Política en lo oscurito

A la sombra del Caudillo

Que bonito es lo bonito… Don Cedano estaba echándose un coco frío en las paradisiacas playas de Caleta… los que no las conozcan, no saben lo que se pierden, son las mejores playas del país. Las de Cancún serán bonitas, caras, conocidas, pero tienen mucha carga de bacterias, y no hablo de las que te pueden enfermar, ni de las algas que llegan puntuales año con año como el sargazo, no, digo la plaga de autoridades corruptas y prepotentes, ya saben, las que le echan a perder la vida a las personas de bien, ya sea matándolos como a Victoria o parándolos cada 15 minutos como a Don Cedano por el gran pecado de traer placas de otro estado, o por el mercado tan corrompido de alcohol y drogas que tiene y por la gran popularidad que ha hecho que se saturen y pierdan belleza.

 Nomás por eso prefiere Don Cedano a Caleta, Cancún se las deja a esos visitantes animados por las poses, que les gusta la parafernalia y la foto facilona, Don Cedano prefiere la tranquilidad y unos buenos cocos, que en Cancún ya no hay, ya ven que los visitantes también afean las cosas en las ciudades, sino, pregúntenles a los de Aguililla, que los visitan y afean las cosas de por sí feas en la zona, ya ven que fue nuestro gober a pasear por allá y no le gustó alguna frase de las que le pusieron en las cartulinas verdes y se exaltó, algo poco usual, ja, ja, ja… sí, ya sé.

 Bueno, pues se sulfuró y tomó una decisión equivocada, el como representante de la administración y ley debería tener más prudencia, para eso tiene achichincles, que los mande a limpiar la zona si eso es lo que quiere. Todos tienen algún precio, a lo mejor con decirle que las quitara y darle una falsa esperanza podría haber sido suficiente, así no lo exhibían en la mañanera, que ya saben los que vivimos en este país de mimos y pantomimas, que la mañanera suplió a los casi extintos lavaderos, que todavía existen, pero ya no tienen la fortaleza de antes, gracias a las mal venidas redes sociales, que nos han quitado harta diversión, pero el prejidente está haciendo esfuerzos importantes por que no se pierda esa bonita tradición, y eso que no la decidió en la encuestitis crónica.

 Quizá algunos hubiésemos preferido no gastar ese tiempo de televisión en esas caricaturas y clases de historia fallida de nuestro bonito México y hubiésemos preferido a lo mejor a Chespirito. Ya saben, igual de ocurrente, pero más divertido, y tendría más audiencia, no faltará alguno que confunda al Doctor Chapatín con algún conocido de la farándula mañanera. Eso es mera coincidencia. No es que sea él el personaje, no, solo es mera coincidencia. Lo que no es coincidencia es la zalamería con que lo tratan sus colaboradores, achichincles, faneses, seguidores y demás fauna que anda tras el hueso.

Don Cedano ha visto como la fauna camaleónica de la política ha modificado todos sus patrones de consumo, de vida, de ideas, con tal de no estar fuera del presupuesto. Dicen las malas lenguas, en la radio y en la prensa, que por ejemplo un candidato de Morena, que antes era del Perderé y que más antes era del Prit, y no, no hablamos de San Péjele. No, ese es un caso para la araña.

 Les decía que ese candidato una vez siendo beatificado, canonizado, bañado en agua bendecida del río Macuspana, ha revivido de entre los muertos y despotrica contra sus partidos anteriores, en un juego total de congruencia, o sea que jura respetar toda su vida los ideales de su partido y su vida cambia, es otro y renace y vuelve a jurar lealtad a otro partido,  y después vuelve a renacer, y jura lealtad a otro partido y eso le da facultad para despotricar contra todos los demás, especialmente al que había jurado, cual mujeres despechadas después del divorcio, que quieren llevarse entre las patas lo que se deje, marido, hijos, cosas y hasta el perro sufre.

 Bueno, así dicen que hace un candidato a gobernador en Michoacán, que no le ha ido tan bien, pues le suspendieron la candidatura por no reportar gastos, espero y den con el nombre, Don Cedano no lo recuerda.

 ¿Qué si hablo de San Péjele?, ¡Ah, no!, es otro, ese no compitió por Michoacán. Que, si vemos como van las cosas, no cambiaría mucho el panorama, en Michoacán también tenemos Caudillos, tal y como se está presentando la cosa en el país, San Péjele es de los que si no ganan arrebatan. Lástima que el sartén lo tenían otros antes, si no, quien sabe, ya ven que se siente mesías, gracias a los lamebotas que abundan en todos lados y se ven hasta en las candidaturas de alcaldías.

