Política en lo oscurito

El pueblo a modo, candidaturas a modo

Don Cedano estaba un día sentadito, calmadito, leyendo su sensacional de traileros, ese donde dibujan mujeres frondosas. Todo era paz y tranquilidad, un agua de limón refrescaba su ardiente pecho, henchido de calor por el clima tan extremo que estaba viviendo el país. Entre trago y página, Don Cedano se emocionaba, el protagonista alto y guapo se quedaba con la bella y exuberante mujer desprotegida y asediada por el malo y feo de la novela. En una de esas, el protagonista ganó la pelea contra el malo y fue a buscar a la protagonista, alta de ojos azules, cabello rubio, para colocarle una cobija sobre sus hombros, cuando esta, emocionada y agradecida se lanza a sus brazos con toda la intención de abusar de su confianza y darle un beso….

 Sus labios se iban acercando maliciosamente y por fin… por fin… Michoacán nos une, tierra de colores, Michoacán de mis amores y Don Cedano salta de espanto ¡Jijos de su mal dormir! No supe si la besa o no! Molesto Don Cedano, con justa razón, no pueden molestar a uno con esas cosas, nomás así, porqué sí. Esos candidatos no tienen empatía con la gente, creen que hasta el aire les pertenece que lo contaminan. El vehículo pintadito de colores moraditos y maripositas, se alejó llevándose la indignación de Don Cedano tras él.

Un poco más calmado, Don Cedano regresa a su mullido asiento, se apoltrona y se acomoda nuevamente, relamiéndose los bigotes con lascivia, a la espera del desenlace de su animosa novela. La sopesó en sus manos, la acarició, la hizo suya, la sentó sobre su regazo, cerró los ojos, estirando las piernas, a la espera del desenlace gozoso del héroe alto y guapo, dejándose besar por la hermosa chica antes castigada por los malos y salvada por un pelito por este héroe. Don Cedano se proyectaba siendo él el héroe, haciéndose del rogar a propósito, pero con hartas ganas de besarla.

 Después de unos minutos abrió la novela, se regresó unas páginas para volver a disfrutar el momento en que el héroe le rompe la cara al malvado, feo, sucio y tosco y salva a la chica, se ve como lentamente y con garbo, el héroe se quita la capa y se la está colocando a la chica, esta voltea con admiración hacia el rostro duro y cuadrado del joven y le acerca los labios, carnosos, carmesí, con perlas de sudor fresco, invitando al deseo, ¡mmm!, rico, rico, rico!, ¡mmm!, rico, rico, rico!, ¡Don Cedano, compórtese! Deje de ver esos videítos de chicas moviendo las caderas, usted quédese con el recuerdo de la Tongolele, las de ahora son pasajeras, ¡jum!

 Perdón, se me resbaló, estábamos en que la chica hermosa levantaba el pico, para invite al deseo, sus labios rojos, perlados en sudor se dirigieron a los del joven guapo, que era Don Cedano, en la imaginación de Don Cedano, milímetros los separaban, la respiración se entrelazaba, cuando… “Llegó el momento de sacar a los corruptos, es la hora de la transformación” … ¡Chales! Don Cedano se levanta y les lanza por el balcón lo que encuentra a la mano y ello fue la novela, cuando la vio volar, Don Cedano se quedó congelado, con la mano estirada, mientras un pequeño vehículo se retiraba de la zona repitiendo la frase, Don Cedano molesto gritaba ¿Cuál transformación? ¿Cuál?, si son los mismos, antes eran de un partido ahora de otro ¡Qué conveniente! Si van a transformar sus vidas y su economía les creo, pero déjenme leer a gusto, que, si van a transformar algo, solo háganlo.

Mientras vociferaba, Don Cedano bajó corriendo las escaleras, corriendo es un decir, Don Cedano es un viejo que le cruje todo el esqueleto, digamos que bajó rápido. Mientras bajaba las escaleras, pasó una motocicleta con una bocina que decía “Michoacán está peor que cuando existían las autodefensas, la inseguridad está más alta hoy, sí soy gobernador se acabará la inseguridad”, vota PES. Don Cedano se paró a media escalera y levantó la mano en señal de protesta, no porqué hagan campaña, sino porque no lo dejan descansar tranquilamente.

 Siguió bajando la escalera raudamente, y antes de tocar el último escalón escuchó: “Queremos a alguien que sea honesto, que de seguridad, salud y educación a los michoacanos” ¡Chales! ¿Y quién? Se preguntó Don Cedano, sí el único con esas capacidades soy yo, “vota RSP, por Abraham Sánchez”. Don Cedano corrió a la puerta de la casa para al menos ver la cara de quien se atrevía a promocionar a alguien que ni en su casa lo conocen, algunos dicen que sí, que es un empresario de los que conocen las necesidades del estado, Don Cedano también es empresario y conoce las necesidades del estado ¿Por qué no lo eligen?, ¿Por qué no tiene mucho dinero, ni le interesa tenerlo a corto plazo por eso de las envidias?

