Promover el desarrollo para construir la paz

Promover el desarrollo para construir la paz

P. Agustín Celis

En medio de la inseguridad y la violencia, en el país se siente la frustración social, ante las insuficientes garantías de seguridad para los ciudadanos y de la impunidad en la se esconden muchos delitos en la sociedad. Cuantas personas, al dolor de haber perdido sus bienes, agregan el dolor de haber perdido a algún familiar y ahora el sufrimiento de ser víctimas inocentes de la injusticia social.

Los ciudadanos vivimos en un país que da respuestas parciales y en ocasiones contradictorias y donde se deja ver la complicidad en las instancias políticas. Nos sorprende ver como los antivalores se pasan por valores, como se justifican las injusticias y como se presume la verdad sostenida por la impunidad.

La sociedad está llegando a un hartazgo donde la bandera que se sostiene es el populismo antidemocrático y la cerrazón de conciencias. Ahora el discurso es “antes eran”, “antes se hacía”. Como si pudiéramos borrar el pasado y acabar con la conciencia social, para abrirnos a un cambio de época. No podemos pensar que en el pasado todo era negativo y que ahora todo es bueno, porque en el hoy de la sociedad, seguimos pasando hambre de justicia social y seguimos caminando en las sandalias de la corrupción.

La frustración de los ciudadanos, sigue siendo acaparada por algunos actores políticos para sus propios fines. Todo esto nos lleva a un riesgo de reivindicaciones violentas entre los ciudadanos y pone en peligro el bien común social. Por eso debemos formar ciudadanos que sean capaces de reflexionar los discursos y con sabiduría encontrar la verdad. Debemos ayudar a la sociedad a quitarse la venda de los ojos, la venda de las ideologías egoístas, para que elijan siempre por el bienestar social.

Los nuevos contextos del mundo globalizado, y la problemática de la inseguridad y violencia en la que vivimos los mexicanos, no se puede resolver con un discurso mercantil, no se puede resolver con un discurso basado en propuestas que no han analizado de manera particular, y en una investigación concienzuda, las necesidades de la sociedad para promover el desarrollo y la paz entre los ciudadanos.

No podemos pretender un desarrollo en la población, con actores sociales y políticos, que no son capaces de perdonar, que no sean capaces de amar la verdad. Necesitamos personas que amen la justicia, que amen al hombre, que amen a los ciudadanos y que amen su servicio en favor de los demás.

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