 Bueno, gracias a esos, el mesías se siente el gran libertador de México. Lástima que aun en la realidad no nos libera de la rampante corrupción de más debajo de su ego, ya saben, dice que el presidente ya no roba él, y lo que no sabemos es que si alguien no roba para él. Eso sería bueno saberlo, y quizá lo sepamos después del 2024. Mientras tenemos que batallar con sus ínfulas de Caudillo de petate, ya ven que, si no aceptan sus cambios, el modifica la Constitución para que se hagan, si no permiten sus consejas, pues utilizará su poder para anular toda contrariedad, en un afán principesco, de querer ser él y solo el, con todo y el uso de anacronismos que el combate aduciendo a los liberales y conservadores, como si en México existieran esas connotaciones políticas, el se las inventó, y lo peor… ¡se las cree!

 Sus seguidores le aplaudirán todo, de eso no hay duda. Pareciera mentira, pero todavía tienen muchos. Lo bueno, entre lo malo, es que en los congresos no. Hay algo de contrapeso, como lo está siendo el INE, que no esperábamos más del arbitro que con las mismas leyes que votaron los partidos los combate, para evitar el autoritarismo que tanto le gusta a San Péjele, y como decíamos, se quiere convertir en el nuevo Caudillo de México, en una regresión histórica sin precedentes después de Porfirio desde luego, y no Muñoz, sino Díaz.

 Esperábamos la regresión también en precios de la canasta básica, de la gasolina… esa está peor que con Peña. De la violencia tampoco hablamos, esa está peor que con Calderón, que estaba peor con Peña… pues la de hoy está más peor. No, de eso no, queremos una regresión a la mítica Jauja, aunque sea la de Pemex, cuando decían que amarraban a los perros con longaniza, o esa, cuando los delincuentes fueron borrados del mapa gracias al buen tino del gobierno, que sí era gobierno, no simulación. El de ahora tiene que buscar el aplauso fácil para sentirse útil, se achaca todos los triunfos, como si los dineros fuesen producidos por su sistema, y no mediante los impuestos de todos y se vanaglorian de ello y sus seguidores, pues aplauden, diciendo que este gobierno logró todo solito.

 Don Cedano les recomendaría: dejen de pagar impuestos a ver que hacen, dejen de aportar, dejen de mantenerlos, a ver si siguen el hueso con la misma hambre que ahora. Ya vimos que los puestos cual jeques se heredan, los viejos ya tienen a sus hijos de diputados, pluris desde luego, muchos no lograrían ganar ni un voto, y no hablamos de Lloroña, no, ese se cuece aparte, como el Toro de Guerrero, que parecen tener mucho amor con el prejidente, que los adula y defiende, al caso de que quiere encuesta para que siga Macedonio como candidato, ¿Para qué son los compadres, qué no? Claro.

 Si así le seguimos, vamos a terminar llorando, de pura impotencia. Escuchen solamente el discurso de Macedonio, aun no sabe expresar dos ideas, igual que su jefe, el Caudillo de Petatiux, que apenas articula, pero como jala gente, creo que los discursos bonitos se chotearon por vacíos, se me hace que sí, les hace falta el relleno llamado congruencia, ese es el que le quitan todos los políticos al discurso. Lo demás es relleno, de buena o mala calidad, no deja de ser relleno.

 Decíamos pues que San Péjele ya se siente Caudillo, sus seguidores desde el más alto nivel como Ebrard tienen que cuadrarse, diciendo que lo que dice es instrucción del presidente, como si el presidente tuviese que decidir todo y todos sus colaboradores no tuvieran capacidad de decidir lo mejor para el país, como si la suerte del país estuviera en las manos de un solo hombre ¿Y nosotros qué?, ¿No podemos decidir nuestra suerte? Vale sombrilla ¡Vamos a morir!

 Bueno, sí, pero no ahora. Mientras voy a asistir masoquistamente al discurso de los minicaudillos, donde me perforaré los oídos de tanta miel que le echarán a San Péjele y dirán “seguiremos la transformación de México, como lo instruyó el presidente”, y los electores vale un comino, ellos no instruyen, son de chocolate, como los añorados cigarrillos que usábamos de niños, los electores nos eligen para qua hagamos sus tareas que no pueden por ser como niños, no saben cómo, como si la política fuera algo del otro mundo, y sabemos que no, con solo ver la calidad de los candidatos, basta tener amigos que nos ayuden.

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