Reabrirán investigación de atentados del 15s  

-Reabrirán la herida. 

Por: Esteban Patricio M.

Han pasado 14 años desde aquella noche del 15 de septiembre en Morelia, en la que se cometió el primer acto terrorista de la historia moderna del país y la justicia aún no llega. Ahora se pretende reiniciar las investigaciones oficiales y la herida se abrirá de nuevo.


A escasas horas de un aniversario más del peor septiembre de la historia de México, el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla anunció que se solicitó se abra de nuevo el caso.

LA NOCHE DE LOS GRITOS

Aquel 15 de septiembre, de 2008, se iban a conmemorar los 198 años del inicio de la guerra de independencia. La fiesta que tradicionalmente llevaba a decenas de miles al corazón de la capital Michoacana.

El festejo tiene un singular sabor en el estado, pues en Michoacán hubo el primer intento de un movimiento de independencia, además de ser el sitio donde Miguel Hidalgo y Costilla conoció a José María Morelos y Pavón.

El reloj de catedral acababa de dar las 11 campanadas, las 11:00 de la noche, y recién terminaban las arengas patrias emitidas por el entonces gobernador Leonel Godoy Rangel:cuando inició el repique de campanas.

En ese instante una explosión irrumpió entre los gritos eufóricos de los miles de asistentes a los pies del Palacio de Gobierno.

Instantes después los gritos de júbilo se convirtieron en gritos de miedo y confusión, los tumultos se empezaron a esparcir desde ese punto, a lado de una de las jardineras de la Plaza Melchor Ocampo, a unos metros de donde estaba el gobernador.

Una escena trágica se empezó a develar entre olor de pólvora quemada que se mezclaba con el de sangre, mientras la gente gritaba y corría a donde podía.

Algunos que lograron vencer el shock, de ver la sangrienta escena, se armaron de valor para empezar a auxiliar a los heridos, a pesar de no saber exactamente qué había pasado.

Fueron dos granadas de fragmentación las que lanzaron entre la multitud de casi 30 mil personas que se concentraba en esa plaza.

Momentos después, en el cruce de la Avenida Francisco I. Madero Poniente con la calle Andrés Quintana Roo, a unos 500 metros, un estallido similar se escuchó. Los gritos nuevamente estremecieron a los que estaban alrededor, la confusión se replicó. Era otra granada que detonó.

En los actos, tres personas murieron instantáneamente y posteriormente, a consecuencia de sus heridas, otras cinco también dejaron de existir, a este saldo se suman 132 personas heridas, varias de ellas perdieron extremidades a consecuencia del daño de las esquirlas en sus cuerpos.

Aunque las cifras oficiales no concuerdan del todo con las que han recabado organizaciones civiles.

AÚN SIN JUSTICIA

En septiembre de ese mismo año, la entonces Procuraduría General de la República (PGR), presentó a Alfredo Rosas Elicea, Julio César Mondragón Morales y Juan Carlos Castro Galena, como los presuntos culpables de detonar las 2 granadas de fragmentación en la plaza Melchor Ocampo y en la esquina de la avenida Madero con Quintana Roo.

La dependencia federal los identificó como integrantes del grupo criminal de los Zetas y los exhibió de manera pública,incluso dio a conocer parte del interrogatorio, en el que los detenidos aseguraron que el ataque tenía como objetivo “provocar al gobierno”.

Pero después con testimonios se les dejó libres y hasta ahora no se ha identificado a los reales responsables de estos actos.

Durante varios años las víctimas tuvieron que esperar para tener algún apoyo para continuar sus vidas, a pesar de que varias de ellas prácticamente habían quedado discapacitadas.

Pero, además a 14 años del hecho, hay 12 personas agredidas en ese 15 de septiembre que todavía esperan se concrete una reparación del daño, todas ellas presentaron un amparo colectivo porque ya habían sido reconocidas como víctimas en 2020 por la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), pero la CEAV federal interpuso un recurso de revisión que le salió desfavorable desde finales de marzo pasado, la justicia está 

lejos todavía.

LA CONEXIÓN CON LOS 43 DE AYOTZINAPA

Tanto en este atentado en Michoacán como en la desaparición de los 43 estudiantes de la Normal “Isidro Burgos” de Ayotzinapa, hubo manipulación de evidencias, participó el Ejército Mexicano y funcionarios cercanos a los presidentes de la República en turno.

Pero además, las dos granadas de fragmentación utilizadas por Los Zetas, para perpetrar los atentados terroristas, salieron del 27 Batallón del Ejército Mexicano, con sede en Iguala, Guerrero, como consta en el expediente de la causa penal 254/2008.V.

En el expediente quedó probado que las dos granadas de fragmentación, que detonaron los criminales en Morelia, pertenecen a un lote de 100 artefactos explosivos.


De este caso solo identificaron que quien había sacado las granadas de fragmentación de la sede militar, fue un cabo que operaba para sus mandos, pero nunca lo detuvieron.

Se suma que hay 20 órdenes de aprehensión contra integrantes de ese mismo 27 Batallón de Infantería por su participación directa o indirecta en la desaparición de los jóvenes normalistas de Guerrero.

REABRIRÁN EL CASO

El pasado 13 de septiembre, el gobierno del estado de Michoacán, encabezado por Alfredo Ramírez Bedolla, solicitó a la Fiscalía General de la República (FGR) la reapertura del caso donde se arrojaron granadas a las personas que celebraban el Día de la Independencia, el 15 de septiembre de 2008 en Morelia.

A través de su cuenta de twitter el mandatario expresó: “Solicitamos formalmente a la Fiscalía General de la República reabrir el caso de los ataques con granadas a la población civil en Michoacán el 15 de septiembre de 2008, a fin de conocer la verdad sobre lo ocurrido y hacer justicia a las víctimas”.

Se detalló que esta petición busca que se dé la intervención de la Policía Judicial, recoger testimonios de las víctimas y obtener pruebas que permitan esclarecer el ataque perpetrado en la capital del estado.

El mismo comunicado que emitió el gobierno estatal indicó que el gobernador “ instruyó que se solicite la averiguación previa y las investigaciones del caso, argumentando que podrían existir irregularidades en las diligencias realizadas anteriormente”.

La reapertura de esta investigación probablemente llevará a que muchas de las víctimas y testigos revivan estos hechos con todo detalle y que haya nueva información que abra de nuevo la herida en la sociedad.

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