerlos no está en su léxico.

 Los entiendo, no leen a Don Cedano, que con sus introspecciones podría haberlos ayudado un poco, al menos a manejar un lenguaje más elevado, una mentalidad más enfocada a la congruencia, de la buena, no de la política actual. Ya sabemos que la congruencia de un político es prometer y en congruencia no cumplir. No, esa no. Hablamos de algo que no tiene atavismos de pasado y no tiene nada que ver con la enfermedad llamada depresión, nada de eso.

 Con Don Cedano esos políticos podrían serlo de a deveras, lástima que no les guste la crítica, es tan bonita, que te hace ser mejor cada día, pero a los políticos no… mejor ni hablamos de lo que dice la auditoria del NAIM, que, por ideas del pasado, tendremos que pagar. Ni hablamos de las vacunas, que por ideas del pasado por poco y nos quedamos sin algunas, y por culpa del pasado por poco y hasta sin luz, aunque el preciso diga que gracias a las energías del pasado podríamos tenerlas, gracias al carbón y al combustóleo… Don Cedano ya preparó su lámpara de petróleo por si las dudas.

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