 ¡Claro! Deben de pasar casa por casa esos candidatos que no los conocen ni en su casa ¿Habrá algún otro desconocido como Abraham Sánchez? En eso estaba Don Cedano cuando… ¡chan, chan, chan! Pasa otra pequeña moto, con otra pequeña bocina gritando a todo pulmón, “Es necesario una gran participación de toda la ciudadanía, se tomará en cuenta a todos”, vota por Mercedes Calderón, Movimiento Ciudadano, Movimiento naranja, ¡yes! Bueno, eso de naranja se lo agregó Don Cedano, y su respuesta fue contundente ¿Quién es Mercedes Calderón?, según dicen por ahí fue alcaldesa de Pátzcuaro, y no sabemos su desempeño, muchos ediles pasan desapercibidos, lo que sí tiene razón es el señalar que se debe sacar a los políticos que “brillan en las artes de la corrupción”.

 En eso sí la apoyo y comparto su lema, hay muchos así, y ya no los queremos, ya que salpiquen, como San Péjele que salpica a los viejitos y allí nos roba el corazón ¡iuu!, dicen sus seguidores que al menos no se los roban los del prian. Cierto, ahora son otros y todavía alcanza para mantener cautivos, digo contentos a los viejitos, que también votan, y sentimentalmente votan los hijos que participan de esa dádiva… digo, si no se requiere esfuerzo para tener un ingreso, salvo votar, pues votamos, ja, ja…

 Don Cedano parecía ido, riendo en la puerta de la casa, hasta que recordó que había bajado por su novela, que es en realidad una revista de monitos, y la vio a lo lejos desparpajada y volvió a hacer una señal obscena al pequeño vehículo que se alejaba perdiéndose entre el polvo de las calles viejas. Caminó decidido a levantar la revista, cuando casi lo atropella una camioneta enorme, pintada de rosa, gritando: “No queremos más violencia, queremos vivir en paz”, Don Cedano asintió y gritó ¿Cómo se logra eso? Y le dicen “votando por el partido Fuerza por México, votando por Cristóbal Arias Solís”, Don Cedano abrió los ojos enormemente, ¿Pero si ese personaje era candidato de Morena, y antes era del PRD, dos veces candidato a gobernador del estado?

 No le dará algo de penita, creo que no, por algo anda en eso, no saben vivir de su trabajo, quieren que otros trabajen y ellos cosechar. Creo que deberíamos intentar algún día vivir sin políticos, puede que nos vaya mejor. Don Cedano se le queda viendo a la camioneta y dice: “Que desperdicio de camioneta, muchos no tienen ni auto y estos se dan el lujo de tapizarla de rosa, solo para un mes de campaña” y esos dicen que quieren sacar a los malos políticos, si fuese tan bueno ¿Por qué tiene que participar infinidad de veces en elecciones si en verdad fuese el elegido?

Ya sé, todos ellos se sienten los elegidos, a ninguno lo elige el pueblo, lo elige su partido o se acomodan a alguno, sin importar ideología, ni fidelidad, ni respeto a los estatutos, son solo vehículos para obtener el poder y dinero. Pero bueno, ya voy por mi revista.

 Cuando Don Cedano caminó rumbo a su revista, que yacía desparpajada sobre un pequeño montículo de rocas, estaba a punto de tomarla cuando pasa una camioneta verde lanzando vocerío: “Porque sin seguridad no hay quien quiera invertir en el estado” y Don Cedano dice: “Vaya descubrimiento”, de seguro es Amundsen, o Cook, ya descubrieron el hilo negro, deja ver quiénes son, se lee: Partido Verde Ecologista de México, ¡Ah jijo! ¿Hay ecologistas en México? Si, ya veo, de nombre de seguro, porqué de facto no creo, el estado se está muriendo, sin agua sus lagos, sin árboles endémicos sus bosques, sus tierras a punto de convertirse en eriales ¡Vaya! Y vienen a sobar la seguridad, que según veo, para todos los candidatos es primordial y apenas se dieron cuenta, si esto viene dendenantes. Y ¿Quién es el candidato? Se llama José Antonio de la Mora Magaña, vaya, hasta parece de alcurnia, algo debe tener.

Don Cedano por fin toma su revista y nota que la última pagina no está, la huella de una rodada de vehículo, se sienta en la banqueta a llorar su pena ¿Se besarían los protagonistas? ¿Se casarían y serían felices? ¿Le mandará lonche al trabajo la señorita? No sabría, lo que si sabe, es que los candidatos hacen mucho ruido y no proponen nada, las colonias son cada vez más ruidosas, los estribillos más insanos, y Don Cedano sin poder terminar su lectura.

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